CAPÍTULO 3
3.6. Narrativa y argumentación
3.7.1. La expresión de la angustia
Heavey (2015) pone de manifiesto la creciente importancia que se le otorga a la corporalidad en el estudio de las narrativas orales producidas en la interacción cara a cara. Con ello, surgen nuevas preguntas en este campo de investigación, acerca de cómo el cuerpo condiciona la narración y constituye las narrativas, por ejemplo, en el caso de personas que sufrieron una amputación y utilizan una prótesis. Estas preguntas vienen a complementar aquellas más tradicionales acerca del empleo estratégico del cuerpo como un recurso de dramatización. En este trabajo, sostengo que el concepto de performance
(Goffman, 1959) que captura la dimensión dramatúrgica, poética y estética del acontecimiento comunicativo no resulta pertinente para el estudio de la narración en condiciones de quebranto emocional. Considero que la expresión corporal no puede ser considerada estratégica cuando la angustia es una emoción que desborda al hablante.
108 Los siguientes casos extraídos del corpus ilustran instancias narrativas donde la emoción del hablante condiciona la posibilidad de producir un discurso estratégico. Estos fragmentos provienen de la declaración testimonial de Nilda Maldonado de Gutiérrez en la audiencia “Gutiérrez y familia vs Argentina”, realizada el 21 y 22 de mayo de 2013. Cabe recordar que esta audiencia investiga la responsabilidad del Estado ante la falta de esclarecimiento del asesinato de un subcomisario de la policía de Buenos Aires, en el contexto de la investigación de una aduana paralela. En este testimonio, se puede observar cómo la narración de ciertos acontecimientos del pasado moviliza la emoción de la declarante en el tiempo presente de la interacción. Se puede notar la manifestación de la angustia en la producción de una narrativa entrecortada y en ocasiones inconexa. La angustia se expresa a través del tono de la voz, la postura del cuerpo y los movimientos de las manos y del rostro (Kendon, 2004, p. 97).
En el primer fragmento (i), Nilda produce una narrativa de eventos habituales en el pretérito imperfecto del modo subjuntivo que proyecta una caracterización positiva de su marido, no solo como un buen policía sino, también, como una buena persona.
i. (Gutiérrez y Familia vs Argentina / declaración testimonial) Nilda Maldonado de Gutiérrez— e: si ((inhala profundo)) creo que llevaba con orgullo el ser policía porque (.) e: (.) ((inhala profundo)) él ((solloza/muerde el labio)) este: se: (.) se:iba a trabajar (.) y su: (.) e: buena voluntad que ponía para todo (.) y: sobre todo para los chicos (.) él viajaba mucho en tren (.) y: este: (.) decía lo: (.) vuelvo a repetir la sensibilidad que él tenía para: (.) cuando se encontraba con (.) ((solloza)) chicos y: y: les compraba (.) los llevaba a veces a la comisaría (.)
109 les compraba: e: golosinas (.) si los veía con hambre los llevaba y les compraba pizza en la comisaría los hacía dormir en la comisaría (.) no sé si contesto a la pregunta o si me fui para otro lado ((manos entrelazadas/mirada hacia abajo))
Aquí, se observan indicadores no verbales que revelan un alto grado de angustia, entre ellos, el tono de voz aguda, las inhalaciones profundas, las pausas frecuentes, los sollozos que ahogan su voz y la posición del torso inclinado hacia delante con la mirada perdida. Estos elementos paralingüísticos señalan cierta dificultad para llevar adelante la narración. Particularmente, cuando la declarante es invadida por la emoción y aparece el llanto, se observa que su competencia y habilidad como narradora se ven disminuidas. La falta de fluidez y la expresión meta discursiva “no sé si contesto la pregunta o me fui para otro lado” ponen de manifiesto un estado mental de falta de claridad que da cuenta de una emoción abrumadora. Considerando que la declarante está respondiendo las preguntas que le formula su abogada, es posible sostener que la experimentación de la angustia marca los límites del discurso planificado. Es decir, el discurso estratégico tiende a desaparecer cuando el dolor es intenso.
En esta declaración testimonial, puedo observar que, a medida que la narrativa avanza, la emoción se hace cada vez más intensa. En el siguiente episodio (j), la declarante narra el duelo tras la muerte de Jorge.
j. (Gutiérrez y Familia vs Argentina / declaración testimonial) Nilda Maldonado de Gutiérrez— la muerte de Jorge fue (.)un ante y un después (.) porque para- para mis hijos y para mí (.) y para toda la familia (.) creo que fue terrible (.) porque ya no- si bien nos seguíamoø encontrando (.)los fines de semana para
110 reunirnos en familia (.) pero era solamente ((llanto))para hablar de Jorge (.) yo creo que fue terrible- SIGUE siendo terrible AUN (.) a pesar de hace casi ya 19 añoø ((se seca las lágrimas con la mano)) (.) si: creo que fue un impacto que no se va a poder- no se va a poder reparar nunca (.) porque no lo vamos a volver a tener a Jorge nunca más ((llanto)).
El llanto se hace más frecuente cuando la declarante narra su vida y la de su familia sin Jorge. En este segmento, la angustia se expresa también a través de recursos lingüísticos. Por ejemplo, Nilda localiza el dolor en un tiempo pasado, “fue terrible”, pero inmediatamente después, a través de una autocorrección, lo ubica en el tiempo presente, “SIGUE siendo terrible AUN”. La elevación del volumen de la voz y el uso del adverbio temporal ‘aún’ expresan la continuidad del sufrimiento. Este paquete semiótico manifiesta la permanencia del dolor más allá del evento con que se asocia.
El fragmento (k) contiene la coda que indica el fin de la narrativa y el retorno a la interacción en curso. Este segmento establece una relación entre pasado y presente que explica la comparecencia de Nilda ante la Corte IDH.
k. (Gutiérrez y Familia vs Argentina / declaración testimonial) Nilda Maldonado de Gutiérrez— ((torso y cabeza inclinados hacia abajo/solloza)) que creo (.) que a mí: ((inhalación profunda)) (.) una parte se fue con él (.) ((Respiración entrecortada)) y la otra parte quedo (.) para luchar (.) por la justicia ((solloza)) para su familia ((solloza)) y para mis hijos ((llora))
La expresión metafórica “una parte (de mi) se fue con él” manifiesta una emoción que la declarante afirma haber experimentado y que revive al momento de su declaración.
111 Esta emoción se torna reconocible cuando se integran las múltiples manifestaciones no verbales que acompañan la declaración oral: el ritmo pausado y, a veces, entrecortado de la voz, las lágrimas y el llanto, sus manos entrelazadas y la postura inclinada hacia delante con el pecho hundido como si tuviera una opresión que no le permite respirar. Este conjunto multimodal es interpretable como la manifestación del dolor y la angustia que se encarna y se expresa en el cuerpo. Es posible pensar que las narrativas ante la Corte IDH son producidas como una forma de sobrellevar el dolor y de buscar justicia.