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El arte de no hacer nada

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2.6.

El arte de no hacer nada

Es cierto, todos sabemos cómo no hacer nada.Todos sabemos có- mo desperdiciar el tiempo y no hacer nada con él. Pero muchos de nosotros estamos siempre tan ocupados que no tenemos muchas opor- tunidades de hacerlo. Y cuando por fin podemos dedicarnos a perder el tiempo, nuestra cabeza está siempre pensando en otras cosas. No nos podemos relajar y disfrutar de estos momentos.

No hacer nada puede ser una pérdida de tiempo, o un tipo de arte. Aquí te explico como convertirte en un maestro, y de paso, mejorar tu vida, deshacerte de la ansiedad y ser más productivo cuando estés realmente trabajando.

Empieza poco a poco

No hacer nada, en el sentido estricto de la palabra, puede ser muy duro si intentas hacer demasiado nada a la vez. Haz pequeños nadas al principio. Tómate unos 5 ó 10 minutos, y practica en un lugar se- guro – en casa, ni en el trabajo ni en un lugar publico abarrotado. Podrías también no sentirte preparado para hacerlo en medio de la naturaleza, así que hazlo en tu dormitorio o en tu salón. Busca un momento y un lugar sin distracciones, sin ruido, y sin gente para mo- lestarte.

Elimina todas las distracciones

Televisión, ordenador, teléfonos móviles, teléfonos normales, Black- berries, y etc. No hacer nada es complicado cuando nuestras her- ramientas de comunicación nos interrumpen porque alguien quiere que hagamos algo.

2 Simplicidad

Ahora cierra tus ojos y no hagas nada. Sí, algún listo por ahí podría decir que estás haciendo algo – estás sentado aquí o allí, cerrando tus ojos. Pero quiero decir hacer nada en el sentido de que si alguien nos llama para preguntarnos qué estamos haciendo podamos contestarle ”Oh, nada”. No les dejes llamarte de todas formas, ya que te pueden distraer.

Tras 5 ó 10 minutos de no hacer nada, puedes dejarlo y ponerte a hacer algo. Pero trata de hacerlo todos los días, o tantas veces como puedas, porque la práctica hace al maestro.

Respirar

El primer elemento a dominar para convertirse en un maestro del no hacer nada es la respiración. Podrías sospechar que lo que estás haciendo en realidad es meditar. Bien, deshazte de esas sospechas. No estás aquí para tener sospechas – no deberías estar haciendo nada. Primero inspira lentamente, y a continuación expira también lenta- mente. Siente como el aire entra en tu cuerpo, a través de tu nariz, y baja directamente a tus pulmones hasta llenarlos. Ahora siente como sale de tu cuerpo, a través de tu boca, y siente la agradable sensación que se produce al vaciarse tus pulmones.

Haz esto durante 5 ó 10 minutos, si puedes. Practícalo tanto como puedas. Cuando veas que estás empezando a pensar en otras cosas, como por ejemplo lo estupendo que es el blog Zen Habits, bueno, ¡para! No te dejes vencer , y vuelve a concentrarte en tu respiración.

Relajación

2.6 El arte de no hacer nada estamos tensos, entonces no hacer nada es completamente inútil. El primer paso para la relajación es encontrar un lugar cómodo para no hacer nada – una silla suave, un sofá, una cama limpia y bien hecha. Una vez que hayas encontrado el lugar, colócate y muévete para con- seguir que se adapte mejor a la forma de tu cuerpo. Piensa en cómo se tumba un gato y consigue ponerse cómodo. Los gatos son muy buenos en el arte de no hacer nada. Nunca podrás llegar a su nivel de maestría, pero podrías utilizarlos como fuente de inspiración.

A continuación, prueba la técnica de la respiración. Si no estás com- pletamente relajado al llegar a este punto (y una pequeña siesta sería un gran indicador de que has conseguido la relajación), entonces trata de automasajearte. Sí, el masaje es mucho más eficaz cuando es ad- ministrado por otras manos diferentes a las tuyas, pero el automasaje también está muy bien. Empieza con tus hombros y con tu cuello. Continua con tu cabeza e incluso con tu cara. También tu espalda, brazos y piernas. Evita todas las áreas que te puedan llevar a hacer algo más íntimo (aunque eso podría ser relajante también).

Otra buena forma de alcanzar la relajación es mediante un ejerci- cio en el que tensas cada músculo de tu cuerpo, individualmente, y entonces lo relajas. Empieza con tus pies, luego tus piernas, y sigue hacia arriba hasta tus cejas. Si puedes hacerlo hasta llegar a la parte superior de tu cabeza, entonces este artículo puede que sea muy bási- co para ti.

Una vez que te encuentres relajado, comprueba si te puedes relajar todavía más. Trata de no relajarte tanto que pierdas el control de tus fluidos corporales.

2 Simplicidad

El baño – una técnica avanzada

Aquellos que estén comenzando en el arte del no hacer nada de- berían evitar esta técnica. Pero para aquellos que hayan adquirido la habilidad suficiente para completar con éxito los pasos anteriores, la técnica del baño puede ser maravillosa.

El baño debe ser agradable y caliente. El agua no debe estar tibia, sino que caliente. Las burbujas también son un requisito, incluso si eres demasiado hombre para ello. No se lo digas a ninguno de tus amigotes y ya está. Otros accesorios de baño, como esponjas, jabones y esencias son opcionales.

Una vez más, debes deshacerte de todas las distracciones. El baño te sentará mejor si no hay nadie en casa, pero si esto no puede ser, haz saber a todo el mundo que NO PUEDES ser interrumpido, incluso si la casa se está derrumbando. Si alguien rompe esta regla, podrá ser objeto de tu ira infernal.

Entra en el baño muy despacio, primero con un pie y después con el otro. Si el baño está a una temperatura lo suficientemente alta, lo mejor es que entres poco a poco. Cuando llegues a las partes más sen- sibles del cuerpo, como la entrepierna, lo mejor es cerrar fuertemente tus ojos y meterte en el agua hirviendo todavía más despacio a pesar de tus instintos de huir. Una vez que hayas conseguido meterte com- pletamente (lo cual incluye tener la cabeza debajo del agua) cierra los ojos y siente el calor.

Podrías comenzar a sudar. Esto es algo bueno. Deja fluir el sudor. Ten a mano un vaso de agua, porque podrías deshidratarte del sudor. Un buen libro es otra manera de disfrutar de tu baño. Permite que el

2.6 El arte de no hacer nada calor penetre en tus músculos, y que éstos se relajen completamente, y siente todas tus preocupaciones y toda tu ansiedad abandonar tu cuerpo para disolverse en el agua.

Un baño caliente es todavía mejor si es inmediatamente seguido por una ducha fría. Lo hagas o no, sal del baño una vez que el agua ya no esté caliente y tu piel esté muy arrugada.

Saborear y sentir

No hacer nada es también muy agradable cuando lo acompañas de buena bebida o comida. Un buen té o café, vino, chocolate caliente, y otras bebidas afrodisiacas son muy adecuadas. Lo mejor es tomar estas bebidas sin acompañarlas de nada más, como comida, un libro u otras distracciones. Concéntrate en el líquido conforme lo sorbes lentamente, disfrutando a fondo su sabor, textura y temperatura en tu boca antes de tragarlo. Cierra tus ojos mientras lo haces. Disfruta de tu bebida.

La comida también está muy bien: fresas, postres deliciosos, pan recién hecho, la mejor... sopa... del mundo, o cualquier otra cosa con la que disfrutes mucho. Asegúrate de comer lentamente, saboreando cada bocado. Mastica lentamente, y cierra los ojos mientras disfrutas de la comida. Siente la textura en tu boca. Es como alcanzar el éxtasis.

No hacer nada en la naturaleza

Una vez que hayas superado las etapas anteriores, estarás prepara- do para practica este arte en la naturaleza. Busca un lugar apacible – el jardín de tu casa, si es lo suficientemente apacible, un parque, el bosque, la playa, un río, un lago – los lugares con agua son exce-

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lentes. Los mejores lugares son aquellos a los que no llegue el sonido del tráfico o de la ciudad.

En la naturaleza puedes practicar durante 20 minutos, una hora, o incluso más tiempo. Existen menos distracciones, y realmente po- drás aislarte de todas las fuentes de ansiedad de tu vida cotidiana. No dejes a tu mente vagar – concéntrate en los parajes naturales que te rodean. Observa con detenimiento las plantas, el agua y la vida salva- je. Aprende a apreciar la majestuosidad de la naturaleza, el milagro de la vida.

Incorporando el arte a tu vida diaria

Este es el último paso para convertirte en un maestro. No lo in- tentes hasta que hayas adquirido la práctica suficiente en todas las etapas anteriores.

Empieza a intentar no hacer nada cuando estés esperando en una fila, en la sala de espera del médico, en el autobús, o en el avión. Espera, sin leer ningún periódico o revista, sin hablar por teléfono, sin comprobar tu correo electrónico, sin escribir una lista de tareas, sin hacer ningún tipo de actividad, sin preocuparte de lo que tendrás que hacer más adelante. Espera, no hagas nada. Concéntrate en tu respiración, o prueba alguna de las técnicas de relajación que hemos comentado anteriormente. Concéntrate en quienes tengas alrededor – obsérvalos, trata de entenderlos, escucha sus conversaciones.

A continuación, trata de no hacer nada mientras conduces. Sí, debes conducir, pero intenta no hacer nada más. No escuches la radio, una cinta o las noticias. No practiques la multitarea. No uses el teléfono móvil, no comas y no te maquilles. Tan solo conduce. Concéntrate

2.6 El arte de no hacer nada en tu conducción, mirando lo que vas dejando atrás, y siente tu res- piración. Relájate, y no te preocupes por el resto de conductores (¡pero no te choques con ellos!). Conduce lentamente, tomándotelo con cal- ma con el acelerador y el freno. Esta técnica viene acompañada de un gran efecto secundario: el ahorro de combustible.

Por último, trata de no hacer nada en medio del caos, como en tu lugar de trabajo o en otro sitio agobiante. Simplemente apágalo todo, cierra tus ojos, y piensa en tu respiración. Prueba una técnica de rela- jación. Trata de hacer esto durante 5 ó 10 minutos las primeras veces, hasta que seas capaz de hacerlo durante 20 ó 30 minutos. Si consigues hacer esto en medio de un día de agobios o con los niños, serás capaz de centrarte más en la tarea que tengas entre manos. Estarás relajado y preparado para concentrarte, para conducirte a un estado de acción (cuidado: no hacer nada puede hacerte tener problemas con tu jefe, ¡así que ten cuidado! Pero si consigue hacerte más productivo, a tu jefe no debería importarle).

Por último, ten en cuenta que el arte de no hacer nada no puede ser dominado de la noche a la mañana. Necesitarás horas y horas de práctica, así como trabajo duro (no hacer nada no es fácil). ¡Pero disfrutarás cada minuto! Inténtalo hoy.

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