internacionales
reclamaron una
supervisión
independiente de los
derechos humanos en
el Sáhara Occidental,
el mandato de la
MINURSO fue
renovado sin incluir
competencias en esta
materia
El conflicto por el Sáhara Occidental registró niveles similares a los del año anterior, con episodios relacionados con abusos a los derechos humanos, enfrentamientos entre manifestantes saharauis y las fuerzas de seguridad marroquíes –que dejaron al menos un muerto y varios heridos–, el acoso de Rabat a activistas pro-autodeterminación y tensiones a nivel internacional entre Marruecos y Argelia por la cuestión saharaui, entre otros hechos. Uno de los acontecimientos destacados del primer semestre fue la celebración del juicio contra una veintena de saharauis que permanecían detenidos desde 2010 por su participación en los incidentes del
campamento de Gdeim Izik, erigido en
las afueras de El Aaiún como forma de protesta contra el Gobierno marroquí. El desalojo por la fuerza del campamento derivó entonces en enfrentamientos en los que murieron 11 agentes marroquíes y dos civiles saharauis. Los imputados por este caso fueron juzgados por una corte militar que les condenó por violencia contra agentes del orden y organización de banda criminal a penas que oscilaron entre los 20 años de cárcel y cadena perpetua (ocho de ellos). Dos fueron sentenciados a 25 meses, que ya habían cumplido durante el período de prisión preventiva. Diversas organizaciones internacionales, entre ellas el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y Amnistía Internacional, expresaron su preocupación por la falta de garantías del proceso y por las denuncias de torturas a los prisioneros. El juicio también incrementó las tensiones en el área del Sáhara controlada por Marruecos, que intensificó la presencia de las fuerzas policiales. Durante este período, Rabat también prohibió una visita a El Aaiún de una delegación del Parlamento Europeo, que en diciembre de 2012 había aprobado una declaración en la que planteaba su inquietud sobre la situación de derechos humanos en el territorio y en la que demandaba a Marruecos la liberación de presos políticos saharauis y facilidades para el acceso de medios de prensa y ONG. A principios de abril, la publicación de un nuevo informe del secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, sobre la situación del Sáhara Occidental volvió a poner el acento en la necesidad de una vigilancia independiente, sostenida e imparcial de la situación de 33. Véase el resumen sobre Argelia (AQMI) en el capítulo 1 (Conflictos armados).
34. A pesar de que Sáhara Occidental no es un Estado reconocido internacionalmente, se considera la tensión entre Marruecos y Sáhara Occidental como “internacional” y no como “interna” por tratarse de un territorio por descolonizar cuya pretendida pertenencia a Marruecos no es reconocida por el Derecho Internacional ni por ninguna resolución de Naciones Unidas.
Mauritania
Intensidad: 1
Evolución: ↓
Tipología: Gobierno, Sistema Interna internacionalizada
Actores: Gobierno, oposición política y social, AQMI, MUYAO
Síntesis:
Los golpes de Estado han sido la forma habitual de alternancia de poder en el país desde su independencia en 1960. Tras un Gobierno de más de 20 años caracterizado por derivas autoritarias y represivas, en especial contra la comunidad negroafricana del país, el presidente Ould Taya fue destituido por un golpe militar en 2005. Dos años después Sidi Ould Sheik Abdallahi fue elegido presidente sin que quedaran neutralizadas las tensiones vinculadas a la lucha de poder entre diferentes tribus y sectores políticos, en un contexto de crisis económica y amenazas yihadistas. Tras protagonizar un nuevo golpe de Estado en 2008, Mohamed Ould Abdelaziz accedió a la presidencia en 2009 en unas elecciones denunciadas como fraudulentas por sus detractores. Desde entonces, persisten las tensiones entre el oficialismo y la oposición. En los últimos años la situación en el país también ha estado marcada por las acciones del grupo de origen argelino AQMI en su territorio, y por las ofensivas del Gobierno contra esta organización en países vecinos. AQMI llamó en 2008 al derrocamiento del Gobierno mauritano por considerarlo anti-islámico. La oposición ha acusado a Abdelaziz de utilizar la lucha contra AQMI para justificar la puesta en marcha de leyes y políticas abusivas en el país.
35. Véase el resumen sobre Marruecos – Sáhara Occidental en el capítulo 3 (Procesos de paz). derechos humanos tanto en el Sáhara Occidental como
en los campamentos de refugiados de Tindouf, en el sur de Argelia. Organizaciones internacionales de derechos humanos reiteraron su demanda de ampliar el mandato de la MINURSO para incluir competencias en este sentido. EEUU hizo una propuesta en esta línea en abril al Grupo de Amigos del Sáhara Occidental que contó con el abierto rechazo de Rabat. Como respuesta a lo que consideró como un atentado a su soberanía, Marruecos canceló unos ejercicios militares previstos con EEUU. En este contexto, Washington desestimó también una fórmula intermedia –que fuera el Alto Comisionado de Derechos Humanos y no la MINURSO, quien asumiera esta tarea– y finalmente el mandato de la misión de la ONU fue renovado sin ampliación de competencias en esta materia. La decisión motivó varios días de protestas pro independentistas en ciudades como El Aaiún, Smara y Bjour. La represión policial y los enfrentamientos posteriores dejaron decenas de heridos.
Durante el segundo semestre otro de los hechos relevantes fue el hallazgo de dos fosas comunes en la región de Smara (a 400 kilómetros de los campamentos de Tindouf) en las que se identificaron restos de ocho saharauis, incluyendo dos menores de edad. Según las pesquisas de un equipo investigador español, el grupo había sido ejecutado en 1976 por el Ejército marroquí y las circunstancias de su muerte contradicen la versión sobre el caso incluida en el Informe de Equidad y Reconciliación marroquí de 2006. Según los investigadores, la cifra total de víctimas saharauis de desaparición forzada ascendería a 400 personas. El Consejo de Derechos Humanos de Marruecos se comprometió a investigar el caso, que también sería verificado por la MINURSO. Paralelamente, durante el año se registraron algunos hechos de violencia vinculados a nuevos enfrentamientos entre jóvenes saharauis y las fuerzas de seguridad. Algunos de estos hechos estuvieron relacionados con el desmantelamiento de un campamento en la región de Tizmi, con las protestas contra la aprobación del acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos en diciembre y con la dispersión por la fuerza de las movilizaciones pro-independentistas en El Aaiún a mediados de octubre durante la visita de tres días del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, con el fin de sortear el bloqueo en las negociaciones de paz.35 A finales de octubre Ross presentó un informe al Consejo de Seguridad de la ONU en el que anunció un cambio en la dinámica de las conversaciones, basada en contactos directos y discretos entre las partes. Cabe destacar que en su análisis de la
cuestión saharaui, la ONU alertó sobre la urgencia de
avanzar hacia una salida política, teniendo en cuenta el contexto regional de inestabilidad en el Sahel. Ban Ki-moon expresó su especial inquietud por la creciente frustración y vulnerabilidad de la juventud en los campos de Tindouf. Cabe mencionar que la cuestión saharaui volvió a tensionar las relaciones entre Marruecos y Argelia a finales de 2013. Rabat llamó a consultas a su embajador en Argel después de que el presidente
argelino, Abdelaziz Bouteflika, acusara a Marruecos de sistemáticas violaciones a los derechos humanos en el Sáhara Occidental y demandara el establecimiento de un mecanismo internacional de supervisión.
Mauritania siguió siendo escenario de tensiones políticas internas durante 2013 y continuó viéndose afectada por el clima de inestabilidad regional, en especial
por el conflicto armado en Malí. La crisis en el país
vecino motivó la llegada de miles de refugiados. Según alertaron organizaciones humanitarias internacionales, la población refugiada en Mauritania sobrevivía en precarias condiciones debido a la escasez de agua y servicios básicos, lo que estaba incidiendo en una elevada tasa de mortalidad, especialmente infantil. Durante 2013 el presidente, Mohamed Ould Abdelaziz, anunció el envío de tropas mauritanas para integrar el contingente de la misión internacional de mantenimiento de la paz desplegada en Malí a mediados de año (MINUSMA). Asimismo, Mauritania participó en ejercicios militares conjuntos con varios países africanos coordinados por el Comando de EEUU para África (AFRICOM) y en reuniones regionales con el fin de reforzar la cooperación en materia de seguridad para enfrentar la amenaza de grupos armados radicales. A lo largo del año las autoridades mauritanas también informaron de la detención de diversas personas presuntamente vinculadas a grupos