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Consejos prácticos para vivir la Regla de Oro

In document El Manual Para La Vida de Leo Babauta (página 116-122)

3. Productividad

4.3. Consejos prácticos para vivir la Regla de Oro

4.3.

Consejos prácticos para vivir la Regla

de Oro

”Ama a tu prójimo como a ti mismo”– Levítico 19:18

Una de las pocas reglasque intento vivir todos los días, y en la que fallo cada día que lo intento, es la Regla de Oro.

Me encanta la simplicidad de la Regla de Oro, su tendencia a hac- erme interaccionar con los demás... y también su tendencia a hacerme más feliz.

Es verdad: la regla de tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti te llevará definitivamente a la felicidad.

Supongamos que aplicas la Regla de Oro a todas tus interacciones con otras personas, y que ayudas a tus vecinos, o que tratas a tu famil- ia con amabilidad, o que haces un esfuerzo extra por tus compañeros de trabajo, o que ayudas a un desconocido que lo necesite.

Verás que todas estas acciones, sin duda alguna, serán buenas para la gente a la que ayudes o con la que seas amable... pero también te darás cuenta de algo extraño. La gente te empezará a tratar mejor. Aparte de esto, sentirás una creciente satisfacción, mayor confianza en ti mismo, sabrás que eres una buena persona.

Esto no son pequeños beneficios. Son enormes. Y por esa razón – ni siquiera considerando que nuestro mundo sería un lugar mejor si más gente se guiara por esta regla – te recomiendo que hagas de la Regla de Oro el centro de todo, y que trates de vivirla al máximo.

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Debo admitir que existen fuertes argumentos en contra de la Regla de Oro, que existen excepciones y razones lógicas para pensar que la Regla de Oro, llevada al extremo, puede fracasar. Pero no estoy preocupado por ello. La verdad es que vivir la Regla de Oro en el día a día te hará mejor persona, hará más felices a los que te rodean, y hará del sitio en el que vivas un lugar mejor.

Con esto en mente, veamos algunos consejos prácticos para vivir la Regla de Oro en tu vida diaria:

1. Practica la empatia. Convierte en un hábito el ponerte en el lu- gar de los demás. De cualquiera: seres amados, compañeros de trabajo, gente con la que te cruces en la calle. Intenta realmente comprender, lo máximo que puedas, qué es lo que sienten, por qué están pasando, y por qué hacen lo que están haciendo. 2. Practica la compasión. Una vez que seas capaz de entender a

otra persona, y sentir qué es lo que siente, aprende a desear acabar con su sufrimiento. E incluso siempre que te sea posible, realiza alguna pequeña acción que pueda mitigar su sufrimien- to de alguna forma.

3. ¿Cómo te gustaría que te trataran? En realidad la Regla de Oro no significa que deberías tratar a alguien exactamente como te gustaría que te trataran a ti... significa que deberías inten- tar imaginar cómo les gustaría ser tratados a ellos, y hacerlo. Así que cuando te pongas en su piel, pregúntate cómo piensas que les gustaría ser tratados. Pregúntate como te gustaría que te trataran si te encontraras en su situación. John F. Kennedy hi- zo esto mismo durante los controvertidos días de la segregación racial de los 60, pidiendo a los americanos blancos que se imagi- naran siendo menospreciados y tratados de malas maneras solo por el color de su piel. Les pidió que imaginaran cómo les gus-

4.3 Consejos prácticos para vivir la Regla de Oro taría que les trataran si se encontraran en dicha situación, y que actuaran de esa forma con los negros.

4. Sé amistoso. Cuando tengas dudas, sigue este consejo. Nor- malmente es seguro comportarse de manera amigable con los demás. Es cierto que a veces hay alguien que no quiere que se actúe de forma amigable con él, y deberías darte cuenta de el- lo. También deberías ser amistoso dentro de los límites de lo apropiado. ¿A quién no le gusta sentirse bien recibido y queri- do?.

5. Sé servicial. Esta es seguramente una de las debilidades de nues- tra sociedad. Es cierto, hay mucha gente ahí fuera a la que le gusta ser servicial, y yo les aplaudo por ello. Pero en general existe una tendencia al egoísmo y a ignorar los problemas de los demás. No ignores los problemas y las necesidades de otras personas. Busca alguna forma de ayudar antes de que te lo pi- dan.

6. Sé amable al conducir. Otra debilidad de nuestra sociedad. Hay pocas ocasiones en las que seamos tan egoístas como cuando es- tamos conduciendo. No queremos ceder el paso, invadimos el carril de al lado, pitamos y maldecimos. Quizá es la soledad del coche. En persona no solemos actuar de una manera tan male- ducada, al menos la mayoría del tiempo. Así que trata de ser también amable mientras conduces.

7. Escucha a los demás. otra debilidad: todos queremos hablar, pero muy pocos queremos escuchar. Y a pesar de ello, a todos nos gusta ser escuchados. Así que utiliza todo el tiempo nece- sario para realmente escuchar al otro, más que simplemente es- perar tu turno para hablar. Esto te ayudará en gran medida a entender a los demás.

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cionados con el color de la piel, la belleza exterior, la altura, la edad, el sexo... supongo que es parte de la naturaleza humana. Pero trata de ver a cada persona como un ser humano único, con una historia, unas necesidades y unos sueños diferentes. Y trata de ver las similitudes entre tú y esa persona, a pesar de las diferencias.

9. Deja de criticar. Todos tenemos la tendencia de criticar a los demás, ya sea a gente que conocemos o a las personas que ve- mos en la televisión. Sin embargo, pregúntate si te gustaría ser criticado si te encontraras en la situación de esa persona. La respuesta casi siempre es ”no”. Así que reprime tus criticas, y aprende a interaccionar con los demás de una manera positiva. 10. No controles a los demás. También es raro encontrar a alguien a quien le guste ser controlado. Créeme. Así que no lo hagas. Es difícil, sobre todo si estamos condicionados a hacerlo. Pero cuando sientas la necesidad de controlar a alguien, ponte en su piel. Te gustaría disponer de libertad, autonomía y confianza, ¿verdad? Pues dale todo eso a los demás.

11. Piensa como un niño. La necesidad de controlar y criticar es especialmente fuerte en el caso de adultos tratando con niños. En algunos casos es necesario, por supuesto: no quieres que tus hijos tengan un accidente, por ejemplo. Pero en la mayoría de los casos no lo es. Ponte en la piel de ese niño. Recuerda cómo era ser un niño, siempre controlado y criticado. Probablemente no te gustaba. ¿Cómo te gustaría que te trataran si fueras un niño?.

12. Envíate un recordatorio a ti mismo. Envíate un correo elec- trónico a ti mismo como medio de recordatorio diario (usando Google Calendar o memotome.com, por ejemplo) para vivir to- da tu vida siguiendo la Regla de Oro, sin olvidarla.

4.3 Consejos prácticos para vivir la Regla de Oro 13. Ata una hilo a uno de tus dedos. O dispón de algún otro recorda-

torio permanente de tal forma que no te olvides de seguir la Regla de Oro cuando interactúes con los demás. ¿Quizá un anil- lo de oro falso o llevar una llave como colgante? ¿Un tatuaje? :) 14. Cuélgalo en tu pared o haz que sea tu página de inicio. La Regla de Oro es un mantra excelente, y también puede ser un buen póster.

15. Resístete a las represalias. Todos tenemos la tendencia a de- volver el golpe cuando nos tratan mal. Es algo natural. Resístete a esa necesidad. La Regla de Oro no consiste en tomar repre- salias, sino que en tratar bien a los demás, sin importar cómo te traten a ti. ¿Significa eso que puedes dejar que te traten como un felpudo? No... debes hacer respetar tus derechos, por supuesto, pero lo puedes hacer de una manera en la que sigas tratando bien a los demás y en la que no te vengues solo porque te hayan tratado mal. Recuerda el sabio (pero difícil de seguir) consejo de Jesús: pon la otra mejilla.

16. Conviértete en el cambio. Gandhi dijo que nos convirtiéramos en el cambio que nos gustaría ver en el mundo. Normalmente solemos pensar que esto se refiere a grandes cambios, relaciona- dos con la pobreza, el racismo o la violencia. Bien, eso está claro, se aplica a todas estas cosas... pero también se puede aplicar a una escala mucho más pequeña: a todas las interacciones en- tre personas. ¿Quieres que nos tratemos unos a otros con más compasión y amabilidad? Entonces haz que el cambio empiece contigo. Incluso en el caso en el que el mundo no cambie, tú lo habrás hecho.

17. Sé consciente de cómo te hace sentir. Date cuenta de cómo tus acciones afectan a los demás, especialmente cuando los em- piezas a tratar con amabilidad, compasión, respeto, confianza, amor. Pero también date cuenta del cambio que se está pro-

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duciendo en ti. ¿Te sientes mejor contigo mismo? ¿Más feliz? ¿Más seguro? ¿Más dispuesto a confiar en los demás, ahora que confías en ti mismo? Estos cambios vienen poco a poco, pero si prestas atención, los verás.

18. Recita una oración. Existe una oración relacionada con la Regla de Oro, que se le atribuye a Eusebius de Caesarea, y que podría valer la pena recitar una vez al día. Incluye las siguientes líneas, entre otras:

Puedo obtener victorias que no me dañen ni a mi ni a mis oponentes.

Puedo reconciliar amigos que se enfadaron entre ellos. Puedo, dentro de mis posibilidades, dar todo lo necesario para

ayudar a mis amigos y a todos los que tengan necesidad. Nunca le fallaré a un amigo en problemas.

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