3. Productividad
4.1. Cultiva la compasión en tu vida
4.1.
Cultiva la compasión en tu vida
”Si quieres que los demás sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz tú mismo, practica la compasión ”– Dalai Lama
”Mi mensaje predica la práctica de la compasión, el amor y la am- abilidad. Estas cosas son muy útiles en nuestra vida diaria, además de ser muy importantes para la sociedad humana en su conjunto ”
– Dalai Lama
Creo que la compasión es una de las pocas prácticas que pueden traer felicidad a nuestra vida tanto a corto como a largo plazo. No hablo de placeres inmediatos como el sexo, las drogas o el juego (a pesar de que no estoy contra todo ello), sino de algo que te traerá felicidad verdadera y duradera. El tipo de felicidad que permanece.
La clave para desarrollar la compasión en tu vida es conseguir hac- erla una práctica diaria.
Medita sobre ello por la mañana (puedes hacerlo mientras com- pruebas tu correo electrónico), piensa sobre ello cuando te encuentres interactuando con otras personas, y reflexiona sobre ello por la noche. De esta manera formará parte de tu vida. O como el Dalai Lama tam- bién dijo,
”Esta es mi sencilla religión. No es necesario ningún templo; no es necesaria ninguna filosofía complicada. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón es nuestro templo; la filosofía es amabili- dad”
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Definición
Veamos cuál es la definición que la Wikipedia hacer de la Com- pasión:
”La compasión es una emoción que proporciona un sentido de sufrimiento compartido, muchas veces combinado con un deseo y un intento de aliviar dicho sufrimiento como si fuera propio. En este sentido, todas las formas de la Regla Dorada están claramente basadas en el concepto de compasión ”
”La compasión difiere de otras formas de comportamiento humano en que su foco es principalmente el alivio del sufrimiento ”
Beneficios
¿Por qué desarrollar la compasión? Bien, hay estudios científicos que sugieren la existencia de beneficios físicos cuando se practica la compasión – la gente que la practica produce un 100 % más de DHEA, que es la hormona que contrarresta el proceso de envejecimiento, y un 23 % menos de cortisol – la hormona del estrés.
Pero también proporciona otros beneficios, tanto emocionales co- mo espirituales. El beneficio principal es que te ayuda a ser más feliz, y lleva a que los que están a tu alrededor también sean más felices. Si estamos de acuerdo en que un objetivo común para cualquiera de nosotros es luchar por nuestra propia felicidad, entonces la com- pasión es una de las herramientas principales para conseguir dicha felicidad. Es por lo tanto de vital importancia que cultivemos la com- pasión en nuestras vidas y que la practiquemos todos los días.
¿Cómo podemos hacerlo? Esta guía contiene 7 prácticas diferentes que puedes probar y quizás incorporar a tu vida diaria.
4.1 Cultiva la compasión en tu vida
7 prácticas de compasión
1. Ritual matinal. Recibe cada mañana con un ritual. Prueba éste, aconsejado por el Dalai Lama: ”hoy debo considerarme afor- tunado de haberme levantado, de estar vivo, de disfrutar de una vida humana preciosa, que no voy a desperdiciar. Voy a usar todas mis energías para desarrollarme, para expandir mi corazón hacia los demás, para conseguir la iluminación para beneficio de todos los seres vivos, voy a tener pensamientos am- ables hacia los demás, no voy a enfadarme o pensar mal sobre los demás, voy a beneficiar a los demás tanto como pueda ”. Una vez que hayas hecho esto, prueba alguna de las siguientes prácticas.
2. La práctica de la empatia. El primer paso para cultivar la com- pasión es desarrollar empatia hacia todos los seres humanos. Muchos de nosotros creemos que somos empáticos, y en cierta manera casi todos nosotros lo somos. Pero muchas veces esta- mos muy centrados en nosotros mismos (yo no soy una excep- ción) y dejamos que nuestra empatia se oxide. Prueba esta prác- tica: imagina que un ser amado está sufriendo. Algo terrible le ha pasado. Ahora trata de imaginar el dolor que está atraves- ando. Imagina su sufrimiento con tanto detalle como sea posi- ble. Tras practicar esto unas cuantas semanas, deberías intentar imaginar el sufrimiento de otras personas que conozcas, no solo de aquellas personas cercanas a ti.
3. La práctica de las cosas en común. En lugar de buscar las difer- encias existentes entre ti y los demás, trata de buscar todo lo que tenéis en común. Para empezar, todos somos seres humanos. Necesitamos alimento, refugio y amor. Todos nosotros buscamos atención, reconocimiento, afecto y sobre todo, felicidad. Reflex- iona sobre todas las cosas en común que tienes con cualquier
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otro ser humano, e ignora las diferencias. Uno de mis ejercicios favoritos proviene de un gran artículo de Ode Magazine – es un ejercicio de cinco pasos que puedes intentar cuando te encuen- tres con amigos o con algún extraño. Hazlo de manera discreta y prueba todos los pasos con la misma persona. Con la atención puesta en la otra persona, dite a ti mismo:
Paso 1: ”Como yo, esta persona está buscando la felicidad” Paso 2: ”Como yo, esta persona está tratando de evitar el sufrim- iento”
Paso 3: ”Como yo, esta persona ha conocido la tristeza, la soledad y la desesperación”
Paso 4: ”Como yo, esta persona busca satisfacer sus necesi- dades”
Paso 5: ”Como yo, esta persona está aprendiendo sobre la vi- da”
4. La práctica del alivio del sufrimiento. Una vez que puedas em- patizar con otra persona, y entender su humanidad y su sufrim- iento, el siguiente paso es querer que dicha persona sea libre de cualquier forma de sufrimiento. Este es el núcleo de la com- pasión – de hecho, es su definición. Prueba este ejercicio: imagi- na el sufrimiento de un ser humano con el que hayas coincidido recientemente. Ahora imagina que eres tú el que esta pasando por dicho sufrimiento. Reflexiona acerca de cuánto te gustaría que terminara dicho sufrimiento. Reflexiona sobre lo feliz que serías si otro ser humano deseara el final de tu sufrimiento, y actuara para conseguirlo. Abre tu corazón a ese ser humano y si sientes, aunque sea mínimamente, que te gustaría que su sufrimiento acabara, reflexiona sobre ello. Ese es el sentimiento que deseas desarrollar. Con práctica constante, el sentimiento puede crecer y desarrollarse.
4.1 Cultiva la compasión en tu vida 5. La práctica del acto de amabilidad. Ahora que has conseguido ser bueno en la práctica anterior, lleva el ejercicio un poco más allá. Imagina de nuevo el sufrimiento de alguien con el que te encontraras recientemente. Imagina de nuevo que eres esa per- sona, y que estás pasando por ese sufrimiento. Ahora imagi- na que otro ser humano querría que tu sufrimiento acabara – quizá tu madre o un ser amado. ¿Qué te gustaría que hiciera dicha persona para conseguir acabar con tu sufrimiento? Aho- ra invierte los papeles: eres la persona que desea que acabe el sufrimiento de la otra persona. Imagina que haces algo para ayudar a aliviar dicho sufrimiento, o para erradicarlo por com- pleto. Una vez que hayas conseguido ser bueno en ello, haz algo pequeño todos los días para ayudar a mitigar el sufrimiento de los demás, aunque sea mínimamente. Puede ser una sonrisa, una palabra amable, hacer un recado, o simplemente hablar so- bre el problema con la otra persona. Haz algo amable para ayu- dar a aliviar el sufrimiento de los demás. Cuando seas bueno en esto, busca una manera de convertirlo en una práctica di- aria, hasta conseguir que sea algo que practiques a lo largo de todo el día.
6. La práctica de aquellos que nos maltratan. La ultima fase de es- tas prácticas de compasión no es tan solo aliviar el sufrimiento de aquellos que amamos y con los que tratamos, sino que inclu- so el de aquellos que nos tratan mal. Cuando nos topamos con alguien que nos maltrata, en lugar de actuar con ira, retírate. Más adelante, cuando te encuentres más tranquilo, reflexiona acerca de la persona que te trató mal. Trata de imaginar su his- toria personal. Trata de imaginar qué se le enseñó cuando era un niño. Trata de imaginar el tipo de día o semana que ha pasado dicha persona, y qué tipo de cosas malas le han pasado. Trata de pensar sobre el estado mental o el humor en el que se en-
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contraba dicha persona – el sufrimiento por el que debe estar pasando para tratarte de esa manera. Y entiende que su acción no fue provocada por ti, sino por todo lo que está pasando. Aho- ra piensa algo más acerca del sufrimiento de esa pobre persona, y trata de imaginar cómo aliviarlo. Y entonces reflexiona sobre el hecho de que si hubieras tratado mal a una persona, y dicha persona hubiera actuado con amabilidad y compasión hacia ti, seguramente sería menos probable que tratas mal a dicha per- sona de nuevo, y más probable que fueras amable con ella. Una vez que hayas dominado está práctica de reflexión, trata de ac- tuar con compasión y compresión la próxima vez que trates con esta persona. Hazlo en pequeñas dosis, hasta que tengas prácti- ca. La práctica hace la perfección.
7. Rutina nocturna. Te recomiendo encarecidamente que te tomes unos minutos antes de ir a la cama para reflexionar sobre el día que acaba. Piensa acerca de la gente con la que te encontraste y con la que hablaste, y cómo os tratasteis unos a los otros. Piensa en el objetivo que te marcaste por la mañana, actuar con com- pasión hacia los demás. ¿Cómo de bien lo hiciste? ¿Qué podrías haber mejorado? ¿Que aprendiste de tus experiencias hoy? Y si tienes tiempo, prueba alguna de las prácticas anteriores. Estas prácticas compasivas pueden ser llevadas a cabo en cualquier lugar. En el trabajo, en casa, en la carretera, mientras viajas, en una tienda, en casa de un amigo o de un familiar, etc. Al practicar el ritual matinal y el nocturno, podrás enmarcar tu día adecuadamente, con una actitud para practicar la compasión y desarrollarla dentro de ti. Y con práctica, podrás comenzar a ser compasivo a lo largo de todo el día, a lo largo de toda la semana.