1. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN PERSPECTIVA INTERNACIONAL
1.3. EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO
1.3.5. Ambiente, Economía y Desarrollo Sostenible
De acuerdo a las políticas nacionales, la educación ambiental debe tener una mirada muy amplia y trascendente hacia el ambiente:
Concepto mucho más global de ambiente podría ser la de un sistema dinámico definido por las interacciones físicas, biológicas, sociales y culturales, percibidas o no, entre los seres humanos y los demás seres vivientes y todos los elementos del medio en el cual se desenvuelven, bien que estos elementos sean de carácter natural o sean transformados o creados por el hombre. (Política
Nacional de Educación Ambiental,2002,p.18)
En estas circunstancias, surge el ambiente como las condiciones sistémicas donde coinciden interacciones e interrelaciones entre sociedad-cultura-naturaleza.
Torres, Maritza plantea desde la ecología tradicional elementos que permiten una visión holística de los asuntos naturales:
“Reflexiones a propósito de lo anterior, deben estar presentes en un análisis crítico permanente del ambiente (desde los propósitos y competencias de la educación ambiental). Éstas deben permitir ubicar la interacción como concepto fundamental, para comprender la calidad de las relaciones sociedad-naturaleza-cultura y sus impactos en la producción de la problemática ambiental. Asimismo, el análisis debe estar orientado y visualizar elementos generales, que contribuyan en la clarificación, a propósito de qué sociedad se requiere y cuál es pertinente construir, en el marco de la sostenibilidad” (Torres,M.s.f.p. 23).
Debemos reconocer que los problemas ambientales, son inherentes a los problemas de desarrollo, muchas propuestas estratégicas están enfocadas en cómo se pueden hacer compatibles la satisfacción de las necesidades y aspiraciones humanas, actuales y futuras, con el mantenimiento de los equilibrios de los sistemas biofísicos y de los sistemas sociales para así mantener la evolución armónica del hombre y la naturaleza.
El deterioro y desequilibrios de los sistemas ambientales y de los sistemas humanos son claras evidencias de la crisis planetaria. Estos fenómenos de alcance global, no solo se debe a la alteración de los procesos esenciales del equilibrio terrestre ( cambio climático, agujero de la capa de ozono, pérdida de la biodiversidad, entre otros ), la perturbación de los ciclos biogeoquímicos que regulan el sistema planetario, sino también se incluyen algunos fenómenos esenciales para el equilibrio dinámico de la economía y de la sociedad mundial, como son las desigualdades y la distribución equitativa de los beneficios del crecimiento económico a nivel nacional e internacional.
La extensa brecha Norte-Sur y la pobreza mundial, como fenómeno global, repercute a todos tanto a los pobres como a los ricos. Por esta razón cuando un fenómeno es global, ambiental o social, al final afecta a todos.
A nivel mundial, los recursos renovables (agua, tierra, bosques, peces) se están utilizando a un ritmo mayor que el de su renovación, mostrando un alto índice de insostenibilidad. También la utilización de materiales y energía ocasionan un aumento de los niveles de contaminación, que están sobrepasando la capacidad de absorción natural del medio ambiente global.
La relación hombre- naturaleza ha cambiado de paradigma; antes existía la concepción que los recursos naturales eran infinitos y el hombre era el amo y señor del mundo, hoy el hombre es consciente de que aquello que parecía infinito tiene un límite y por lo tanto surge la imperiosa necesidad de formular acciones y adoptar actitudes frente a la utilización austera de los recursos naturales, surge así el concepto del desarrollo sostenible como una práctica obligatoria para las presentes generaciones las cuales deberán actuar en justicia con las que están por venir.
Hernández, José Ma. Señala:
… en el mundo y en España, en particular, se ha ido construyendo un movimiento de sensibilidad refractaria hacia los efectos indeseables que sobre la naturaleza física y social genera el consumismo, y el consumo inadecuado, y cómo la educación ha desempeñado y lo hará en el futuro alcanzando un protagonismo indiscutible. Si pensamos que otro mundo algo diferente al actual
es posible y deseable, defendemos que sólo lo será a través de la educación, pero de tipo crítico y no conformista con el modelo de consumismo imperante, en el que el paradigma ecológico deba ser respetado como eje de acción y convivencia. (Hernández, D. 2014).
Hernández, utiliza el término consumerismo, que corresponde a la educación para el consumo, educación para el consumidor. El consumerismo se refiere a la formación a través de la educación de hábitos y actitudes conscientes, críticos y responsables ante el hecho del consumo en general, y el consumismo.
La conceptualización actual del desarrollo sostenible corresponde a un nuevo enfoque ético de la relación dialéctica entre la sociedad y el medio ambiente, con un sentido de perdurabilidad a largo plazo y de responsabilidad de la generación actual consigo misma y con las generaciones venideras.
Luis M. Jiménez Herrero hace la siguiente afirmación:
“… aparece una nueva idea de desarrollo basado en la noción de sostenibilidad, que emerge como un proceso de cambio estructural hacia nuevas formas de convivialidad global, y que abre las puertas a grandes transiciones con una nueva visión del mundo y nuevos paradigmas. Efectivamente, estamos ante un profundo cambio de modelos en el ámbito del desarrollo, de la economía, de la política y de la ética mundial, que nos sitúa ante la percepción de un paradigma global conformado por un sistema único, complejo e interdependiente, compuesto, a su vez, por subsistemas naturales y humanos que están sufriendo un cambio global.” (Jiménez, 2000a, p.22).
Existe una gran desigualdad en la riqueza, así tenemos la concentración de ésta y los beneficios en el Norte, desarrollado y dominante, en contradicción con una pobreza muy notoria en los países del Sur, dependientes que están en vía de desarrollo. Esta diferencia genera muchas tensiones especialmente sobre el uso de los recursos naturales y el equilibrio de los ecosistemas. Cada día estas tensiones son más grandes por la expansión capitalista, centrada en la internacionalización de la economía que avanza hacia la globalización del sistema de producción y consumo.
La economía globalizada pretende aumentar la productividad y las ventajas competitivas que mejoren las condiciones de un consumo en masa, pero no busca satisfacer las verdaderas necesidades, eliminar las desigualdades y favorecer el bienestar de la población en general.
La Cumbre de la Tierra de 1992, entrega una luz de esperanza cuando dice:
… nos encontramos en un momento decisivo de nuestra historia: las
desigualdades entre naciones ricas y pobres y el aumento de la pobreza van a la par del deterioro de los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar (CNUMAD, 1992). La solución está en poner en marcha una solidaridad intergeneracional e intergeneracional para hacer posible una “alianza mundial”, con un nuevo “contrato social” en favor del medio ambiente y del desarrollo de la humanidad, que sea ecológica, social y económicamente sostenible.
Los problemas ambientales no sólo son locales (Jiménez,2000b, p.25), sino también planetarios, debido al fenómeno del cambio global. Pero hacer realidad la sostenibilidad del
desarrollo humano no sólo depende de que seamos capaces de forjar un futuro limpio y común con una perspectiva global. También es imprescindible actuar sobre las causas fundamentales de la crisis de la civilización. Es decir, sobre las actuales pautas económicas de producción- consumo-distribución, que son ecológicamente insostenibles porque exceden la capacidad de carga de los ecosistemas, que son socialmente insostenibles porque están llevando al punto de ruptura las tensiones creadas por la desigualdad, y que también son éticamente insostenibles porque el materialismo humano no puede seguir determinando el sentido del progreso.
Finalmente, en las últimas décadas, la presión ejercida por el crecimiento de la población y el aumento de la pobreza de los países en vía de Desarrollo, han deteriorado en gran medida los recursos naturales a nivel global.