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43 1.2.5 Caminos de madera.

In document Ser mujer en mi familia (página 49-64)

Mi abuelo era ebanista y hablaba con mucho amor de los árboles y de la madera, de la buena madera y su olor característico, muy diferente al aglomerado que se hace con los sobrantes y que intentan fortalecer con materiales otros que le quitan la calidez a aquello que ha estado tan lleno de vida.

Él decía que cada árbol contaba una historia diferente y que esa historia se alojaba en cada una de las líneas que se pintan en su interior, yo le explicaba que esas líneas representaban los años y él con seriedad decía, los años no son solo años, son millones de historias, ¿por qué crees que las cortezas son talladas con tanto esmero?

Para cortar la madera se debía ser muy sabio, por eso él siempre fue tan lento para hacer sus trabajos, se detenía a leer la historia de cada trozo, para que más que armarios, cajitas o cajones, hubiese relatos, fragmentos o poemas llenando de vida las casas frías de cemento, ladrillo y arena.

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Imagen 10. Historias de madera. (2019) (Fotografía Leidi Tatiana Ramos A.) ¿Será que me gusta irme entre las ramas porque heredé de mi abuelo su amor por las historias de madera?, o, ¿será el olor a aserrín alojado en mi cabellera después de jugar a la nieve en su taller lleno de rizos y polvo de gigantes?, o, quizá, por las caminatas en Tibaná cogiendo frutas de los árboles junto a mi

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abuelita, o tal vez, por mi arbolito de cerezas que plantamos con mi mami frente a la casa.

1.2.5.1. PRIMERA RAMA. Caminos de instantes.

• Línea de tiempo Autoetnográfica.

Elaboración de la línea de tiempo de mi experiencia de ser mujer en mi familia partiendo de lo que no se dice (los vacíos de mi madre, mis relatos y juegos secretos) y lo que se dice (el relato de la abuela).

• Genealogía familiar.

A partir de la construcción tanto de la genealogía genética o de consanguineidad, como de la genealogía de relaciones que fueron posibles desde las vidas de las mujeres de mi familia, fue viable reconocer cómo se ha elaborado la narrativa familiar con la que mi abuelita ha acompañado, acunado y consolado mi infancia y dado sentido al vacío de la ausencia de mi madre, develando las relaciones y roles reales alrededor de la construcción familiar en términos de ser mujer.

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1.2.5.2. SEGUNDA RAMA. Caminos de la profundidad de los ayeres.

• Relatos de la abuelita.

Conversar y recoger las narrativas de mi abuelita en términos visuales y escriturales en relación a la experiencia de ser mujer en mi familia, en los contextos que se producen en la cotidianidad; durante las comidas, tanto en el proceso de elaboración como al momento de comer; mientras se mira televisión; al observar álbumes familiares; al hacer los oficios diarios, dándole razón al sentido de su práctica y a la importancia de la transmisión de saberes e historias.

• Mis relatos y juegos secretos.

Reconocer mis relatos y juegos secretos por medio de narrativas escriturales y la corpografía en relación a la experiencia de ser mujer en mi familia, me permitió encontrar los relatos e indagar los juegos secretos que cuentan mi propia historia, entre la fantasía y la realidad.

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1.2.5.3. TERCERA RAMA. Caminos del presagio y de la duda.

• Momentos de diálogo.

Diálogos con mi mami, con los vacíos, con la casa; diálogos con mis compañeras y compañeros, con mis familias, con mi amado; diálogos en medio de las tutorías, con las autoras y autores, con las teorías; diálogos con lo dicho, con lo no dicho, con las sensaciones y emociones, con las marcas en el cuerpo, con lo que parecían olvidos; diálogos con los recuerdos, con lo inefable, con todo aquello que se escapa de ser nombrado.

1.2.5.4. CUARTA RAMA. Caminos pendiendo de la multitud del verbo.

• Materialización de algunos “no dicho”

Elaborar un libro-álbum me permitió decir lo no dicho a partir del reconocimiento de silenciamientos, de las múltiples maneras de ser mujer en mi familia y las múltiples mujeres que a su vez nos habitan. Para ello fue necesario reconocer y valorar mis saberes propios como lectora y animadora de libros en las experiencias desarrolladas junto a los niños, niñas, jóvenes y adultos durante mi práctica laboral. Fue muy relevante ir generando espacios para

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la creación escritural e ilustración, para encontrar la voz y la manera particular de contar, dicha voz acompaña la escritura de este documento y desde luego, la creación del libro-álbum que además de aportar en el proceso investigativo, será material de trabajo con la comunidad.

Por otro lado, la creación del performance se convirtió en otra manera de decir lo no dicho y me aportó en una búsqueda personal del poder trascender las fronteras disciplinares y encontrar la posibilidad de diálogo entre ellas, así pues, descubrí modos otros de reinvención a partir del arte, haciendo del performance metodología para sanar y generar autopoiesis. Durante la materialización de lo no dicho y el proceso personal de autopoiesis, del hacerme cargo de mi existencia y, de tal manera darme cuenta de la posibilidad de re-crearme y re-inventarme, soy capaz de asumir el ser performer e incluso, el ser escritora e ilustradora de libros-álbum, dándome la capacidad de nombrarme y hacerme a otros cuerpos.

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1.3. Lugares de partida, hilos que germinan.

1.3.1. Línea de investigación en estudios críticos de las corporeidades, las sensibilidades y las performatividades.

El proyecto hace parte de la línea de investigación Estudios críticos de las corporeidades, las sensibilidades y las performatividades, dirigida por la PhD. Sonia Castillo Ballén. Para evidenciar la pertinencia del proyecto en la línea, tomé como referente el “Documento de la línea de investigación doctoral: Estudios Críticos de las Corporeidades, las Sensibilidades y las Performatividades” (CASTILLO, 2016).

Mi interés investigativo se fundó en gran medida en la propuesta de la línea, en tanto, en palabras de Castillo (2016).

La línea está concebida como un laboratorio de investigación-creación de perspectiva crítica, cuyo interés principal de indagación lo constituye el tejido social y político de las sensibilidades o inter sensibilidades y de las estesis o modos del sentir, que se ponen en marcha tanto en prácticas artísticas como en prácticas creativas y estéticas de la vida diaria y de las culturas, en Colombia. (pág. 7)

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Invitándome a reconocer los modos de vivir que se han presentado en mi familia, nuestras existencias personales y colectivas, por medio de las historias de las mujeres de mi familia en la voz de mi abuelita, las cuales voy recogiendo en medio de las prácticas estéticas de la vida cotidiana, esas mismas que en mi historia familiar nos han conformado como mujeres, siendo legado y resaltando su práctica en el proceso de construir familia. Por otro lado, es importante resaltar el desarrollo de las metodologías utilizadas en el proyecto, dado que se fundan como rutas creativas para indagar la existencia, aportando en el ejercicio de las prácticas del buen vivir.

El proyecto, además, se adscribe al núcleo de Estudios críticos de las intersensibilidades artísticas y prosaicas, particularmente en las prácticas somato-políticas y arte terapia para el buen vivir (CASTILLO, 2016, págs. 12-13), para ser más precisa, arte para el buen vivir; siguiendo con Castillo (2016), parte de la indagación de la experiencia personal y colectiva del “sí mismo” o “sí misma”, generando conocimiento desde las historias de vida, con impacto en la misma existencia, tanto a nivel personal como colectivo. Vale la pena nombrar la práctica de la lectora y animadora de libros, dado que esos procesos de performance que se realizan junto a los niños, niñas y jóvenes, podrían ser fácilmente reconocidos como momentos que permiten ficcionar la realidad y

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encontrar en el terreno de la fantasía prácticas colaborativas del buen vivir.

1.3.2. Los Estudios Artísticos.

Los estudios artísticos han sido para mí, una posibilidad real de “ampliar los límites hegemónicos del entendimiento basado en el conocer desde el ejercicio racionalista del pensamiento hacia perspectivas más situadas y contextuadas, encaminadas a procurar relaciones solidarias, colaborativas, inter y transdisciplinares para la comprensión desde una lógica sensible del mundo vivo y sus problemas con miras a mejorar la experiencia presente y futura del existir y co-existir” (GOMEZ, 2016, pág. 3), aportando en el proceso de reconocimiento de las realidades de las mujeres de mi familia a partir de lógicas inter- sensibles, invitando así, a establecer diálogos de saberes y prácticas artísticas que contribuyan en el proceso de reconocimiento de lo que somos, aportando en la mejora de la experiencia presente y futura de la existencia y por ende la coexistencia.

En esta medida, reafirmarme desde los Estudios Artísticos, me ha permitido derivar la experiencia vivida en creación, especialmente aquello inefable o no dicho; me ha impulsado a

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movilizar los recuerdos y adentrarme en los vacíos que enrarecían mi existir; me ha invitado a valorizar mi práctica profesional, en la medida que, además de ser un proceso de enseñanza y fomento de la lectura y la escritura, también, es toda una experiencia creativa que además coloca en otro lugar a los y las participantes, haciéndoles creadores desde el momento mismo en el que se presentan los libros como detonadores de otros mundos posibles.

Me ha permitido asumir la transdisciplinariedad como posibilidad de diálogo de saberes desde una perspectiva no- jerárquica tanto, entre las disciplinas académicas y artísticas, como con los conocimientos que se producen desde las prácticas culturales y la experiencia; me ha hecho consciente, de las performatividades o actos discursivos y disciplinarios impuestos por la sociedad patriarcal y que habían establecido y condicionado mi ser mujer, partiendo desde el argumento de lo “natural” con normas preestablecidas e inalterables, condiciones que además, reproducía y exigía sin cuestionamiento alguno. Por otro lado, también me ha permitido reorientar el encuentro con mi madre y reconocer otra mujer posible en ella, una mujer con posibilidad de decisión y no solamente una mujer-madre vista exclusivamente desde el lugar del sacrificio, un encuentro desde otros lugares, no solamente desde el reclamo y la culpa. La ternura es entonces, otro lugar posible, donde el amor, el respeto

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y la comprensión impulsan formas de relación más amables con la vida.

Al lograr encontrar esa otra mujer posible en mi madre, también pudimos reconocer junto a la maestra María Teresa a otra mujer posible en mi mami, además de ser una abuelita que ha sostenido a la familia gracias a su trabajo, su narrativa familiar y a un sacrificio eterno siendo madre, abuela e incluso madre-abuela de sus nietos, es muchas mujeres increíbles y fuertes a la vez, mujeres que estaban en lo que no se dice, la ingeniera, la arquitecta, la diseñadora, la constructora de su propia casa, la que nunca le sirvió a nadie en términos domésticos, resaltando la transición otra del campo a la ciudad, sin demeritar el trabajo que han hecho las mujeres de mi familia en términos domésticos, la creadora de su propio futuro al trabajar hasta lograr una pensión, la forjadora de su autonomía al no depender del lugar del hombre, entre otras. De la misma manera, ha sido posible otro encuentro con las mujeres de mi familia, con las mujeres en general5 y

conmigo misma.

Por demás, el encuentro con los relatos fragmentados de nuestras vidas a partir de la voz de mi mami, me ha permitido reconocer y

5 Valga anotar, que al referirme a mujeres en general tengo en cuenta, tanto a las

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co-construir partes vacías de mi historia y la historia de mis mujeres, partiendo desde el amor, en tanto como lo refiere Gomez (2016):

para los Estudios Artísticos, conocer no es interrogar, violentar, constreñir o disponer de un objeto como correlato de un sujeto que conoce; conocer son modos no violentos de relación, de creación, de conversación, de escucha, de sanación, de hacer, de estar, de ser, de sentir y de pensar-con, capaces de iluminar la con-vivencialidad social y cultural fundada en la inter-dependencia integrada de los seres humanos con y en la naturaleza (pág. 13)

para además de entender someramente situaciones particulares, encontrarme con rutas para sanar, reinventarme y reinventarnos cuantas veces sea necesario.

1.3.3. La investigación-creación.

El proyecto además se enmarca en la investigación-creación, explorando la creación como apuesta fundamental del proceso investigativo y, además, como posibilidad metodológica.

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Tal como se irá presentando en el cuerpo del presente documento, la ruta metodológica se encuentra cimentada en la práctica de la genealogía crítica, la etnografía, la corpografía, el performance y las metodologías de la primera persona. Por un lado, intento comprender los orígenes de los modos de concepción, valoración, representación y de praxis que se asumen como ciertos, en el caso particular las narraciones de la abuela, y para mí, mis propios relatos, los cuales cimentan nuestra historia personal y familiar, y por otro lado, busco acercarme al ser mujer, partiendo de las experiencias de las mujeres en mi familia y la propia, a partir de las narrativas de la abuela, los silencios de mi madre y mis relatos y juegos secretos, buscando generar formas narrativas que puedan estar enmarcadas en lo literario.

Vale la pena anotar, que fue precisamente un ejercicio performático propuesto por Sonia Castillo en Taller I y su interpelación constante, lo que me llevó a repensar mi pregunta investigativa, dicho momento fue caótico pero fundamental, en tanto, la sensación de ser lanzada al vacío, de no tener tema de investigación y de haber trabajado sobre la nada me llevó a redescubrir los intereses reales y profundos que guiaban mi interés por trabajar en temas relacionados con la infancia y la niñez.

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Imagen 11. Bolitas de papel. Performance realizado en Taller I. Prácticas inter y transdisciplinares de investigación-creación. PhD. Sonia Castillo. (2017) (Fotografía Darlyn Guerrero.)

Dichos asuntos están encarnados, pero se mantenían ocultos, quizá desde el ego y la dificultad de reconocerme como un ser lleno de vacíos e interrogantes, o por el entender como importante lo que se puede hacer en función de otras personas, ese asunto para el cual me había formado como profesional psicosocial que invita a ubicarse desde la margen y con la distancia necesaria identificar dificultades y conflictos para junto

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a las personas observadas buscar solucionarlos, o incluso esta imagen tan odiosa de dar la voz, participando sin una interpelación real. Fue así como en un momento de descolocación total, el performance se me presentó como un debelador de otras posibilidades, como una forma de darle cuerpo a lo inefable.

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