2.1. Lazos de sangre
Lazos de Sangre Atrévete salta al vacío mírale los ojos al hermano a la hermana su hiel mansa oye al hijo entre su nube de rencores al padre y su silencio como piedra ardiente y el reproche del marido a la esposa refinada mordedura del tedio y el eterno balanceo del odio ah la familia siente cómo su amor comete sus destrozos cómo mastica a secas tus tripas se envenena con la sangre que dentro de ti silba como un río que baja con su carga de piedras. Piedad Bonnett. (BONNETT, 2013)
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El genograma fue una herramienta muy utilizada para la atención de niñas y niños durante mis prácticas pedagógicas en orientación individual, mientras cursaba el pregrado. Escuchar a las niñas y niños, a sus profes, incluso a algún familiar y convertir sus relatos familiares en un conjunto de líneas y formas, casi como un laberinto, era una de las estrategias más utilizadas. A partir de allí se leía a grandes rasgos la conformación familiar, tratando de seguir los lazos de sangre dibujados con torpeza para desentrañar las relaciones al interior de las familias.
Imagen 13. Árbol genealógico. Tutoría I. Maritza Pinzón. (2017). (Leidi Tatiana Ramos A.)
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Fue hasta llegar a la maestría que tuve que disponerme a realizar mi propio mapa familiar, borrar rostros y apariencias y encontrarme con ese conjunto de formas y líneas que ahora entiendo, parten desde un ideal de familia. Para ese entonces fuimos guiadas y guiados por la maestra Maritza Pinzón, decidí dibujar un gran árbol, no quería seguir las convenciones establecidas, sus raíces eran mis ancestras y ancestros, hasta llegar al tronco, quién era yo. Sin embargo, para poder develar esa gran ficción que monta el genograma familiar, debía tratar de seguir esos lazos que buscan mostrar una organización familiar en términos cercanos al deber ser de la familia.
Es importante anotar que, realizar el genograma familiar en términos tradicionales, me ha brindado información interesante, por ejemplo, en una conversación con mi tutora, nos dábamos cuenta de cómo el genograma puede evidenciar también, la toma de partido en la historia familiar, en tanto mis primeras construcciones del mapa genealógico no tenían en cuenta una parte de mi familia; la mujer con la que mi abuelo formó hogar después de estar con mi abuelita y su descendencia no se nombraban, era como si una pulsión de lealtad con mi mami me hiciera no hacerles mi familia, eliminarlos y de tal manera estar de su lado en términos simbólicos.
También, ratificó la sensación de incomodidad ante ese orden estático que no representa las vivencias reales y formas de
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constitución familiar, dicho mapa obedece a lo que se dice, sin embargo, la realidad relacional al interior de la familia puede distar de manera importante y mantenerse en movimiento a través del tiempo. En definitiva, este mapa merece ser replanteado, para tratar de evidenciar otras maneras de relaciones familiares que van más allá del parentesco, dando cuenta, al menos desde una visión particular, de los múltiples tránsitos que se van generando durante el proceso de hacer familia.
Tim Ingold (2007) evidencia como la línea genealógica puede tomar el camino de la experiencia y situarlo en la relación de las líneas y el devenir del tiempo, de tal manera, permite jugar con lo estático del genograma y proyectarlo desde la idea de crecimiento, sin obviar la vinculación de lo pasado con la construcción de lo futuro. Así pues, apunta a pensar la historia de vida con un final abierto, interrelacionando narrativas de vidas presentes y pasadas, y no, en términos de una trama de conexiones entre individuos únicos y encerrados en sí mismos, la línea no es lo más importante, lo es el entramado, lo que ha sucedido a lo largo del camino.
W.H. Rivers (1910) en su texto La elaboración y utilización de genealogías en las investigaciones antropológicas, aborda el tema de las genealogías de una manera un tanto incómoda y poco grata, esto desde las sensaciones que me generó el acercamiento al
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texto, debido a su forma de referirse a la comunidad que utiliza como referente, valga anotar que es un texto escrito en 1910 y pese a ello, realiza precisiones puntuales y necesarias en relación a la genealogía.
Evidencia su valía al momento de trabajar los sistemas de relaciones, tanto esas que son fácilmente trazadas, como aquellas que no son fácilmente representables como las de la familia no biológica; las relaciones que dependen de una categoría social, como por ejemplo las tías abuelas que se denominan como abuelas por la cercanía generacional con la abuela; o incluso las relaciones que se dan a partir de un vínculo artificial, bien sea por quién lo usa o por relaciones artificiales transmitidas por familiares cercanos (RIVERS, 1910).
Valga anotar, que además Rivers (1910) añade cómo a partir de la genealogía es posible investigar las leyes de descendencia y herencia de la propiedad, el estudio de las migraciones y la transmisión de nombres, resaltando su carácter concreto, señalando como algunos nombres como por ejemplo los de los niños y niñas que murieron jóvenes en generaciones pasadas o que no se casaron y no tuvieron hijos tienen mayores posibilidades de ser olvidados.
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Este es mi genograma familiar tradicional, su lectura se realiza de izquierda a derecha en orden cronológico, los cuadrados simbolizan a los hombres, los círculos a las mujeres, el círculo con un círculo en el centro da cuenta de la persona de referencia para realizar el mapa, en este caso, yo. Las X se utilizan cuando la persona ya falleció, las líneas seguidas uniendo a dos figuras apuntando hacia arriba evidencian matrimonio, las líneas intermitentes son uniones no matrimoniales; las barras inclinadas / son indicadoras de separación, las líneas que conectan las hijas/os o hermanas/os, son seguidas y apuntan hacia abajo, a menos que hayan hijas/os que biológicamente no hacen parte del núcleo, pero son acogidas/os como tal, siendo representado por una línea intermitente.
Siguiendo a Ingold (2007), este mapa rígido y finito me permite rastrear una línea de parentesco consanguíneo, que más bien, refuerza la idea de fantasma del lazo de sangre presuntamente real. Fantasma que advierte la presencia de otros fantasmas como el de mi madre que, a simple vista está condensada en un círculo, fijando ese vacío infinitamente, mientras le dota de una existencia perpetua. Sin embargo, vale la pena tratar de encontrar otras maneras de leer el entramado familiar, otras que, aunque contengan fantasmas, no sean un fantasma inamovible.
Pienso en el movimiento de las vidas y por ende en el movimiento de las relaciones, entonces, me acerco a la imagen de la
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propagación de las ondas en el agua7 y como va atenuándose con
la distancia, aquella me parecía una analogía de las relaciones familiares y el impacto que tenemos en la medida que generamos vibraciones que afectan en mayor medida a quienes están más cerca de nuestro corazón.
Los movimientos continuos de nuestras vidas no son posibles representarlos en un solo esquema, entonces, aludo a la cabrilla, este juego de arrojar una piedra al agua para que rebote sobre la superficie una o varias veces, generando con cada impacto la formación de ondas expansivas y reconozco como nuestras relaciones familiares se van formando a partir de los revotes que toma nuestra existencia.
Mapas ondulatorios de las relaciones familiares en relación a mi existencia, años 2020, 2002, 1996 y 1992.
7Referenciada por Bibiana Hernández en taller III (2018). con Luisa Piedrahita,
utilizándola como metáfora de la acción de la payasa en el trabajo con comunidades.
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Imagen 15. Mapa ondulatorio de las relaciones familiares. (2020) (Leidi Tatiana Ramos A.)
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Imagen 16. Mapa ondulatorio de las relaciones familiares. (2002) (Leidi Tatiana Ramos A.)
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Imagen 17. Mapa ondulatorio de las relaciones familiares. (1996) (Leidi Tatiana Ramos A.)
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Imagen 18. Mapa ondulatorio de las relaciones familiares. (1992) (Leidi Tatiana Ramos A.)