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El alumno con deficiencia visual

evolutivos y clasificación

5. El alumno con deficiencia visual

Los términos déficit visual, visión subnormal, baja visión, visión resi- dual, y otros, giran en torno a una reducción de la agudeza visual cen- tral o a una pérdida subtotal del campo de visión debida a un proceso patológico ocular o cerebral. (Faye, 1972).

otro lado la pérdida de la visión periférica según la cual el sujeto solo vería por su zona central.

- Momento de aparición

- Personas con déficit de visual congénito: los alumnos que han naci- do con ceguera o déficit visual presentan una serie de características que los diferencian de aquellos que les ha sobrevenido en épocas posterio- res. Estos deben de construir sus conocimientos acerca del entorno que les rodea sin la información visual.

- Personas con déficit visual adquirido: sus conocimientos los constru- yen mediante experiencias visuales previas.

- Otros factores, como la evolución del déficit visual, la actitud que adopte la familia, la presencia de otras discapacidades asociadas,... puede influir en la evolución y normalización del alumno y alumna.

Como consecuencia de estos factores se producen unos aspectos diferenciales en el desarrollo del alumno con DV:

El déficit visual se traduce en una reducción de la cantidad de infor- mación que el sujeto recibe del ambiente, restringiendo la gran cantidad de claves que ofrece el medio que le rodea, y que son de gran impor- tancia en la construcción del conocimiento sobre el mundo exterior. Sin embargo, no existe evidencia de que lleve necesariamente aparejados problemas psicológicos o deficiencias en el desarrollo.

Frecuentemente observamos que el niño ciego permanece más tiem- po que el vidente en alguna de las etapas evolutivas, y que la ausencia de visión puede actuar como freno en el desarrollo. Así, considero importante hacer una breve descripción de las peculiaridades del des- arrollo psicológico de los niños invidentes:

- Periodo sensoriomotor: durante la primera infancia el desarrollo cognitivo y psicomotor se ve bastante afectado.

Hasta los cuatro meses el bebe sigue un ritmo de desarrollo normal, ejercitando los reflejos propios e innatos, con excepción de la respuesta refleja a estímulos luminosos. Adquiere las primeras habilidades, centra- das en el dominio de su propio cuerpo, como pueden ser la succión y la prensión de los objetos que están en contacto con su cuerpo.

Así pues, el niño con déficit visual es entendido como aquel que padece la existencia de una alteración permanente en los ojos o en las vías de conducción del impulso visual. Esto causa una disminución ostensible en la capacidad de visión que, cuando menos, constituye un obstáculo para el desarrollo normal de su vida, por lo que precisa una atención a sus necesidades especiales.

El déficit visual es un término genérico que engloba muchos tipos de problemas relacionados con el anormal funcionamiento de la visión. En un afán de aunar criterios, la OMS considera que legalmente queda encuadrada dentro de este término toda persona cuya visión en ambos ojos reúna, al menos, una de las condiciones siguientes:

a) Agudeza visual: igual o inferior a 0,1 (1/10 en la escala Wecker) obtenida con la mejor corrección óptica posible.

b) Campo visual: disminuido a 10 grados o menos.

Se trata por tanto de un término amplio que engloba tanto a los alumnos y alumnas que no poseen restos visuales como aquellos otros que pueden realizar diferentes tareas utilizando instrumentos adecuados que potencien su funcionalidad visual. Hemos de distinguir, entonces entre:

- Ceguera total: bajo este concepto se encuadra a aquellas personas que no tienen resto visual o que no le es funcional. Se trata de personas que no perciben luz o si la perciben no pueden localizar su procedencia. - Déficit visual: este término engloba a aquellas personas que poseen algún resto visual.

Hay una serie de factores que van a condicionar el desarrollo del niño con déficit visual. Algunos de ellos son:

- Localización de la pérdida visual:

- Pérdida de agudeza: aquella persona cuya capacidad para identifi- car visualmente detalles está seriamente disminuida.

- Pérdida de campo: aquella persona que no percibe con la totalidad de su campo visual. Se suelen hacer dos grupos principales de proble- mas de campo: por un lado la perdida de la visión central que son aque- llos sujetos que tienen afectada la parte central del campo visual y por

manera uniforme. Por tanto, se puede hablar de unos rasgos conduc- tuales no generales en estas personas que pueden darse de la misma manera en videntes.

Algunos ejemplos de estas manifestaciones pueden ser: - En el área motriz

- Deficiencias en la organización del esquema corporal. - Anomalías en la marcha.

- Deficiente equilibrio y Alteraciones del tono muscular. - Desorientación espacial.

- Dificultades en el establecimiento de la lateralidad. - En el área de la personalidad y la socialización,:

- Pasividad.

- Deficiente imagen personal.

- Dificultades para la interacción interpersonal. - Dependencia afectiva.

- Tendencia al aislamiento.

En mayor o menor medida, según los casos, y como consecuencia de las repercusiones de la discapacidad visual en las distintas áreas del des- arrollo, se desprenden una serie de necesidades educativas en este alumnado que precisan inicialmente de un proceso de identificación y valoración de estas necesidades, este proceso necesita de una evalua- ción psicopedagógica cuyas características indico a continuación.

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