“Lo más importante en la vida de uno es la vida de uno” Valerie Meikle (WEISKOPF, 2017)
Una de las maneras de ser posible para las mujeres de mi familia ha sido el volar, el hacer de la libertad su propio nido. En las narrativas de mi mami, es posible seguir la ruta de aquellas mujeres fugitivas que decidieron jugarse la vida en vuelos. Cada vuelo se libera de una jaula distinta, la obligación de casarse en un matrimonio arreglado, el escapar de situaciones de crueldad, el huir buscando hacer posible un amor imposible, el buscar vivir su propia vida…
Y de pronto descubrieron que eso que parecían brazos no eran más que alas.
Se escabulleron entre los barrotes que aprisionaban sus almas y mientras se despedían de sus ayeres, sus verdades, sus propias verdades se esfumaban entre voces con el viento.
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Vuelo, para poder decidir.
Fragmentos, conversación 19 de julio de 2018
Mami: Mi papá se iba a casar era con la hermana de mi mamá, tenía el compromiso. Y resulta que la hermana se escapó esa noche, entonces al papá le toco […] mandar a mi mamá, tenía 13 años era una china.
Vuelo, para no ser maltratada.
La abuelita Martina, emprende varios vuelos a lo largo de su vida, vuela evitando que aniquilen su existencia. A los 10 años de edad huye de las prácticas de crueldad de sus tías y luego, a los 20 años, de la violencia ejercida por el padre de su hijo.
Vuelo, para amar.
Escapar también dio cabida a amores imposibles, dos primos no podían unirse porque se consideraba que además de ser pecado, podían traer al mundo hijos e hijas con discapacidad. Haciendo caso omiso a las negativas, un hermano de mi mami y su prima en medio de su idilio de amor huyeron de sus casas, no tenían más que ilusiones en sus valijas así que primero se ocultaron en una cueva del mismo pueblo, robaban gallinas y alimentos de lugares cercanos, luego aletearon tan fuerte impulsados por aquel gran amor que llegaron a Bogotá y construyeron su hogar, tuvieron
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hijos e hijas y vivieron juntos, y mi mami asegura que felices, por muchos años, hasta que la muerte los separó.
Vuelo, para crecer con mamá.
Fragmentos, conversación 16 de enero de 2019
Mami: En eso fue cuando se escapó Elvira y se vino. Ella tenía 8 años y como ellos le habían dejado la dirección, entonces ella llegó al Parque Nacional, que era el Voto Nacional que es ahorita, ahí eran los paraderos de las flotas. Entonces ya llegó y le dijo al ayudante, en esa vez era gente honrada, no tenían un mal pensamiento, el mismo ayudante le ayudó a conseguir el taxi y ya, -lleve a esta niña a esta dirección, y pummm ya llegó.
Vuelo, para alejarse de los malos amores.
Mi mami también acogió a una sobrina que huyó de Boyacá, escapando del maltrato de su esposo, vivieron juntas y ella le ayudaba a cuidar a mi mamá quién para ese entonces aún era una niña.
Vuelo, para vivir su propia vida.
Mi mamá desde siempre fue un ave de vuelo alto, en las narraciones de mi mami es posible identificar cómo desde muy
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pequeña su ser era errante, sus alas eran tan enormes que incluso el cielo parecía pequeño.
Fragmentos de la conversación del 22 de enero de 2019 Edad aproximada de mi mamá, 8 años.
Mami: entonces yo fui y la llevé al colegio, la dejé ahí y me fui, pero resulta que la china no entró, dio una vuelta y se salió y ninguno la vio y entonces yo llegué por la noche y no aparecía.
Búsqueda y búsquela por todo el barrio y fui donde don Morales a ver y la señora me dice no, yo la vi que iba por allá en la 13 con Boyacá, iba con el uniforme, la maleta y la lonchera y yo china hijuemadre para dónde se iría. Pues resulta que yo había ido a Chiquinquirá o a Tibaná, yo no me acuerdo donde y ella llegó al terminal, desde chiquita era muy viva […] y dijo que le dieran un pasaje, que llevaba plata que se iba para Chiquinqui, se turbó, no sabía para dónde si para Chiquinquirá o para Tibaná, no sabía declarar bien. Había una policía mujer y se dio cuenta y fue y la investigó, ella era tranquila, eso no le daba miedo irse con otra persona.
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Ya ella cogió compinche con la policía y le contó todo, entonces de ahí la reportaron y ya como había sido por la mañana, a mediodía ya la tenía Bienestar Familiar y yo aquí, buscándola.
Edad aproximada 11 años:
Mami: Se iba como de unos 11 años y ya cogió compinche de los que venden en la calle de los hippies. Entonces los hippies eran dos amigos, chéveres los chicos más bien y ellos vendían manillas, tenían su puesto en la calle y ella se la pasaba con ellos, a veces hasta se quedaba por allá. Yo le decía, pero donde se queda, -no es que me quedé con fulano de tal, pero me acostaron en el sofá.
Edad aproximada 12-13 años:
Ya más grande, como de unos 12 o 13 años se me fue de la casa, se fue, yo llegaba por la noche y búsquela por todo Fontibón y nada.
[…] Se consiguió una amiga y duro como un mes viviendo con ella, yo la veía sin ropa y le compraba ropa, me iba y la conquistaba y le compraba ropa, y otra vez volvía. Una vez salí de misa […] y la vi en el árbol, subida en un árbol como un pájaro y con un saco largo azul que le quedaba de vestido.