1. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN PERSPECTIVA INTERNACIONAL
1.2. DIMENSIÓN ACADÉMICA DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL
1.2.4. Interdisciplinariedad de la Educación Ambiental
La interdisciplinariedad de la educación ambiental, constituye un requisito fundamental para la enseñanza relativa al medio ambiente. No debemos considerar las disciplinas cerradas sobre sí mismas y más bien concebirlas como instrumentos esenciales para la interpretación y resolución de los problemas del medio.
Cualquier problema ambiental, plantea no sólo una cuestión ecológica sino también una cuestión ética, económica, política, social, entre otras.
Es un hecho, que cuando un procedimiento funciona de una manera interdisciplinar, lo más probable se produce un tipo de conocimiento que es cualitativamente distinto al adquirido por simple yuxtaposición. Pues corresponde a un conocimiento integrado, que nos da cuenta de la verdadera complejidad de los problemas que han sido objeto de estudio.
El procedimiento metodológico descrito anteriormente, tiene la ventaja de que, además de su utilidad práctica, tiene un alcance paradigmático; esto es, supone ir acostumbrando a las personas a una determinada forma de ver al mundo, en la que predominen las relaciones sobre los objetos, en la que todo tiene algo que ver con el todo, en la que las acciones en una parte del sistema repercuten en el resto.
La interdisciplinariedad como método y modelo de comparación es admitida en la actualidad por la comunidad de especialistas, técnicos, educadores e investigadores cuyas actividades profesionales mantienen algún tipo de vínculo con las temáticas medio- ambientales, la necesidad de hacer confluir aportaciones de los más variados ámbitos del conocimiento científico y tecnológico para abordar las temáticas ambientales. Como lo afirma Novo, para abordar las relaciones del hombre con su entorno inmediato, es preciso enriquecer la visión del medio ampliando la consideración de los problemas ambientales con el recurso a enfoques propios de otras disciplinas.
La segunda recomendación de Tbilisi señala: “La educación ambiental debería aplicar
un enfoque interdisciplinario, aprovechando el contenido específico de cada disciplina de modo que se adquiera una perspectiva global y equilibrada”.
Igualmente en el Seminario de Bristol comentado por el Consejo de Europa (1977), manifiesta que “la educación relativa al medio no debe constituir una nueva materia de
enseñanza sino un enfoque pedagógico interdisciplinario que permita abordar un comportamiento consciente y responsable del hombre con su medio”.
Se puede entender que la Educación Ambiental corresponde a un proceso interrelacionante e interactivo entre el hombre, sus consecuencias y el medio.
Sobre la interdisciplinariedad (Novo y Lara, Coords. 1997, p.33), proporcionan una definición rica y emergente dando cartas de naturaleza a los temas transversales como aquellos valores, conocimientos y actitudes que deben impregnar las diversas áreas del currículum “atravesándolas” en sentido vertical, horizontal o radial; otro tanto ocurre con los materiales al ser elaborados de modo adaptativo, y siguiendo los criterios de una teoría constructivista del aprendizaje, pensando en la evolución psicológica y en la capacidad de comprensión de los alumnos que trabajan con ellos.
Para estos mismos autores, la interdisciplinariedad actúa como columna de los temas transversales y conforman áreas de conocimientos relevantemente interrelacionadas en un marco social donde no cabe la comparta mentalización, ni la atomización descontextualizada de los mismos.
La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo – LOGSE-recomienda a los docentes que no utilicen esas prácticas rutinarias y facilistas, ante todo deben cambiar de mentalidad. Así tenemos si los profesores desean educar en valores deben interiorizarlos con antelación y vivenciarlos para compartirlos con los educandos.
La Secretaría de Estado de Educación de España, por la Resolución de 7 de septiembre de 1994, publica una serie de orientaciones para llevar a cabo el desarrollo de la Educación en Valores en las actividades educativas de los centros docentes:
El sistema educativo tiene entre sus finalidades proporcionar a los niños y jóvenes una formación que favorezca todos los aspectos de su desarrollo, y que no puede considerarse completa y de calidad si no incluye la conformación de un conjunto de valores que no siempre se adquieren de manera espontánea. Algunos de estos valores, englobados en el ámbito de la educación moral, se refieren las actitudes personales ante los problemas básicos de la convivencia…
De acuerdo con estos criterios, y atendiendo a los principios contenidos en la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo, se han ido relacionados con cada uno de esos ámbitos que, junto a la educación moral y cívica, son: La Educación para la Paz, la Educación Ambiental, la Educación para la Salud (…). Estos temas llamados transversales porque no corresponden de modo exclusivo a única área educativa, sino que están presentes de manera global en los objetivos y contenidos de todas ellas, deben, por ello, ser responsabilidad del profesorado y, por extensión, de toda la comunidad educativa.
Como puede verse, el texto anterior del Ministerio es explícito en este aspecto, aclarando cuáles son los temas transversales y la finalidad de darle aplicabilidad en las aulas de clases.
Cuando se habla de “educación en valores”, generalmente se refiere a aquellos valores normalmente olvidados en la enseñanza, conocidos por los profesores y otros integrantes de la comunidad educativa y siempre son materializados en todas las actividades cotidianas. Pues los valores están inmersos en el ámbito de la educación moral, y precisamente en la Educación Moral y Cívica están explícitos el resto de valores propuestos por el Ministerio. En estas circunstancias hablar de educación en valores es una redundancia, pues no hay educación sin valores.
En un documento ministerial, Orden del 20 de diciembre de 1994, se dictan instrucciones para el desarrollo de la Educación en Valores en las actividades educativas de los centros docentes de España. En el punto primero de la disposición se declara:
Todos los centros docentes incluirán en su proyecto educativo, si lo tuvieren, y en su proyecto curricular el contenido propio de la educación moral y cívica, en torno a la que girarán los temas transversales y estará implícita en todas las áreas y materias del currículo.
Para algunos autores como Giroux, (1992) y Jonas, (1995), consideran que a pesar de que la educación en valores es tildada de proyecto utópico e idealista, al menos sigue siendo un referente inexcusable para contrarrestar o resistir el dominio casi exclusivo de una educación positivista y tecnocrática.
Desde la perspectiva psicológica, teniendo en cuenta a Piaget y Vygotsky, pasando por Bruner y Bandura, Skinner, Ausubel, incluyendo, las últimas teorías contemporáneas del desarrollo evolutivo del ser humano en el orden conductual, emotivo y cognitivo, contemplan el medio-ambiente como una constante que se constituye en un determinante de la maduración integral de los individuos.
La Psicología, también ofrece modelos explicativos acerca de los estímulos ambientales traduciéndose en cogniciones significativas y diferenciables de los sujetos.
En el ámbito de la pedagógica, el individuo desde su nacimiento interactúa con un entorno físico y cultural en el que construye sus aprendizajes de una forma ordenada y sistemática o bien de un modo espontáneo y libre. El objeto de la pedagogía consiste en crear situaciones de interacción, que permitan una mejor y más ordenada maduración e integración social de los individuos. El medio natural y humano se convierte desde la pedagogía, en una fuente inagotable de recursos didácticos vivos donde los alumnos investigan activamente según unos objetivos predefinidos de antemano.
Desde la perspectiva sociológica, los entornos humanos son concebidos desde la sociología como sistemas abiertos, en constante proceso de cambio. Los fenómenos de expansión cultural, las transformaciones políticas o los choques entre generaciones constituyen impulsos de transformación social que generan alteraciones de conjunto.
En la perspectiva histórica, es posible tener en cuenta las relaciones del ser humano con su entorno en una dimensión comparativa cambiante, sintáctica, evolutiva y global.
Desde la perspectiva ética, filosófica y teológica, se interpreta la filosofía, como "ciencia master" del pensamiento humano, preocupada por la propia esencia del ser, así como .de las relaciones del mismo con lo trascendente, tiene mucho que aportar al debate actual sobre la realidad ambiental en que vivimos. La guerra, el hambre, la desigualdad social, la injusticia humana, el agotamiento de los recursos naturales, son acontecimientos directamente vinculados al poder de decisión acción humana sobre los entornos circundantes.
En la perspectiva política, económica y jurídica, el ser humano, como ser racional, eminentemente político, está llamado a vivir en sociedad durante toda su existencia y, por consiguiente, vinculado a las estructuras organizativas de cada momento y lugar con poder de gobierno, participación y decisión colectiva sobre los acontecimientos de la realidad es el único responsable directo de los cambios de rumbo en las formas de aprovechamiento y gestión de los recursos.
En el marco jurídico correspondiente a cada contexto social, las leyes configuran sistemas de relaciones que determinan formas concretas de uso y reparto de los recursos, pues constituyen un valioso instrumento para la correcta regulación de los recursos, determinando las posibilidades de utilización de los bienes comunes y privados; y, de otra parte, marcando líneas correctivas y mecanismos sancionadores ante situaciones de conflictos o “delito ecológico".
Desde la perspectiva científico-tecnológica, no hay duda de la evolución científico- tecnológica para la humanidad. La dualidad ser humano-medio está mediatizada directamente por las aportaciones tenaces y plurales con que el ser humano racionaliza y transforma lo envolvente, llegando a convertir a la propia naturaleza en algo estrictamente antropomorfizado.
En la perspectiva estética y artística, la arquitectura, el urbanismo, la modificación del paisaje natural a lo largo de los tiempos responde, en gran parte, a necesidades de orden estético abre paso a una preocupación constante en la transformación del espacio habitable y las zonas de recreo y esparcimiento.
Una nueva perspectiva epistemológica, da cuenta, que el verdadero conocimiento de las cuestiones ambientales tiene origen en la presencia de estrategias de confrontación metodológica y foros de carácter interdisciplinar que validen, desde una plataforma unificada, los acontecimientos en la justa globalidad y naturalidad con que se ponen de manifiesto en la realidad. Gutiérrez P. J sostiene que la crisis ambiental actual no es solamente una crisis de recursos, es también una crisis de procedimiento y comprensión de los fenómenos del entorno, un reto de la interpretación del mundo bajo una nueva perspectiva científica, metodológica y epistemológica. (Gutiérrez, 1995 b.p.31).
Para integrar los planteamientos propios de la Educación Ambiental en un sistema educativo y en un currículo existen varias opciones. Naturalmente, estamos de acuerdo con la única opción como es, la de "ambientalizar el currículo", plantear de forma global la actitud y el trabajo frente al problema.
Existen varios modelos donde puede descansar la educación ambiental y ser objeto de una disciplina específica o impartirse, de modo multidisciplinar, por medio de las disciplinas escolares ya existentes. En el caso que nos interesa, la educación ambiental se sitúa en el marco de una enseñanza interdisciplinar o transdisciplinar, es decir, aquella que implica la movilización de los conocimientos de las distintas disciplinas para tratar cuestiones medioambientales globalizadoras (como el aire, el agua, el ruido...), poner en práctica ocasional o sistemáticamente proyectos interdisciplinares orientados a la acción, o atender ambos aspectos. La interdisciplinariedad y, más aún, transdisciplinariedad, llamada para mucha transversalidad, está a la espera de una verdadera reforma educativa que permita la construcción total del currículo.
El sentido global, es uno de los aspectos que determinarán indiscutiblemente un currículo de educación ambiental. Por cuanto, en el tema del ambiente las soluciones no pueden ser localistas; es preciso tener en educación ambiental una mentalidad globalista y universal. No se trata de salvar nuestro medio, sino el planeta.
Cabe hablar de la educación ambiental como una educación que cree en los valores internacionalistas (Sureda y Colom,1989) donde el sentido de la ayuda, la solidaridad, prestación, donación, limitación, etc., formarán parte ineludible de su programa axiológico, máxime como tal el problema ambiental se interrelaciona siempre con problemática de tipo humano.
Por tales motivos, la educación ambiental ha de promover a la acción, a inculcar esta nueva ética y, en consecuencia, a posibilitar un cambio de actitudes entre el hombre y la naturaleza. Un cambio de actitudes que debe inducir a la práctica de nuevos comportamientos, de nuevas acciones.