Disponga en el piso un camino en el cual demarcará siete espacios o estaciones. La primera zona, la más próxima a usted, será el entorno; luego, sucesivamente: comportamiento, capacidades, creencias, valores,
identidad y espiritual.
En la primera etapa de esta experiencia, el “Viaje de ida”, su tarea consiste en observar y describir. Permanecerá en un estado disociado de la percepción. La finalidad de esta observación es facilitar el darse
cuenta de su realidad tal como es.
1. Dé un paso y entre a “Entorno”. Con los ojos cerrados, observe los espacios físicos en los que
transcurre su vida, los objetos y las personas que están en esos espacios. Observe, registre, tome nota
internamente de lo que ve. Explore su casa, su trabajo, sus relaciones, los lugares en los que transcurre su tiempo libre.
2. Avance otro paso e ingrese a “Comportamiento”. Obsérvese moverse en esos entornos, registre sus
conductas en ellos. Detecte las cosas que hace y cómo las hace en cada uno de los contextos en los que transcurre su experiencia. Observe cómo se comporta con las personas con las que se relaciona.
3. Dé un paso más e ingrese a “Capacidades”. Enuncie cuáles son las capacidades y habilidades que pone en juego para realizar los comportamientos en cada uno de los entornos.
4. Ingrese a la estación “Creencias”. Exprese en palabras sus pensamientos, ideas, juicios y opiniones
acerca de por qué usted se comporta como se comporta y ha desarrollado sus habilidades con relación
a su trabajo, familia, salud o tiempo libre.
5. Dé un paso más y avance hacia “Valores”. Descubra tras sus creencias los valores en los que estas
se sustentan. Exprese qué es lo que a usted verdaderamente le importa en su vida. Evalúe si sus
valores se encuentran cabalmente representados en sus creencias, habilidades, comportamientos y entornos.
6. Ingrese a “Identidad”. Observe cómo se ve a usted mismo. ¿Quién es usted? ¿Cómo se definiría a sí
mismo? ¿Se define por alguna cualidad que le es propia? ¿Por su actividad laboral? ¿Por su pertenencia a algún tipo de grupo o comunidad? ¿Por su rol familiar?
7. Avance hasta el nivel “Espiritual”. Conéctese con aquello que le da sentido a su vida. Con aquella
totalidad mayor de la cual usted forma parte. Con su misión. Con aquello que considera más elevado. El nivel espiritual alude a algo mayor que nosotros mismos. También se lo denomina “nivel transpersonal” en el sentido de ir más allá de la persona.
La palabra “persona”, etimológicamente viene del latín per sona, que a su vez deriva del etrusco phersu y
actores para representar las comedias o las tragedias. Esa máscara tenía a la altura de la boca un agujero por el que el actor emitía la voz. La persona es la máscara que permite que resuene la voz del personaje.
Ir más allá de la persona es ir más allá de la máscara, de lo superficial; implica trascender los personajes que representamos —por conveniencia, neurosis o condicionamiento social— para abrirnos camino en la vida.
Trascender la persona, acceder a lo transpersonal, entonces, puede tomar dos caminos:
• ser lo que auténticamente somos en esencia, nuestro ser más íntimo y real que subyace a los personajes
que actuamos;
• contactar con la realidad que nos trasciende, que es más amplia que nuestro pequeño ego: la totalidad mayor de la que formamos parte y de la cual emana el significado y el propósito.
En cualquiera de estos dos sentidos, es con esa instancia con la que le propongo contactarse, de manera
asociada, para realizar la segunda parte de esta experiencia, el “Viaje de regreso”.
7. En el nivel “Espiritual”, con los ojos cerrados, contacte con lo más profundo de su ser. Permita que
aflore su cualidad más auténtica, incontaminada, aquello que se esconde tras sus personajes. Tal vez prefiera llamarlo “su alma”, “su sabiduría profunda”, “su aspecto más elevado, más sano”. Desde este lugar, pregúntese en su interior para qué está usted en la vida. Cuál es su sentido, su significado, su misión. No lo piense con su cabeza, piénselo con su corazón. Permita que su ser más íntimo y
verdadero le hable en su interior. La respuesta puede surgir en palabras, sonidos, sensaciones o
imágenes. No juzgue, no trate de entender. Acepte y agradezca lo que sea que aparezca. Registre su
estado interno, permanezca asociado con sus sensaciones durante todo el viaje de regreso.
6. Dé un paso hacia “Identidad”. Redefina su identidad desde su experiencia con el nivel anterior.
¿Quién es usted ahora que ha contactado con su dimensión espiritual?
5. Avance hacia el nivel de “Valores”. ¿Son los mismos que enunció en el viaje de ida? ¿Aparece algún valor nuevo?
4. Entre a “Creencias”. ¿Las creencias que expresó en el viaje de ida son acordes en este momento?
Tómese el tiempo necesario para reformular sus creencias de ser necesario.
3. Dé un paso hacia “Capacidades”. ¿Sus capacidades son suficientes y apropiadas desde su estado
actual? ¿Percibe que necesita desarrollar nuevas habilidades o darle importancia a alguna capacidad ya desarrollada pero que tenía descuidada?
2. Avance hacia el nivel del “Comportamiento”. ¿Qué comportamientos estarían alineados con sus
capacidades, creencias, valores e identidad luego de haber contactado con su ser más auténtico? ¿Considera que es necesario cambiar algunos comportamientos?
1. Ingrese a su “Entorno”. ¿Cómo percibe a su entorno en este momento? ¿Propondría algún cambio? Puede realizar el viaje de ida y de regreso tantas veces como sea necesario hasta comprobar que los
niveles están alineados.
Sus sensaciones le brindarán pistas valiosas acerca de qué anda «bien» y qué «mal» en cada nivel. Luego, su pensamiento le permitirá obtener las conclusiones necesarias.
El trabajo de alineación le facilitará realizar un buen diagnóstico acerca de las cuestiones con las que seguir trabajando más tarde. Todos sus descubrimientos son valiosos aunque todavía no haya encontrado la manera
de resolver las dificultades detectadas.
Tenga presente que esta experiencia puede ser realizada en unos cuantos minutos, pero a veces, alinear los
y respeto.
Para muchas personas tomar contacto con su dimensión espiritual resulta revelador en sí mismo más allá de las palabras. Si se conmueve, si aparecen emociones, permita que afloren: la expresión de las lágrimas, la alegría y aun el enojo resultan sanadores.
Si surgen sensaciones o imágenes, quédese con ellas aunque no pueda explicarlas, ya llegará el momento de comprender desde la razón. Confíe en su inconsciente.
Alinear nuestros niveles de experiencia es un ejercicio psicológicamente poderoso. Facilita el fluir de la experiencia colocándonos en un nivel de profunda sintonía con nosotros mismos. Muchas personas experimentan una profunda paz interior. Reencontrarse con la dimensión del sentido permite nutrir de
significado existencial a nuestro entorno, a nuestras relaciones y a nuestro trabajo. Algunos lo definen como haber encontrado su lugar en el mundo.
3 Dilts considera a las creencias y a los valores como un mismo nivel. Dada la importancia de cada uno de ellos y las diferencias que