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Aspectos anatómicos de la integración neuromuscular

Las estimaciones que se han hecho sobre el número de músculos del aparato motor en el cuerpo humano van de 435 (Gregor, 1989) a unos 650 (Thomas, 1989), según el sistema de nomen- clatura. La mayoría de ellos funcionan por pare- jas, y un corredor durante una competición utili- zará de forma activa la mayoría de ellos. Los músculos tienen unos tamaños muy distintos. El

músculo estapedio del oído medio no tiene más de 2 o 3 mm de longitud, mientras que el sartorio del muslo (Figura 1.5), en una persona alta, puede medir más de medio metro. Los músculos del aparato motor se encuentran en general rodeados por una fina capa de tejido conjuntivo. Este es su

epimisio (Figura 1.13). Cada uno de los músculos

esqueléticos está formado por cientos de células musculares, denominadas también fibras musculares. Estas fibras musculares se unen a los huesos por medio de los tendones. El epimisio se extiende hacia el cuerpo de cada músculo, rodeando a unos pequeños grupos de más o me- nos una docena de fibras musculares. Actual- mente se denomina este tejido conjuntivo que lo rodea perimisio y los haces de fibra muscular se denominan haces. A veces son lo suficientemente grandes para poderse ver sin microscopio.

Además, a menudo los músculos se encuen- tran recubiertos por un denso y fibroso tejido conjuntivo de un blanco reluciente denominado fascia. Encontramos asimismo este tejido con- juntivo fibroso en otros lugares: tendones que unen huesos con músculos y ligamentos que unen los huesos entre sí. El término fascia procede de la palabra latina que significa banda, y sería conveniente imaginarse esta red alrededor de los músculos como una especie de venda que ayuda en el equilibrio postural. Quizás el ejemplo de fascia más conocido por los corredores sea la cinta iliotibial situada en el interior de la fascia lata, que vemos en la Figura 1.14. La fascia lata tiene su inicio en la espina ilíaca como una amplia funda fibrosa de tejido conjuntivo que se extiende por la parte lateral de la pierna, supera la rodilla y se une a la tuberosidad lateral de la tibia. Existen dos músculos, el tensor de la fascia lata (flexor del muslo) y el glúteo mayor (extensor del muslo) que se introducen en la cintilla iliotibial, un tendón lateral más grueso que se halla en el interior de esta fascia. Esta venda constituye un ligamento estabilizador entre la tibia y el cóndilo femoral lateral de la rodilla. La tensión en esta fascia permite estabilizar la articulación de la rodilla.

La disposición de los haces en los músculos motores determina en parte la fuerza muscular y la gama de movimiento de la articulación a la que se unen. En la disposición de fibras en los músculos del aparato motor existe una conside- rable variación. Las Figuras 1.4, 1.15 y 1.16 nos muestran algunas de estas posibilidades, por me- dio de una combinación de secuencias y fotogra- fías de los músculos de determinados corredores de élite que consiguen la perspectiva más práctica de estas disposiciones. Uno de los músculos del grupo cuadríceps (el recto femoral) tiene sus

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Figura 1.13: Organización general de los músculos motores en pequeños grupos de células musculares,

denominados haces, recubierto cada uno de ellos por un perimisio de tejido conjuntivo. Cada c élula muscular está inervada por una rama de neurona motriz.

haces dispuestos de forma parecida a una pluma, con el tendón en el centro y los haces que con- vergen en él desde ambos lados (Figura 1.4). Se denomina músculo bipeniforme. Determinados músculos del tendón de la corva (como el semi- membranoso y el semitendinoso) se hallan dis- puestos asimismo en forma de pluma, si bien con el tendón situado en uno de los extremos (Figura 1.15). Se trata de músculos peniformes. Los mús- culos longitudinales, cuyo mejor ejemplo es el sartorio (Figura 1.4), tienen forma de correa y son delgados, con sus fibras dispuestas en paralelo a lo largo de toda la extensión del músculo.

La Figura 1.16 muestra los músculos pectoral mayor y deltoides, que tienen distintas funciones. El pectoral es conocido como un músculo trian- gular por su forma de abanico; las fibras muscu- lares arrancan de la estrecha unión en el húmero hacia el esternón y la clavícula. La parte interme- dia del músculo deltoides es multi-peniforme, con diversos tendones y fibras musculares que se extienden diagonalmente entre ellos. Otras partes del deltoides son fusiformes o en forma de

huso. Otro músculo multipenado es el glúteo ma- yor (Figuras 1.14,1.15). El glúteo mediano y me- nor tienen forma de abanico. La disposición fi- brosa de estos distintos músculos les confiere una gran ventaja para sus funciones específicas. Así, los músculos peniformes en general son más re- sistentes en relación a su tamaño, pero tienen una gama de movimiento menor que los músculos que no lo son.

Los dos puntos de unión de un músculo al es- queleto se denominan origen e inserción. El ori-

gen es el extremo menos movible, más cercano al

cuerpo, mientras que la inserción es el extremo más movible y más alejado de éste. Casi todos los músculos unidos a las articulaciones realizan tra- bajos opuestos a los de otros músculos. En estas parejas de músculos, cuando uno es el agonista - es decir, inicia el movimiento en cuestión-, el otro músculo es el antagonista, que efectúa el trabajo de estabilización para la articulación implicada, manteniéndose relajado mientras está en acción el agonista o permitiendo que se desarrolle el movimiento opuesto. Una de las parejas

Vaso sanguíneo

Placa motriz final Neurona motriz

42 Entrenamiento para corredores de fondo y medio fondo

Figura 1.14: Perspectiva lateral de la extremidad inferior, que muestra los músculos glúteo mayor y tensor de la

fascia lata de la cadera, la fascia lateral de la parte superior de la extremidad (fascia lata y cintilla iliotibial) y otros músculos de la extremidad inferior.

más conocidas es el bíceps y el tríceps de la parte superior del brazo; el primero flexiona el codo y el segundo lo extiende.

La inervación motora constituye la clave de la función muscular. Un nervio motor consta de mu- chísimas células nerviosas (neuronas), cada una de las cuales se conecta y se extiende hacia dis- tintas fibras musculares. El punto motor es el lu- gar de entrada del nervio en el músculo. Sus ubi- caciones son perfectamente conocidas por los terapeutas, que saben evaluar la función muscular examinando la dinámica de generación de tensión muscular utilizando estimulación eléctrica. Una mínima cantidad de corriente eléctrica en el punto motor excitará el músculo.

Una unidad motora se define como una única neurona motora a lo largo de todas las fibras musculares del aparato motor inervadas por ésta. Estas fibras se hallan dispersas a lo largo del

músculo y no dispuestas de forma adyacente y permiten un cambio más uniforme en la forma del músculo cuando se activan. Con ello se evita asimismo que haya un gran número de fibras musculares activas compitiendo por la misma provisión de sangre, exceptuando, naturalmente, cuando la totalidad del músculo sufre una gran actividad. La Figura 1.17 nos muestra distintas ramificaciones de las neuronas, cada una de ellas en su unión a una fibra muscular a través de una unión neuromuscular (ver asimismo Figura 1.13). El número de fibras musculares por neurona motora varía muchísimo según la actividad mus- cular específica. La cabeza intermedia del múscu- lo gastrocnemio humano, por ejemplo, llega a tener hasta 1.900 fibras musculares por grupo motor y cerca de 580 grupos motores (Gregor, 1989). Este músculo sólo puede realizar una acti- vidad general, básicamente poco específica. En

Fascia lata. Tensor de la fascia lata

Glúteo mayor Fascia lata Bíceps femoral Cintilla Iliotibial Gastrocnemio Tibial anterior - Peroneo largo Soleo —-

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cambio, los músculos de la laringe tienen única- mente dos o tres fibras musculares por neurona y son altamente precisos en su trabajo. Existe muy poca superposición de fibras musculares en un grupo motor dado; es decir, las fibras se hallan perfectamente distribuidas a través de todo el músculo.

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