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b 2 Los niños de la Nueva Argentina son los únicos privilegiados El componente plebeyo del gobierno peronista y su discurso en contra de

Mutaciones del ensamblaje moderno La consolidación de lo social

IV. b 2 Los niños de la Nueva Argentina son los únicos privilegiados El componente plebeyo del gobierno peronista y su discurso en contra de

la “oligarquía vendepatria”, como la llamaba Eva Perón, propició un conjunto de contrapuntos que, por un lado, cuestionaron las prácticas hasta el momento

70El Código Panamericano del Niño sancionado por el Instituto Panamericano del Niño en 1948 dio pie a la sanción de varios códigos en la región. El mismo daba cuenta de los derechos de la niñez y la necesidad de que el Estado asumiera la asistencia y protección de los niños e incentivaba la sanción de leyes de protección como la de adopción. En Santa Fe el Código de Defensa del Niño Santafesino de 1947 tomó forma de las discusiones de la época, sin embargo tuvo un carácter fuertemente sancionador hacia los padres o guardadores que no cumplieran desde los deberes de asistencia, los castigos inmoderados, incitaran la vagancia, etc. También quedaba prohibida la concurrencia de niños y niñas a los espectáculos para mayores y se creó una comisión honoraria de censura de espectáculos públicos para controlar y examinar las películas y obras teatrales (Ley 3461, Código de Defensa del Niño Santafesino, 1947).

desarrolladas especialmente por la SB71y por el otro recrearon las intervenciones con niños y niñas bajo una racionalidad que inscribió a la niñez como continuadora de la Nación y garantía de constitución de un nuevo orden social. Como plantea Carli la relación Estado-nación y población infantil se plasmó en el lenguaje político y en la obra de gobierno y se le asignó un status simbólico que carecía hasta entonces (Carli, 2005). Si las organizaciones de beneficencia acentuaban las desigualdades sociales de los niños y niñas a través de las prácticas caritativas, el peronismo y en particular la obra de Eva Perón pretendió revertir esas diferencias a partir de la asistencia inscripta discursivamente como justicia social.

La creación y ampliación de las coberturas de protección socialancladas al salario no redujeron las instituciones de alojamiento para niños y niñas, por el contrario se amplificaron y re-significaron. Las prácticas de alojamiento de niños y niñas en las instituciones se tornaron una demostración hacia los sectores conservadores, que habían tenido hasta ese momento la hegemonía en la gestión de las mismas, de que ya no sólo respondían a la consideración del abandono o peligro moralde los juzgados de menores, sino que principalmente se reinscribían en una vía de acceso de las familias más “humildes” a la oportunidad de que sus hijos accedieran a una educación de calidad y a la resolución de las necesidades materiales que posibilitaban la construcción de “una infancia feliz”.

La Dirección del Menor llevó adelante una serie de transformaciones tendientes a revertir prácticas estigmatizantes dentro de los institutos. En este sentido los hogares tuvieron una apertura hacia la comunidad a través de la cual los niños y niñas comenzaron a asistir a las escuelas públicas, se suprimieron las identificaciones a través de números y medallas reemplazándolas por legajos, se anularon el uso de uniformes y las celdas o calabozos para reprimir actos de

71La relación del justicialismo con la SB de la capital fue la puesta en escena de las disputas de poder de la época. La SB fue intervenida en 1946 a pedido del senado de la nación y por decreto Nº 9.414 del P. E. N. Los hospitales fueron transferidos al Ministerio de Salud Pública para dar infraestructura al Plan Nacional Sanitario ya que según la información de ese momento el Estado Nacional aportaba la mayoría de los recursos en subsidios para pagar sueldos y gastos a la Sociedad. Esos argumentos se sumaron a la necesidad según el decreto “de que las nuevas técnicas y la política de asistencia social y salud pública impuestas por las actuales autoridades del país crean la necesidad de modificar la estructuración y los métodos tradicionales seguidos por la SB”. Esta resolución provocó la entrevista de las representantes de la Sociedad con Eva Perón para solicitar su intercesión en el litigio planteado. No obstante, luego de que las damas rechazaran que Eva Perón asumiera la presidencia de dicha institución, como la tradición lo indicaba, con el argumento de ser muy joven para ello, la contraposición con ese sector “oligarca” se planteó en forma directa.

indisciplina. Otra característica fue dejar sin efecto la colocación de menores para servicio doméstico en domicilios particulares.

A su vez, se reacondicionaron y se crearon semi-internados para las mujeres solas y familias trabajadoras que no tenían con quién dejar a sus hijos e hijas durante las jornadas laborales (Aversa, 2008).

También se intensificaron los intercambios con las provincias para que los infantes de diferentes lugares del país accedieran a la realización de excursiones en lugares turísticos y la concurrencia a espectáculos públicos.

Por su parte, la Fundación Eva Perón fue ampliando su participación con la creación de modalidades propias como los Hogares Escuelas, la Ciudad Infantil Amanda Allen, la República de los Niños y los Campeonatos Infantiles “Evita”72. Todas se caracterizaron por la ostentación de sus recursos “de lujo”, donde ningún “descamisado debe sentirse pobre”; la estructura edilicia, la decoración, los patios y comedores se ambientaron con un carácter familiar y hogareño a fin de que los internados “no se sientan como en un cuartel”. Los ideales redentores del peronismo se vieron recreados en el bienestar hacia los más chicos en estas modalidades, que contrastaban en forma radical con la situación de pobreza de las familias a las que estaban dirigidas. Desde las dimensiones colosales de los proyectos arquitectónicos hasta la organización y distribución de los recursos materiales, daban cuenta de la capilaridad de la práctica gubernamental que moduló la experiencia de la vida cotidiana de niños y niñas.

La dimensión de cada proyecto nos permite ubicar la envergadura de las transformaciones propuestas. En cada Hogar Escuela se ocuparon un promedio de doscientas personas entre el director, la Secretaría Técnica, la Administrativa, la Jefatura de Servicio social, de Servicio Médico y el Encargado de Conservación. Las asistentes sociales se encargaban de la selección de los ingresos y la relación de los internos con sus grupos familiares, a los que también se realizaban visitas y se asistía materialmente. Los criterios de selección73para el ingreso de los niños y

72Son heterogéneos los trabajos que dan cuenta de la experiencia de la Fundación Eva Perón y el peronismo con la infancia. Se destaca el de Carli (2005: 58-65). En relación a las proyecciones arquitectónicas, ver Feierstein (2005: 70-77). Con respecto a los Hogares Escuela, ver Attara (2009: 173-193).

73 Según Ferioli, en el Reglamento de los Hogares Escuelas los criterios del ingreso tenían un orden de prioridades: 1. Por abandono moral o material; 2. Enfermedades de los padres, tutores o encargados; 3. Situación de extrema pobreza o indigencia; 4. Orfandad; 5. Situación irregular de los padres o desintegración del hogar por separación de los mismos; 6. Causas ambientales (vivienda insalubre o inadecuada), carencia de elementos indispensables para el desenvolvimiento

niñas según los reglamentos tenían una escala de prioridades que ampliaba notablemente la referencia al abandono moral y material (Ferioli, 1990). Los niños y niñas podían asistir en la modalidad de media pensión ingresando durante la mañana y volviendo a sus hogares durante la tarde, o en forma de internación durante la semana volviendo a sus casas el fin de semana.

La Ciudad Infantil fue una experiencia emblemática que conjugó la asistencia con la educación de niños de 2 a 6 años. Una estructura de urbe del tamaño de los niños, “la diminuta capital de un país de fantasía” con instalaciones equipadas y atendidas con gran cantidad de personal, en donde se aplicaban los métodos pedagógicos que estimulaban la imaginación de los más chicos y facilitaban la educación que entre juegos se les impartía.

La República de los Niños, en la ciudad de La Plata, fue un parque temático para el esparcimiento infantil cuya construcción siguió la escala de un menor de 10 años. La misma combinó un mundo de fantasías con tópicos de instituciones políticas como el centro cívico, el parlamento, el palacio de justicia, la casa de gobierno, incluso los edificios de las tres fuerzas armadas.

Los campeonatos infantiles de fútbol alcanzaban a realizarse en todo el país, con una fuerte propaganda de las figuras de Perón y su mujer, que promocionaban el deporte; al mismo tiempo se realizaba un control médico exhaustivo de todos los participantes. Se constituían en un evento de detección de enfermedades como la tuberculosis y de articulación con los hospitales regionales de cada provincia.

La entronización de la infancia, la primacía de la domesticidad de la familia obrera y la erradicación de la “humillaciones morales” de los descamisados codificaron el clima de época peronista y habilitaron modificaciones legales tendientes a equipar los derechos de los hijos legítimos e ilegítimos y la protección a la infancia abandonada o desviada a través de la ley de adopción sancionada en 1949.

familiar; 7. Desequilibrio económico producido por desocupación del padre; 8. Incapacidad de los padres, tutores o encargados por accidente, hasta tanto se solucione el problema de invalidez; 9. Edad avanzada de los padres o encargados; 10. Reclusión de los padres o encargados por delitos común” (Ferioli, 1990: 70).

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