• No se han encontrado resultados

2. LA RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y POBREZA, LA TEORÍA DEL CAPITAL HUMANO Y EL

2.2 La teoría del capital humano

2.2.1 Antecedentes, contexto y surgimiento de esta teoría

La teoría del capital humano surgió en la segunda mitad del siglo XX, con las aportaciones y desarrollos teóricos de Theodore Schultz y de Gary Becker, destacando también las contribuciones de Jacob Mincer, quien le dio un gran respaldo empírico. Los tres eran representantes del liberalismo económico y pertenecían a la famosa Escuela de Chicago.38

37 Cabe destacar que, de la teoría del capital humano, de las aportaciones de sus principales impulsores y

de los numerosos estudios empíricos que se han derivado de ella, se desprenden ciertos posibles factores de influencia en la educación y en los salarios. Esto será de gran utilidad para la construcción del “catálogo” de factores mencionado en el primer capítulo y que se elaborará en el capítulo siguiente.

38 Entre ellos se habría dado una notable influencia, retroalimentación e intercambio de ideas, lo cual

puede observarse claramente en sus publicaciones.

Cabe señalar que a lo largo de este epígrafe y del siguiente se utilizarán como referencia principalmente las aportaciones de Schultz (1981/1985) y de Becker (1975/1983), ya que en estos apartados no se pretende una revisión exhaustiva de la literatura disponible sobre la teoría del capital humano, sino más bien presentar los fundamentos más relevantes de esta, con base en las principales aportaciones realizadas por sus creadores e impulsores, partiendo de las fuentes originales.

Para Becker, se seleccionó su obra clásica Human Capital: A Theroretical and Empirical Analysis, with Special Reference to Education (en la versión traducida al español de su segunda edición), siendo esta la obra más citada de dicho autor en la literatura relacionada con la teoría del capital humano; por ejemplo, en diversos estudios empíricos sobre la relación entre educación y pobreza, determinantes salariales o diferenciación salarial, retornos a la educación y seguimiento de egresados; y en reflexiones teóricas en torno a esta teoría, por autores tales como Villalobos Monroy y Pedroza Flores (2009), Urciaga García (2008), Garza Acevedo y Quintana Romero (2014), Aguado, Girón, y Salazar (2007), Alarcón Martínez y Domínguez Viera (2014), Varela Llamas y Urciaga García (2012), Duarte Rodríguez (2012), Krüger (2007) y Marcenario Gutiérrez y Navarro López (2005).

En cuanto a Schultz, sus publicaciones citadas solían ser diversas; sin embargo, se eligió una de sus últimas sobre este tema, debido a que se pensó que en ella se dejarían entrever los principales aspectos aportados por él en el conjunto de su bibliografía sobre esta teoría. Para profundizar más en las aportaciones de este autor al tema del capital humano, consultar sus obras: “Capital Formation by Education”, 1960; “Investment in Human Capital”, 1961; The Economic Value of Education, 1963; Investment in Human Capital: the Role of Education and Research, 1971; Human Resources, 1972; y “Education Investment and Returns”, 1988.

Para ahondar más en las contribuciones de Becker sobre este tema, se sugiere consultar su publicación The Economic Approach to Human Behavior, Schooling, Experience and Earnings, 1974 y también “A Theory of the Allocation of time”, 1963 y “A Theory of Marriage”, citadas y recomendadas por Schultz

_________________________________________________________________________________________

Página 21

Podemos situar los primeros antecedentes formales de esta teoría en el estadounidense Theodore Schultz, quien ganó el premio nobel de economía en 1979, por sus investigaciones en economía agraria y que fue señalado por Becker (1975/1983) como “la gran figura de la teoría de la educación”.39

Según se desprende de su libro “Invirtiendo en la gente. La cualificación personal como

motor económico” (1981/1985), sus aportaciones sobre el capital humano surgen en

respuesta a las inquietudes señaladas mucho tiempo atrás por David Ricardo y Malthus en relación a las limitaciones impuestas por la disponibilidad de tierra y recursos naturales; y por el crecimiento poblacional, respectivamente, en una época de preocupación mundial por el declive en los recursos naturales, el agotamiento de las tierras y el aumento de la población, lo cual se temía que condujera a enormes hambrunas. Se originan, además, en un momento histórico en el que en Estados Unidos la mayor parte de las rentas correspondían al factor trabajo (el 80% de la renta nacional se derivaba de las rentas del trabajo y solo el 20% restante correspondía a rentas de la propiedad), situación impensable muchos años atrás.

Considerando ambas cuestiones, Schultz diría en esta misma obra que la riqueza de las

naciones había llegado a consistir principalmente en las capacidades adquiridas de las personas (su educación, experiencia, habilidades y salud). Y que el desarrollo

económico y social y las mejoras en el bienestar de los pobres no están condicionados

por la disponibilidad de tierras y recursos naturales sino, sobre todo, por la calidad y las capacidades de los recursos humanos, siendo así el mejoramiento de las habilidades humanas lo principal para lograr dicho desarrollo y bienestar.

En el mismo orden de ideas, dicho autor señala que esto frenaría ambos problemas (el de la falta de disponibilidad de tierras y el del crecimiento poblacional) pues, por un lado, las mejoras en investigación y conocimiento permitirían hallar sustitutos para las propiedades originarias de la tierra, mejorar la productividad y obtener alimento.40 Y por otro lado, al preocuparse más los padres por el mejoramiento de las habilidades humanas de sus familias, tenderían a preferir la calidad a la cantidad en cuanto a hijos se refiere, lo que frenaría el aumento de la población.

(1981/1985). Estas dos últimas mostrarían algunas aplicaciones de esta teoría en otras áreas del comportamiento humano.

39Sin embargo, casi dos siglos atrás Adam Smith, en su emblemática obra La riqueza de las naciones

(1776), trató un tema que podría considerarse como un antecedente del capital humano (aunque no con este nombre), al interesarse en entender por qué existen distintas remuneraciones entre las diferentes ocupaciones. Para él, estas diferencias serían causadas porque los empleos no fueran igualmente atractivos para la comunidad o porque los trabajadores no fueran sustitutos perfectos entre sí. Asimismo, incorporó la idea de que la adquisición y el uso de habilidades podría equipararse a la adquisición de capital físico que facilitaría el trabajo. (Garza Acevedo y Quintana Romero, 2014).

40 En este sentido y en su misma obra, Schultz señala que muchos expertos le daban un valor excesivo a

contar con recursos naturales en un país, aunque casos como los de Hong Kong, Suiza y Japón desmentían esa necesidad. También afirma que las restricciones de tierra, espacio y energía son menos determinantes de lo que se pensaba hasta ese entonces; y argumenta al respecto que hay similares niveles de pobreza en lugares con tierras ya sea poco o muy productivas y también en sitios con mucha o poca densidad de población.

_________________________________________________________________________________________

Página 22

Partiendo de lo anterior, Schultz (1981/1985), propuso analizar el conocimiento y la

habilidad de la gente como una forma de capital, que sería producto de la “inversión deliberada” y racional. A este capital se le llamaría humano, en contraposición al capital físico.

También sugirió que, al invertir en sí misma, la gente incrementaría sus oportunidades y, por tanto, su riqueza (Garza Acevedo y Quintana Romero, 2014). Y como suele insistir la literatura sobre la teoría del capital humano al referirse a Schultz41, este autor enfatiza el catalogar a la educación como una inversión en lugar de un consumo, lo cual implica el considerar que se puede obtener de esta un beneficio en el futuro.

Con sus aportaciones, Schultz sentó las bases de los estudios sobre la importancia de la educación y del capital humano en la economía, cuestiones que Becker retomaría y que le serían útiles para formular y complementar la teoría del capital humano. De hecho, años después este último diría que el interés por las inversiones en este tipo de capital se había intensificado recientemente (considerando el momento en que se publicó su obra) debido, en parte, a las aportaciones de Schultz y que se motivó quizás en parte por el intento de explicar los motivos por los cuales en esa época el crecimiento del capital físico solo explicaba una parte pequeña del incremento de la renta de muchos países, además de que se empezó a acumular gran evidencia acerca de la importancia económica del capital humano (Becker, 1975/1983).

2.2.2 Contenido y desarrollo de la teoría del capital humano