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ARTE, TECNOLOGÍA Y COMPROMISO MEDIOAMBIENTAL

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Arte, Tecnología y

1. ARTE, TECNOLOGÍA Y COMPROMISO MEDIOAMBIENTAL

A mediados de los noventa los artistas multimedia que afrontaron la creación de piezas interactivas asumieron muchas de las cuestio- nes que hoy en día se plantean como recientes3. Muchas se referían a las cualidades de los espacios virtuales que se abren más allá de la pantalla; las que me interesa sacar a relucir aquí son aquellas que se situan justo en el “entre medio”, es decir, las que habitan el interfaz. Por muy extraño que pueda parecer, me atrevo a decir que el “en- tre” de hace un par de décadas, estaba mucho más cerca de nuestro cuerpo de lo que está ahora. El “entre” se desplaza, silencioso, sin que nos demos cuenta.

Basta echar la vista atrás para identificar claramente dos proce- sos que se han desarrollado de forma paralela. Por un lado, una

1 Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación Fundamental no orientada La

igualdad de género en la cultura de la sostenibilidad: Valores y buenas prácticas para el desarrollo solidario (FEM2010-15599), subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (VI Plan

Nacional I+D+I)

2 Verónica Perales Blanco, artista hipermedia e investigadora. Profesora en la Facultad de

Bellas Artes de la Universidad de Murcia. En 2001 funda junto a Fred Adam y Andy Deck el colectivo Transnational Temps (www.transnationaltemps.net), el hilo conductor de sus pro- yectos es el respeto a la biosfera como organismo vivo y la utilización de los avances tecnoló- gicos para potenciar el conocimiento del entorno natural.

3 Llama bastante la atención que los creadores de videojuegos teoricen ahora, por ejemplo, sobre las variantes de interacción en el juego (vías a seguir, desde lo más simple a lo más ex- tenso –Sandbox, y otros- ). Los artistas que trabajaron con interactivos en los noventa, ven sin duda que esto no es otra cosa que el abanico de posibilidades que ellos concebían como mapa previo al desarrollo. Esta generación afrontó muchas otras cuestiones similares que parecen haber caído en el olvido. A menudo, se anuncia como innovación lo que no es más que algo ya conocido con un esmalte diferente, el mercado da cuenta de ello cada día.

disminución de la riqueza natural -una pérdida evidente de bio- diversidad de la que todos hemos oído hablar-, y por el otro, una proliferación de representaciones de lo vivo –constructos con base mimética- en espacios sintéticos. Esta última, avanzando de forma muy acelerada. El crecimiento de la pista sintética es tan grande y ejerce tal fuerza sobre la construcción del imaginario y sobre nues- tra percepción de la vida, que es evidente como sugirió Baudrillard, que lo que era la copia toma el lugar del original. La copia nace de un acto de mímesis, pero una vez formada evoluciona de forma no dependiente. Los tigres de Kellogs no están en peligro de extinción y las playas paradisíacas de los sistemas operativos nunca verán un tsunami. Es la vibración extraterritorial de las vidas ficcionales de las copias, la que desplaza sigilosamente al “entre”, alejándolo del cuerpo. El cuerpo, como habréis deducido, común.

A esta situación viene a sumarse un enfoque neto, iniciado desde los primeros apogeos de la sociedad tecnologizada (y tecnocratizada) y potenciado por el sistema capitalista, que prima el individualismo más dañino y encubre la relación sistémica entre las partes y el todo, entre cada uno de los puntos y la imagen global. Una retícula de compartimentos estancos que perfila “divide y vencerás” y que no sólo separa, sino que también enfrenta. “La idea de Hobbes según la cual el hombre es un lobo para el hombre constituye la convic- ción profunda de nuestra sociedad. Por esa razón genera violencia constante: la sociedad da el derecho general para que, en su propio interés, se pisotee a los demás. La prensa más ordinaria hace el elo- gio de esa violencia.” (BADIOU, 2010)

Los usuarios de redes –en teoría abiertas y en la práctica cohercidas4- gastan mucha energía en diferenciarse del resto de usuarios, pero también diferenciarse del medio (llamémoslo natural, lo revisaremos después). Esta diferenciación está vinculada en su gran mayoría al consumo de extras supérfluos que no van enfocados a destacar los potenciales particulares de cada uno, sino más bien a (de)mostrar que somos uno más en el vasto rol de consumidores de futura basura. 4 El gobierno chino, por ejemplo, bloquea constantemente los accesos a internet, hasta tal punto que se ha naturalizado lo que es una clara privación de libertad.

El deseo de “ser otro” en los espacios virtuales, va más allá de cues- tiones terapéuticas o lúdicas, la posibilidad de ser otro en un lugar alterno, disminuye la importancia de la situación en el espacio del aquí y el ahora: el deseo es en casi todas sus manifestaciones, pura distracción en la inconmensurable ficción del mundo.

Es indiscutible que hay una carencia enorme de porosidad entre los ámbitos virtuales y los naturales. Una fractura entre la construcción binaria o acontecer binario y aquello que cae (aunque no lo oiga- mos) sobre el planeta en el que vivimos. Por otro lado, el entramado tecnológico que nos hace creer que la comunicación –más que nun- ca- está al alcance de todos, nos ofrece un número limitado de mo- delos de comunicación –facebook, twitter, LinkedIn- que contextua- lizan nuestras relaciones, y que son, diría, con-textos normativos. Tenemos, por tanto, un distanciamiento basado en representaciones exponenciales hiperconstructivistas y otro fundado sobre el indivi- dualismo, la normatividad de las relaciones y añadiré, la descon- fianza hacia el otro, propia de un sistema capitalista. Uno en una caja “wifeada”5, flota en el magma de conexiones inasibles ¿o es una nube?

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