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Aplicando el mensaje de los escritores bíblicos

Usando el trasfondo cultural

3. Aplicando el mensaje de los escritores bíblicos

No podemos determinar si toda cultura o situación debe expresar los problemas de la misma manera que lo hicieron los escritores bíblicos hasta que no entendamos las razones de estos escritores para presentar los argumentos que presentaron. Pero una vez que tengamos una buena idea de por qué los escritores bíblicos se refirieron a una situación de la forma en que lo hicieron, podemos comenzar a preguntarnos cómo ellos hubiesen aplicado los mismos

principios en situaciones muy diferentes.

Por ejemplo, conocer por qué las mujeres se cubrían la cabeza en los días de Pablo nos ayuda a entender por qué él da tales instrucciones. La mayoría de las mujeres en el oriente del Mediterráneo cubrían su pelo en público como señal de recato sexual; de esta manera, las mujeres de clase baja en las iglesias estaban alarmadas cuando algunas mujeres de la clase alta rehusaban ponérselos. (El pelo constituía el objeto primario de la lujuria masculina en el antiguo mundo mediterráneo, por lo que se requería que las mujeres casadas cubrieran su pelo; algunas mantas modernas para la cabeza no logran hacer esto). Por lo tanto, Pablo trata el asunto de la ostentación, la seducción, el recato sexual y la división de clases en la iglesia, todos los cuales son temas transculturales.

Pero, ¿resolvería Pablo de la misma manera los asuntos de recato sexual o división de clases en cada cultura de la misma manera que lo hizo en Corinto? ¿Los mantos para la cabeza resultarían una solución para asuntos como esos en cada cultura? ¿Podrían los mantos para la cabeza convertirse en señales de ostentación en algunas culturas, mostrando buena posición? ¿Podrían estos realmente convertirse en algunas culturas en instrumentos de seducción, de la manera que las joyas y los vestidos ostentosos lo eran en la cultura de Pablo? ¿Qué hay de la cultura en donde tan solo las personas de buena posición puedan darse el lujo de usar los mantos para la cabeza, y de esta manera se introduce la división de clases en la iglesia? ¿Será posible que haya iglesias en algunas partes del mundo en donde llevar puesto un manto en la cabeza (como lo contrario a no llevarlo) pueda hacer que el que lo lleva esté llamando la atención?

En tales casos, ¿seguimos el ejemplo específico de Pablo, o seguimos los principios transculturales que Pablo usó para resolver un caso específico en una cultura específica? Es por eso que es de tanta importancia que tengamos en cuenta el trasfondo cultural y que leamos coherentemente la Biblia a la luz de ésta: si Dios inspiró a los escritores para que hablaran a su cultura en una manera particular, ¿cómo hablarían hoy a la nuestra? ¿Cuáles son los principios y cuáles son los ejemplos específicos que ilustraban esos principios en las situaciones a las que los escritores bíblicos hablaron?

Jesús interpretaba las Escrituras de esta forma. Los fariseos estaban interesados en las medidas minuciosas, pero a Jesús le interesaban más los principios (Mateo 12:7). Jesús tenía en cuenta las razones humanas por las que se dieron algunas Escrituras: Dios permitió algunas cosas por la dureza de su corazón (Mr. 10:5), pero la meta principal era que entendiesen los propósitos ideales de Dios (Mr. 10:6-9). Ellos citaban una ley; Él les citaba una historia. Toda la Escritura es inspirada y útil para enseñar (2 Ti. 3:16); por lo tanto, el asunto no es que un escrito sea más útil que el otro.

El problema era que ellos tan solo veían los detalles; en cambio, Jesús buscaba las razones de los detalles. Jesús alegaba que lo que más importaba eran la justicia, la misericordia y la fe (Mt. 23:23) —el corazón de la Palabra de Dios. De la misma manera, Pablo no coincidía con sus contemporáneos en cuanto a lo que era fundamental, argumentando que era el poder de Dios lo que nos salvaba, y no asuntos secundarios, como la circuncisión o las leyes sobre los alimentos. Este método de interpretación nos exige que nos enfoquemos en lo que más importa (el Evangelio y la obediencia a la voluntad de Dios), en vez de convertirnos en legalistas a causa de asuntos secundarios que podrían desviarnos de la esencia del Evangelio.

Gran parte del Nuevo Testamento consiste simplemente en ejemplos de cómo relacionar el mensaje básico del Evangelio con varias situaciones y desafíos históricos y concretos. Así mismo, debemos aprender cómo relacionar el mensaje central de Cristo con nuestras disímiles situaciones del presente, nunca perdiendo de vista cuál es el principio central y cuáles son sencillamente las expresiones culturales. Muchos de los primeros misioneros vinieron con un Evangelio contextualizado en su propia cultura, dígase versiones europeas o americanas del Cristianismo. Normalmente se mantenían fieles a la Biblia, pero a menudo no podían discernir la diferencia entre la enseñanza real de la Biblia y la forma en que la habían aplicado a los problemas que enfrentaron en sus culturas particulares.

De esta manera, a veces obligaban los cristianos africanos a que adoptasen estilos musicales de occidente, los estilos de ropa, los estilos de la ceremonia para las bodas, entre otras cosas más, porque

suponían que tales costumbres eran cristianas. Hoy conocemos más y, por lo tanto, debemos evitar cometer los mismos errores. Debemos ser capaces de distinguir entre los principios universales de la Biblia y cómo los aplicó en las culturas a las que se dirigió. (Una vez más, afirmamos que toda la Escritura es el mensaje de Dios, pero primero fue el mensaje de Dios a las culturas originales a las cuales Dios lo envió, por lo que, para que podamos escucharlo debidamente en el presente, debemos tener en cuenta cómo Dios lo relacionaba con aquellas culturas). De la misma manera, debemos distinguir entre lo que la Biblia enseña para todas las culturas y cómo la hemos aplicado específicamente a las situaciones que debemos tratar.

Por supuesto, si no tenemos cuidado, la gente puede usar la cultura para pasar por alto aspectos de la Biblia; este es un peligro que debemos evitar a toda costa. Durante siglos ha habido personas que han tratado de dar una explicación convincente de lo que dice la Biblia sin tener en cuenta el aspecto de la cultura; por lo tanto, este peligro no debe causarnos temor en cuanto a usar el trasfondo de la manera adecuada. Simplemente debemos usarlo con seriedad, siendo diligentes para encontrar la verdad. El único punto de partida para hallar sabiduría es el temor al Señor (Pr. 1:7); si le tememos, tendremos cuidado de realmente entender Su verdad, a dondequiera que nos conduzca genuinamente la evidencia de la Biblia, en vez de buscar una explicación convincente de esa verdad.

Capítulo 6: Ejemplos de trasfondo