• No se han encontrado resultados

Una Educación para el Desarrollo Sostenible

1. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN PERSPECTIVA INTERNACIONAL

1.3. EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO

1.3.1. Una Educación para el Desarrollo Sostenible

La educación formal y no formal son esenciales para hacer el cambio, pero ante todo debe ser un cambio hacia un desarrollo humano, ecológico y sostenible a través de una

6 El término "convivencia" procede del latín convivere, empleado por primera vez por Séneca y otros autores

latinos con el significado de reunir a personas para un banquete. "Vivencia" en español, también significa adquisición de experiencia del mundo, por lo que "convivencia" no sólo significa vivir juntos, sino también compartir la experiencia de la vida.

7 Por plataforma instrumental se entiende a todas aquellas ventajas evolutivas que son incorporadas por la

especie humana confluyen en la adaptación instrumental al medio…La instrumentalidad humana es, sin embargo, mucho más compleja e implica una modificación del comportamiento evolutivo.

educación para el desarrollo. Esta educación debe propender por y para el desarrollo y no sólo para el crecimiento económico.

La Educación para el Desarrollo, debería plantear las cuestiones éticas que se relacionan con el funcionamiento de la sociedad y por ende tendrán relación con problemáticas como la paz, la democracia, la multiculturalidad, el consumo, la salud y el medio ambiente. En otras palabras, la Educación para el Desarrollo se sitúa en el centro del para qué de la educación. Un para qué, lo cual tiene relación con la necesidad de ir hacia la construcción de un modelo de desarrollo diferente, más humano, ecológico y sostenible.

Entre los objetivos generales sugeridos por Hegoa (1996), a tener en cuenta en la Educación para el Desarrollo, tenemos:

 Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre nuestras vidas y experiencias y de las personas de otras partes del mundo.

 Facilitar las capacidades básicas para poder participar en la construcción de la sociedad.

 Desarrollar valores, actitudes y destrezas que acrecienten la autoestima y las capaciten para ser responsables de sus actos.

 Fomentar la participación en propuestas de cambios para lograr un mundo más justo y más equitativo.

 Favorecer el desarrollo humano y sostenible a nivel individual, comunitario e internacional.

Para González, M y Espejo, L (2002), el concepto de desarrollo, ha evolucionado y existen muchas formas de entender y definir el desarrollo; ha pasado de una concepción estrictamente economicista a una concepción más humana, ecológica y sostenible en el futuro, incorporando a este concepto el derecho de las futuras generaciones a vivir en un planeta o un país más equilibrado y más justo.

El desarrollo atañe al progreso económico, social y humano: el ser humano es a la vez el motor y el objeto último de desarrollo. El desarrollo es también una tarea que compromete al ser humano quien, a su vez, es su finalidad. Pero a propósito, el desarrollo es también una cultura, cuyos valores corresponden a la creencia en el progreso a través de la ciencia y la economía, la preferencia por la modernidad, la certidumbre de un porvenir mejor y las plusvalías obtenidas a través de la actividad económica.

El término desarrollo, es un concepto que se ha modificado sustancialmente desde hace mucho tiempo y se identifica con el término de desarrollo sostenible. La noción misma de desarrollo va más allá del simple crecimiento económico, el cual constituye un medio. El desarrollo, es por supuesto crecimiento económico, junto a otras dimensiones que lo conforman como lo cultural, lo de medio ambiente, política, humana y social. (González. y Espejo, L.2002, p.195-212).

En el libro titulado “Educación Ambiental, cuestiones y propuestas” que tiene como editores a Ortega, P y Bermúdez, F, la investigadora ambiental Novo (1995), hace la

siguiente afirmación: “en ocasiones es posible hablar de un verdadero desarrollo en algunas

comunidades que, sin crecer económicamente, han sabido reorientar de modo profundo sus prioridades: hacer consumo equilibrado de sus bienes naturales, distribuir con orientación equitativa los recursos, democratizar el acceso a la cultura, la educación, etc.”

La educación es un Derecho Humano fundamental, que está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Convención sobre los Derechos del Niño. En la Conferencia Mundial sobre educación en Jomtien de 1990 y en la Cumbre sobre Desarrollo Social en Copenhague 1995, se han establecido metas a nivel mundial, como una educación primaria gratuita para todos los niños en todo el mundo antes del año 2015.

De acuerdo al Diccionario de la Academia de la Lengua Española, el educar implica desarrollar o perfeccionar las facultades físicas, intelectuales y morales de las personas, en especial niños y jóvenes, por medio, entre otros, de ejercicios, preceptos, ejemplos e investigaciones.

Ahora bien, el proceso para establecer conceptos y derivar teoría, tiene un carácter dinámico que exige la revisión y ajustes permanente de unos y otras. Esta situación se vuelve más compleja cuando se trata de la educación, que se orienta al perfeccionamiento de las cualidades intelectuales de los sujetos del acto educativo, por la naturaleza de racionalidad que ellos tienen.

Vale la pena precisar cómo puede mediar la educación en la relación de los conceptos Desarrollo- Medio Ambiente, para ello, se requiere tener un enfoque que fundamente la argumentación a desarrollar, esto se logra teniendo en cuenta la afirmación del Papa Juan Pablo II cuando se refiere al conocimiento, la técnica y el saber. Por otra parte, sostiene Chaux, J (1991) “…su relación con la educación es obvia, porque se considera que sus afirmaciones

constituyen un paradigma llamado a originar una revolución científica de insospechable alcance”.

Juan Pablo II se expresa de la siguiente manera:

“Existe otra forma de propiedad, concretamente en nuestro tiempo, que tiene importancia no inferior a la de la tierra; es la propiedad del conocimiento, de la técnica y del saber. En este tipo de propiedad, mucho más que en los recursos naturales, se funda la riqueza de las naciones industrializadas”. (Juan Pablo II,1991, Carta Encíclica Centesimus Annus, p.56).

En el desarrollo de la Encíclica, el Pontífice, incorpora su pensamiento al contexto de los procesos de desarrollo y advierte, sobre las implicaciones y problemas que se podrá tener cuando se busca internacionalizar la economía de un país:

En años recientes se ha afirmado que el desarrollo, de los países más pobres dependía del aislamiento del mercado mundial, así como de la confianza exclusiva en las propias fuerzas. La historia reciente ha puesto de manifiesto que los países que se han marginado han manifestado un estancamiento y retroceso; en cambio han experimentado un desarrollo los países que han logrado introducirse en la interrelación general de las actividades económicas a nivel internacional, Parece, pues, que el mayor problema está en conseguir un acceso equitativo al mercado internacional, fundado no sobre el principio unilateral de la explotación de los recursos naturales, sino sobre la valoración de los recursos humanos. (Juan Pablo

II, 1991a, Carta Encíclica Centesimus Annus, p.60).

El objetivo primordial de la educación en general y de la educación escolar, es proporcionar a los ciudadanos y estudiantes una formación plena que les ayude a estructurar su identidad y a desarrollar sus capacidades para participar en la construcción de la sociedad.

Por esta razón, se requiere de una educación que potencie las capacidades personales y sociales para hacer frente a las rápidas transformaciones de la tecnología, de la producción y de la cultura, fundamentales para el desarrollo de un país.

La mayoría de los países en desarrollo tienen como modelo, ya sea interiorizado o impuesto el modelo de desarrollo de los países más desarrollados. Pero tiene el inconveniente que está generando una serie de problemas que no son sólo de ámbito interno para cada uno de estos países, sino que tiene implicaciones a nivel mundial. Un argumento que amenaza la destrucción del sistema biológico que pone a su vez en peligro el sistema social y la misma supervivencia humana, se argumenta por la imposibilidad de que se pueda dar un crecimiento indefinido dentro de un Planeta limitado y porque la interdependencia entre pobreza y riqueza genera tensiones sociales insostenibles en todas las escalas.

Por consiguiente, todos los países tienen que apostar por un modelo de desarrollo alternativo, capaz de asegurar un desarrollo humano sostenible globalmente.