• No se han encontrado resultados

3. REVISIÓN DE LITERATURA Y MARCO TEÓRICO

3.3 Impacto del Programa Oportunidades en educación, empleo y fecundidad; e

3.3.1 Impactos del programa Oportunidades en educación y posibles factores de influencia

3.3.1.2 Factores de posible influencia en la educación/escolaridad alcanzada por los

A continuación se presenta una clasificación propia de los distintos factores de posible influencia en la educación alcanzada por los niños y jóvenes, con base en la bibliografía consultada sobre los TMCs y especialmente, sobre el programa Oportunidades. El conjunto total de estos factores puede observarse en el Diagrama 3.2, ubicado al final de este capítulo.

Es importante señalar que aunque esta investigación se centrará en la escolaridad (número de grados aprobados) como indicador educativo, en realidad para que se cumpla la relación causal que pretende Oportunidades no basta únicamente con que esta se eleve y se alcance un mayor nivel de estudios, sino que también serían relevantes otros indicadores educativos, tales como el grado de aprovechamiento y la calidad de la

educación que se recibe. Estos dos factores merecen especial atención pues, aunque

sin ellos pudiera llegar a alcanzarse cierto grado de escolaridad relativamente alto, estos

inciden directamente en la educación real que alcanzan los jóvenes; y sin ellos difícilmente la educación podría dar lo que se espera de ella.

Factores relacionados con el Programa en sí y con su pertenencia a él

Condición de beneficiario del Programa y tiempo de exposición a este Dentro de ser beneficiario del Programa, se podrían distinguir distintas cuestiones: que la familia sea beneficiaria, que el niño o joven perteneciente a este hogar sea a la vez

becario de Oportunidades; y el tiempo de exposición al Programa, ya sea de su hogar

como beneficiario; o de él mismo como becario.

Puede darse el caso de que hayan niños o jóvenes que pertenezcan a un hogar beneficiario pero no sean becarios.135 De hecho, en el Documento Compilatorio de la Evaluación Externa 2007-2008 del Programa se señala que para fines de 2007 solo el 60,1% de los hijos de entre 8 y 17 años de las familias beneficiarias eran becarios; y apenas el 16,3% de aquellos entre 14 y 20 años de edad. Y Gutiérrez et al. (2014) encontraron, para una amplia muestra de jóvenes de hogares beneficiarios del país, que el 16,4% nunca recibió la beca.

Esto podría deberse, por ejemplo, a que no estuvieran matriculados o asistiendo a la escuela, a que hubieran perdido el apoyo por haber superado el número de faltas permitido o haber reprobado dos veces el mismo grado o, también, a que no se les haya inscrito como becarios al Programa, ya sea por omisión de la madre o por errores administrativos. Sobre el mismo tema, Rodríguez Ortega (s.f.) menciona que se ha dado

135 Esto significa que, aunque la familia reciba algunos de los beneficios del Programa (por ejemplo, el

componente de salud y el monto del componente alimentario), su hogar no recibe el monto del componente educativo al menos para ese niño o joven.

_________________________________________________________________________________________

Página 64

una reducción acelerada en el número de becarios por hogar beneficiario, lo que podría indicar (entre otras cosas) que los becarios están perdiendo la beca por alguna razón. En cualquier caso, lo anterior refleja un grado de cobertura muy bajo, sobre todo entre los jóvenes en edad de cursar estudios de bachillerato, teniendo estos una importancia radical en que se pueda o no cumplir el objetivo central de Oportunidades; y siendo estos donde se esperaría que el Programa enfatizara su atención y esfuerzos, ya que de sus decisiones y acciones dependería la ruptura de la pobreza de la generación de sus padres a la suya.

Por otro lado, el tiempo de exposición a Oportunidades dependería tanto del año en que la localidad y la familia en sí hayan sido incorporadas al Programa, como de si esta y/o el niño o joven ha(n) sido dado(s) de baja o suspendido(s), ya sea de forma temporal o indefinida.

Cabe mencionar que la mayoría de los estudios más recientes que buscan el impacto de Oportunidades en la educación y el empleo de los jóvenes ex becarios desde una perspectiva de largo plazo, ya no se basan solo en si el joven o su hogar eran beneficiarios, sino que analizan también el tiempo de exposición al Programa, en busca de resultados diferenciados que puedan atribuirse a este, debido a que, por la amplia cobertura de Oportunidades en los últimos años, es muy difícil encontrar pobres no beneficiarios en las mismas localidades donde haya beneficiarios o en otras con características similares.

Un ejemplo de lo anterior sería el estudio de Arenas, et al. (2013), el cual encontró que los resultados positivos del Programa en la educación eran aun mayores si se controlaban por el año de incorporación a este. Por su parte, la evaluación externa del Programa de 2008, que buscaba efectos en el largo plazo -a diez años de su puesta en marcha- encontró resultados mayores en escolaridad y progresión de grados entre los jóvenes que habían tenido una mayor exposición (Campos Bolaño, 2012). Finalmente, parece que la edad al iniciarse como beneficiario el hogar; concretamente, el haber

recibido desde pequeño la transferencia en el hogar, también influiría en el impacto

educativo. (Gutiérrez et al., 2014).

 Aspectos relacionados con el Programa en sí

Un elemento esencial dentro de este apartado es la existencia de una adecuada

focalización, que permita que se incluya a la mayor proporción posible de la población

objetivo y que se logre excluir a la gente que no cumple con los criterios del Programa. Este aspecto y su importancia son ampliamente tratado en la literatura, no solo sobre Oportunidades, sino en general sobre los programas de TMCs, como el brasileño Bolsa

_________________________________________________________________________________________

Página 65

Escola. (Bonal i Sarriá y Tarabini, 2003, 2006b; PROSPERA, 2009; Stampini y Tornarolli, 2012; Campos Bolaño, 2012)136.

Otros aspectos importantes relacionados con el Programa en sí y que influirían en sus impactos serían su diseño (que realmente corresponda a lo que se pretende alcanzar), cuestiones relativas a su operación; y su cobertura, la cual tiene una estrecha relación con su focalización.137 Autores como Bonal i Sarriá y Tarabini (2003, 2006a, 2006b) y Campos Bolaño (2012) resaltan la importancia de estas cuestiones para este tipo de programas.

Dentro del diseño, merece especial atención el monto que este otorgue y si es suficiente para cubrir los costes asociados a la educación o al menos, una parte importante de ellos.138

Salud y nutrición

Desde la concepción del Programa se consideran estos factores, debido a la

complementariedad detectada entre salud, nutrición y educación; de hecho, en gran

parte por ello se incluyen estos tres elementos en Oportunidades. Una mayor salud y una mejor nutrición en teoría contribuirían a que la educación se diera en condiciones óptimas. Asimismo, facilitarían que los niños y jóvenes pudieran asistir a la escuela, faltaran menos y lograran prestar mayor atención en clases.139

136 Stampini y Tornarolli (2012), que analizan la cobertura y focalización de varios programas de TMCs de

América Latina, encuentran para México que en 2010 el porcentaje de gente “no pobre” que recibía el Programa era de 61,4%. Cabe señalar que el umbral de pobreza utilizado por su estudio era de 2,5 USD PPA, el cual es inferior a la línea de pobreza considerada por el gobierno federal. Así, es probable que gran parte de esta gente “no pobre” para estos autores (si no es que toda), en realidad sí sea considerada como tal por el gobierno mexicano, lo que indicaría que su inclusión no sería un error de focalización. Sin embargo, llama la atención que los mismos autores detectaran también que, pese a la amplia cobertura de Oportunidades, este solo cubriera a entre el 50% y 55% de los pobres según su mismo criterio; al ser este baremo más bajo que el de México, esto implica que son personas que el gobierno mexicano también consideraría como pobres. No se explican las causas de esto; sin embargo, es probable que una parte de ello se deba a que este Programa –y en general los TMC- excluyen a quienes viven en localidades que no cuentan con la oferta de servicios educativos y de salud necesarias para cumplir con sus corresponsabilidades. Podría considerarse que esto implica dejar en una situación aún más vulnerable a quienes de por sí están ya en gran desventaja dentro de la misma población pobre.

137 Algunos de los múltiples aspectos que podrían considerarse dentro de los primeros dos elementos

serían, por ejemplo, si existe una buena coordinación con otros niveles de gobierno y si se han tomado en cuenta las condiciones locales y socioeconómicas de los distintos lugares beneficiarios. Estos puntos son mencionados en Bonal i Sarriá y Tarabini (2006b), citando a Lavinas y Varsano; y a Rocha, respectivamente, como elementos importantes para el buen funcionamiento de este tipo de programas. Otro aspecto relacionado sería el de las medidas de acompañamiento y seguimiento contempladas por estos (Bonal i Sarriá y Tarabini, 2006a).

138 Cabe mencionar que el creador de este programa enfatizó todos los puntos mencionados en este

apartado, en Levy y Rodríguez (2005).

139 Este tema es tratado por diversas fuentes; por ejemplo, PROSPERA (2009); Campos Bolaños (2012);

Villarreal et al. (s.f.); Gutiérrez et al. (2014); Levy y Rodríguez (2005). Sobre los impactos del Programa en salud y nutrición infantil, el tema es bastante amplio como para profundizar en él en este estudio; sin embargo, baste con mencionar que en general se han encontrado impactos positivos.

_________________________________________________________________________________________

Página 66

En cuanto a la nutrición, un aspecto a tomar en cuenta sería si los niños o jóvenes

desayunan antes de ir a la escuela. Se esperaría que el Programa incidiera en ello y en

general en una mejor alimentación de estos a través del monto que otorga en el componente alimentario y de las charlas obligatorias que imparte, algunas de las cuales tratan sobre este tema. Al parecer, los programas de TMCs han influido en que los niños y jóvenes desayunen más que antes, tanto en el caso mexicano como en el brasileño (Escobar y González de la Rocha, citados por Villarreal et al., s.f.; Bonal i Sarriá y Tarabini, 2006a). Otro aspecto que podría influir en este punto es si la escuela contaba con el apoyo del programa Desayunos Escolares, del gobierno mexicano.

Por su parte, los shocks negativos en salud y las enfermedades largas o graves (tanto del niño o joven en sí mismo como de un familiar cercano) podrían afectar la asistencia a la escuela, ya sea porque la enfermedad en sí la impida140 o porque los costes de atenderla sean muy altos y por tanto, los ya de por sí exiguos ingresos de las familias en pobreza tengan que destinarse en gran parte a atender esta contingencia.

Un aspecto muy ligado a este es el de si los niños o jóvenes cuentan con acceso efectivo

a servicios de salud. Esto en general podría abarcar varios aspectos: si están afiliados a algún tipo de seguro médico (ya que, de lo contrario, esto implicaría que tendrían que ir

a un médico particular -lo que sería más costoso- o, ante la imposibilidad de hacer esto en caso de necesidad, su salud podría empeorar); la distancia y el tiempo necesarios para acudir al centro de salud al que tengan acceso, así como el coste que esto implica; y si hay facilidades para ello (por ejemplo, servicio de ambulancia o apoyo de transporte por parte de la localidad o municipio en el que vivan).

Por ejemplo, Parker (2014), citando a Barham y Rowberry, señala reducciones en mortalidad infantil en menores de cinco años, gracias a la reducción en ciertas enfermedades y a la mitigación de deficiencias nutricionales. Yaschine (2012), citado por Arenas et al. (2013), señala evidencias de una mejor nutrición y salud en los jóvenes de la primera cohorte de beneficiarios rurales, a la que se habría dado en ausencia del Programa; y Gutiérrez et al. (2014) reporta una disminución en la desnutrición crónica infantil en familias beneficiarias. Para más información, en Campos Bolaños (2012) puede consultarse una interesante revisión de la evaluación externa sobre los impactos en salud y educación en zonas rurales, a diez años de haberse iniciado el Programa.

Por otro lado, pese a los efectos positivos que suelen encontrarse en salud y nutrición entre los beneficiarios de Oportunidades y a las complementariedades esperadas entre estos componentes y el educativo, Gertler y Fernald (2005), citados por Arenas et al. (2013), analizan a niños entre dos y cinco años cuya participación en el Programa hubiera iniciado en el periodo prenatal y no encuentran efectos significativos en su desarrollo cognitivo resultado que, como añade esta última fuente, es decepcionante considerando las bajas tasas globales de desarrollo cognitivo en las comunidades donde opera.

140 Si la enfermedad o problema de salud se presenta en el niño o joven puede impedirle la asistencia

escolar por obvias razones; y si es un familiar muy cercano, podría también impedírselo al tener por ejemplo que ayudar en su cuidado o en las tareas y actividades que normalmente realizaba esta persona. En el mismo sentido, González de la Rocha et al. (2008) señalan a la ausencia de enfermedad como uno de los factores de influencia en el logro escolar para los jóvenes que conformaban la población objetivo de su estudio cualitativo.

_________________________________________________________________________________________

Página 67

Finalmente, también se relacionaría con este punto la calidad de los servicios de salud a

los que se tenga acceso, tanto en infraestructura como en atención y disponibilidad adecuada de medicamentos141.

Este factor estaría ligado con el anterior (aspectos relacionados con el Programa en sí), al consistir en dos de los tres componentes en los que se centra Oportunidades y también estaría directamente relacionado con la pobreza, factor del que se hablará más adelante.

Factores relacionados con la educación en sí y con la oferta educativa  Cobertura y disponibilidad de oferta educativa

Esto se refiere principalmente a la disponibilidad de escuelas a las que los niños y jóvenes puedan acceder efectivamente, ya sea porque se encuentren en su localidad o a una

distancia cercana; o porque cuenten con algún medio de transporte accesible que les

permita llegar a estas.142

También podría referirse a aspectos que implican que, aun existiendo escuelas

accesibles para los niños o jóvenes, la oferta educativa sea escasa; por ejemplo, que

haya pocos maestros para atender todos los grados, que las escuelas sean unitarias (con una sola aula para todos los grados educativos) o con pocos días de trabajo docente a la semana; o que haya un número muy elevado de alumnos por profesor, por ejemplo.143

 Calidad y características de la educación y de los centros escolares

La calidad de la oferta educativa ha sido repetidamente considerada por la literatura sobre el tema como un factor de suma relevancia, tanto para el caso mexicano como

141 Autores como Stampini y Tornarolli (2012) y Rodríguez Ortega (s.f.), mencionan la importancia de

incrementar la calidad de la oferta de salud que se ofrece, para mejorar el impacto y el cumplimiento de los objetivos de programas como este. La evaluación externa de Oportunidades para 2008 también aborda este tema e incluso incluye un estudio específico sobre la calidad de los servicios de salud que ofrece el Programa en zonas rurales. Campos Bolaño (2012) y Rodríguez Ortega (s.f.) documentan algunos de los principales resultados de esta, entre los que se encuentra que en general la infraestructura y equipamiento de las unidades médicas que atienden a los beneficiarios de las zonas rurales es pobre y heterogénea, al igual que su abasto de medicamentos.

142 Levy y Rodríguez (2005) enfatizan la importancia de este punto. Por su parte, González de la Rocha, et

al. (2008) detectaron para su estudio cualitativo que la cercanía a las escuelas afectó muy positivamente a la escolaridad alcanzada por los becarios y ex becarios del Programa, especialmente para el caso de las mujeres. Por su parte, Cabranes Méndez (2010) encontró para el estudio de caso realizado, que la existencia de escuelas de primaria y secundaria en la localidad de estudio fueron elementos favorecedores y que, para la educación media superior, aunque no existía ningún centro educativo en la comunidad, fue de especial importancia que el Ayuntamiento brindara un servicio gratuito de transporte a los jóvenes, para trasladarlos al más cercano.

143 De hecho, PROSPERA (2009), señala estos puntos, junto con la falta de escuelas en la comunidad o

cerca de ella como elementos que afectaban a la población indígena antes de que comenzara el Programa y que influían en sus bajos niveles educativos. Podrían considerarse como un factor que pudiera incidir en la escolaridad en general. Por su parte, Villarreal et al. (s.f.) mencionan las faltas o retardos de los profesores como un elemento de influencia en el desempeño escolar de los jóvenes.

_________________________________________________________________________________________

Página 68

para los TMC de América Latina en general, por autores tales como Bonal i Sarriá y Tarabini (2003, 2006a, 2006b); Stampini y Tornarolli (2012); González de la Rocha et al. (2008); Rodríguez Ortega (s.f.); Duhau (2001); Lavinas et al. (2001); Villarreal et al. (s.f.); Agudo Sanchíz (2008); Levy y Rodríguez (2005).

En realidad, no influiría tanto en la escolaridad, sino más bien en la educación y el rendimiento escolar que se obtenga, contribuyendo a incrementar el impacto de esta y a que más años de estudio se traduzcan efectivamente en la obtención de mayores capacidades y habilidades. Rodríguez Ortega (s.f.) insiste en este aspecto, resaltando que la calidad de los servicios de educación (junto con su cobertura) es fundamental para alcanzar los objetivos del Programa aunque, como señala, las evaluaciones sobre Oportunidades han encontrado deficiencias importantes en este punto144.

En la escolaridad en sí incidiría de una forma menos directa, ya que una educación de mala calidad podría desincentivar el seguir estudiando o asistiendo a la escuela, además de que podría frenar el paso a otros niveles educativos o escuelas que ofrezcan una educación de mayor calidad –por ejemplo, no cumpliendo con los requisitos académicos o exámenes de admisión para estas; o dificultando el aprendizaje si se logra acceder a ellas-.

Este factor abarca aspectos tales como la calidad de la infraestructura escolar, el tipo de

escuela; y aspectos ligados con los profesores, la forma y el contenido de las enseñanzas y habilidades que se transmiten. Ejemplos de esto último serían la preparación de los

maestros y su situación laboral –la cual pudiera influir en sus incentivos y motivación-, la calidad en la impartición de sus clases, la rotación de personal y su grado de asistencia, el contar con materiales de enseñanza adecuados, la pertinencia cultural de la educación145 y la existencia de planes de estudio acordes al contexto y a las demandas del mercado laboral146. El que los profesores conozcan bien los objetivos y el

144 Por su parte, Lavinas et al. (2001) señalaron, para el caso brasileño, que la actuación de los profesores

y en general la calidad de la escuela eran el factor diferencial más importante en el desempeño escolar.

145 Este último elemento fue señalado por González de la Rocha et al. (2008) y Agudo Sanchíz (2008), como

uno de los factores de incidencia en los impactos educativos del Programa. Sería de especial importancia sobre todo para casos como los de los contextos rurales y/o indígenas.

146 Lo último se refleja claramente en publicaciones como la de Stampini y Tornarolli (2012), quienes

enfatizan la importancia de mejorar la calidad de la educación secundaria para asegurar su relevancia para los mercados, favoreciendo así el tránsito exitoso de la educación a la vida laboral. Sin embargo, este punto suele suscitar algunas controversias. Por un lado, es claro que si la educación y los planes de estudio que se imparten son acordes a las demandas del mercado de trabajo, debería ser más fácil la obtención de un empleo y la educación recibida sería más útil para poder desempeñarse en él de manera óptima y más productiva, lo que impactaría en la reducción de la pobreza. De hecho, una de las principales recomendaciones emanada de un estudio realizado por la OCDE en Yucatán (OECD, 2007), era la adecuación de los planes de estudio a los requerimientos del mercado laboral.

Sin embargo, este tipo de propuestas (presentes también en reformas educativas como las del Plan Bolonia en Europa), reciben también numerosas críticas entre quienes mencionan que la educación no debería mercantilizarse e insisten en que no hay que olvidar que la educación no es solo un medio sino también un fin en sí misma. Dentro de estas posturas suele encontrarse también la visión de que el adaptar la educación a las demandas del mercado laboral limitaría su función crítica y su potencial

_________________________________________________________________________________________

Página 69

funcionamiento del Programa también fue señalado como relevante por algunos