CAPÍTULO 2
2.4. Antecedentes sobre la cortesía en la interacción
La publicación de la teoría sobre la cortesía de Brown y Levinson (1978) dio origen a una cantidad de estudios teóricos y empíricos acerca de cómo los hablantes se comportan en la interacción para satisfacer las necesidades de imagen propia y ajena. Muchos de estos trabajos cuestionaron las pretensiones de universalidad del modelo inicial y contribuyeron a refinarlo. En especial, Bravo (1999) identificó una serie de problemas con las nociones de imagen positiva e imagen negativa de Brown y Levinson y propuso considerar “los contenidos básicos de la imagen con la que un individuo o grupo se identifica” con el objetivo de “arribar a una caracterización de la imagen social (face) que relacione comportamientos comunicativos con contextos socioculturales” (Bravo, 1999, p. 157- 158).
47 naturales, espontáneos y situados, y pone el foco en la variación contextual y en los factores sociales que la motivan.
La investigación sobre la pragmática de la cortesía tiene como objeto explicar la variabilidad contextual y cultural en las acciones lingüísticas: qué motivaciones sociales son inherentes a la elección de estrategias verbales para alcanzar objetivos comunicativos y qué significados sociales se le atribuyen a esa elección. (Blum-Kulka, 1997, p. 83)
Por caso, en un estudio sobre el discurso aeronáutico, de-Matteis (2009) examina la función de la cortesía como un aspecto pragmático de la interacción institucional en la díada piloto-controlador aéreo. Las manifestaciones identificadas comprenden fórmulas de tratamiento nominales y pronominales en función de vocativo, la mitigación de actos de habla directivos y la realización de un conjunto actos de habla prototípicamente corteses como el agradecimiento y la expresión de buenos deseos. A pesar de no estar prescriptas en los manuales que rigen la comunicación institucional, la investigadora describe fórmulas de cortesía estandarizadas que son utilizadas habitualmente por los miembros de la comunidad institucional para expresar tanto autonomía como afiliación (Bravo, 1999). La discusión integra los conceptos de cortesía normativa y cortesía estratégica para dar cuenta de la forma en que los miembros de la institución “avanza[n] hacia la concreción de los objetivos de su tarea institucional” (de Matteis, 2009, p. 308) al mismo tiempo que establecen y mantienen relaciones interpersonales cordiales.
En un estudio previo sobre la cortesía en la práctica de la administración de justicia, Carranza (2006) identifica manifestaciones de la descortesía en la interacción entre participantes institucionales y participantes legos en juicios penales. En este estudio, la
48 autora sostiene que la cortesía es un continuum y que las formas lingüísticas no son corteses o descorteses per se sino que adquieren esta fuerza en términos de grado en relación con las condiciones contextuales en las se producen. La discusión trasciende el nivel individual para dar cuenta del fenómeno de la descortesía en el nivel institucional. A pesar del registro formal del evento comunicativo y del uso de fórmulas estandarizadas de cortesía, la autora afirma que el trato ofensivo hacia testigos y defendidos por parte de jueces y abogados pone de manifiesto relaciones de poder y de distancia social que son características de la institución judicial. Asimismo, el hecho de que los jueces no censuren las expresiones ofensivas de los abogados a los sujetos legos contribuye a que el tratamiento ofensivo hacia un grupo social y vulnerable se reproduzca. Este estudio muestra cómo los comportamientos comunicativos observados en el nivel de la interacción son indicativos de las dinámicas de poder y la forma en la que las relaciones sociales se mantienen o transforman en la interacción.
En un estudio sobre el discurso político internacional, Kampf (2016, 2008) sostiene que la cortesía cumple una función diplomática puesto que contribuye a mantener, afirmar y reestablecer buenas relaciones, particularmente, entre mandatarios de diferentes países. Este autor describe las funciones de los actos de habla de agradecimientos, bienvenidas y elogios en términos del establecimiento de un contacto o canal de diálogo en la interacción entre mandatarios israelíes y palestinos. Afirma que el poder en el discurso político puede ser ejercido no solo a través del conflicto sino también a partir de la cooperación y que la política necesita del trabajo interaccional para “aceitar las relaciones interpersonales” (Kampf, 2016, p. 48). De este trabajo se desprende que la cortesía va más allá del comportamiento políticamente correcto y que tiene el potencial para reducir las distancias
49 que dividen a los pueblos.
Por último, en un estudio sobre el discurso de las organizaciones bancarias, Gunnarsson (2000) explora el alto grado de cortesía codificada en los agradecimientos de los gerentes al personal (staff). Este autor señala que la recurrencia de actos de habla corteses es indicativa de las normas y los valores de una institución a la vez que contribuye a construir esa cultura. Asimismo, sostiene que la cortesía se pone al servicio de la proyección de una imagen positiva de la institución al interior de sí misma. Plantea que la tendencia identificada en una institución bancaria de Suecia se condice con la tendencia global contemporánea del management que se orienta a mitigar las diferencias de poder entre los miembros de una organización para acentuar la responsabilidad compartida. Sostiene que la función de la cortesía en el ámbito de las organizaciones actuales se vincula con la necesidad de construir una identidad de pertenencia entre los empleados a través de su empoderamiento.