Somos hijos de los días, hijos del tiempo, y cada día tiene una historia que contar. Porque estamos hechos de átomos, según los científicos, pero un pajarito me contó que también estamos hechos de historias.
Eduardo Galeano (GALEANO, 2012) Desde que estaba en el colegio tuve problemas por hablar mucho, soy dispersa, entonces me cuesta quedarme con un solo tema y empiezo a irme por las ramas. Mi abuelita dice que hablo hasta por las orejas y que además grito, debo aceptar que mi tono de voz no es el más discreto del mundo y antes tenía menos consciencia de ello y ni para qué hablar del volumen de mi risa. Las historias me gustan mucho, tal como Galeano, le creo totalmente a aquel pajarito que dijo que estamos hechos de historias.
Vale la pena anotar, que inicialmente me encontraba con la mirada puesta hacia las otras personas, mi formación y mis intereses se relacionaban con situaciones que muy rara vez me ubicaban como centro de la discusión. Es increíble que hasta ahora reconozca de manera reflexiva que desde siempre me ha
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movilizado una pregunta por la niñez, incluso desde antes de iniciar con el pregrado.
El servicio social lo realicé entre mis 14 y 15 años, fui alfabetizadora del grado transición, en una sede del colegio del cual me gradué, el I.E.D. Integrado de Fontibón I.B.E.P., aún preservo las cartas que me dieron mis primeros estudiantes, creo que esas hojitas realizadas con tanto cariño me dieron una nueva piel, una piel llena de amor y de abrazos, una piel hecha a garabato, esas cartas están llenas de las mejores versiones de mí rodeada de su cariño, envuelta en corazones.
Imagen 12. Cartas de niños y niñas, grado transición. (2006) (Fotografía Leidi Tatiana Ramos A.)
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Posterior a ello, decidimos con mi mejor amiga Alexandra Ramírez seguir estudiando juntas, para continuar siendo tan inseparables como lo habíamos sido en los últimos dos años de colegio, fue así como nos presentamos a la Universidad Pedagógica Nacional en la Licenciatura en Psicología y Pedagogía. En medio de la carrera, la fascinación por las historias y el interés por la niñez me llevaron a la línea de profundización en Lenguaje, lectura y escritura y junto a mi compañero de proyecto de pregrado, Walter Iván García, nos preguntamos por el aprendizaje del lenguaje escrito en las niñas y niños, reconociendo los procesos de construcción escrita y transformación del conocimiento, e incluso, realizamos las prácticas pedagógicas en convenio con la Secretaría de Integración Social, en el mismo colegio en el cual hice el servicio social. Las prácticas se relacionaban con la promoción de la lectura y la escritura para la construcción de otros mundos posibles en niños y niñas, el colegio decidió permitirnos trabajar con los niños y niñas que presentaban mayores dificultades académicas, principalmente en las áreas de humanidades.
Luego, trabajé como profesora de preescolar, como tallerista en lecto-escritura y en comunicaciones en un proyecto para erradicar el trabajo infantil, como tallerista en teatro y danza con niños y niñas en un proyecto de inclusión, como tallerista en atención integral a la primera infancia, como psicosocial de
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ámbito familiar, un programa para la atención integral de niños y niñas de 0 a 5 años y mamás gestantes, como artista comunitaria del programa Nidos, desarrollando experiencias artísticas para niños y niñas de 0 a 5 años y madres gestantes, y como artista formadora en creación literaria, principalmente con población escolar.
Ya para ingresar a la maestría, la inquietud que me movilizaba se relacionaba con las infancias en el plano del conflicto armado, sus historias, sus memorias, las maneras en las que vivían la guerra, el cómo se daba el tránsito a la ciudad. El estar en el entorno escolar me hacía evidenciar la importancia de hablar de dicha situación en un espacio que parecía no permearse de las historias de sus estudiantes, por el afán de responder a currículos estandarizados que excluyen a un montón de niños y niñas que requieren otras cosas.
Así surgió el proyecto que me acompañó durante un poco menos del primer año de la maestría “Tejiendo memorias para la historia. El conflicto armado colombiano contado por los niños y las niñas”. (Ver Anexo A).
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1.5. Viajar por dentro. Mapa al precipicio.
Cuando se tiene un tema de investigación, se busca defenderlo como dé lugar, pese a todos los evidentes vacíos y dificultades. Varios maestros y maestras me interrogaban de manera tajante con relación a mi interés investigativo, pero fue Sonia Castillo principalmente, quién reconociendo dichas dificultades fue certera en su intervención y me permitió darme cuenta que ese interés por la niñez no partía solamente desde las otras personas, me invitó a movilizar la mirada y regresarla a su punto de partida. Mientras volcaba la atención en mí, me encontraba con la PhD. María Teresa García quién sería mi tutora y junto a ella empezamos a adentrarnos y develar situaciones particulares de mi existencia, así fue como llegamos a una genealogía familiar enrevesada, una que valía la pena ser revelada, reconstruida y reinventada, en la cual los roles de madres, hijas, hermanas, se trastocan para resolver el “ser familia”, en mujeres que fluctuaban entre la autonomía y el deber ser, mientras estaban expuestas e incluso reproducían diversas situaciones de frustración y violencia.
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Así nace la pregunta por la experiencia de ser mujer en mi familia6, reconociendo que hay una intención por contar lo que no
se cuenta, decir lo que no se dice y desde allí crear historias y reconstruirse, porque somos fragmentos de historias, trozos de vidas que, aunque siempre tendrán vacíos, tenemos la posibilidad de rehacerlos o rellenarlos como más nos convenga.
Este es un recuento escueto del camino andado hasta llegar a la pregunta que me ha acompañado hasta ahora, éste ahora es efímero y día a día transmuta y seguramente el ahora del que hablo aquí, sea muy diferente al ahora de la persona que lea este documento y desde luego, de mi ahora para ese momento.
6 Valga anotar que desde la primera clase de la maestría me conmovió hasta los
huesos la indagación de mi compañera y amiga Darlyn Guerrero, la pregunta por su abuela, el documental en torno a ella, en definitiva, ese amor me invitó a preguntarme por mi mami a agarrarla fuerte de la mano y emprender el camino de la investigación a su lado, tal como lo hemos hecho hasta ahora, con el camino de la vida.