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La celebración de elecciones legislativas

en Pakistán

permitió la primera

transferencia de poder

de un parlamento

electo a otro en la

historia del país,

aunque continuaron

los elevados niveles

de violencia

Sri Lanka (nordeste)

Intensidad: 1

Evolución: =

Tipología: Autogobierno, Identidad Interna

Actores: Gobierno, oposición política y social tamil

Síntesis:

En 1983 el grupo armado de oposición independentista tamil LTTE inició el conflicto armado que asoló Sri Lanka durante casi tres décadas. El proceso de creciente marginación de la población tamil por parte del Gobierno,

integrado fundamentalmente por las elites cingalesas, tras la descolonización de la isla en 1948 llevó al grupo armado a reclamar la creación de un Estado tamil independiente por la vía armada. Desde 1983, cada una de las fases en las que se desarrolló el conflicto finalizó con un proceso de paz fallido. En 2002 se iniciaron negociaciones de paz con mediación noruega, después de la firma de un acuerdo de alto el fuego, el fracaso de las cuales llevó a la reanudación con gran virulencia del conflicto armado en 2006. En mayo de 2009 las Fuerzas Armadas vencieron militarmente al LTTE y recuperaron todo el territorio del país tras dar muerte al líder del grupo armado, Velupillai Prabhakaran. Desde entonces miles de tamiles han permanecido desplazados y no se han adoptado medidas para avanzar en la reconciliación. Además, el Gobierno se ha negado a investigar los crímenes de guerra del conflicto armado, negando la comisión de este tipo de delitos.

La tensión se mantuvo en Sri Lanka durante todo el año, sin que se produjera ningún avance en la resolución de las cuestiones que dieron lugar al conflicto armado que afectó al país entre 1983 y

2009. Durante todo el año persistieron

graves violaciones de los derechos humanos y una fuerte militarización, particularmente en las regiones norte y este, que fueron las más afectadas por el conflicto armado. A pesar de las presiones internacionales no se produjo ningún avance en la investigación de los crímenes de guerra que se cometieron durante el conflicto armado. La Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navy Pillay, se pronunció al respecto en diferentes momentos del año, e incluso llevó a cabo una visita al país en el mes de agosto, en la que se mostró muy crítica con la política autoritaria del Gobierno cingalés. El Ejecutivo rechazó las conclusiones de Pillay. Cabe destacar que las críticas a la deriva autoritaria del Ejecutivo de Sri Lanka se produjeron en el ámbito internacional por parte de diferentes actores. El centro de investigación International Crisis Group (ICG) publicó diferentes informes en los que expresó su preocupación por la situación en Sri Lanka, poniendo de relieve el carácter multifacético de la crisis política del país y señalando que el desmantelamiento de instituciones democráticas como el poder judicial independiente, como contrapeso al Ejecutivo y el Ejército, no hacía sino incrementar el riesgo de tensión étnica ante la falta de descentralización y de reconocimiento de los derechos de la población tamil.42 La celebración en el mes de noviembre de una cumbre de la Commonwealth en Colombo también puso en evidencia la falta de apoyo internacional al Gobierno cingalés, dado el reducido número de Jefes de Estado que participaron (27 de 53), el boicot de algunos Gobiernos como el de la India o Canadá y las críticas vertidas por la prensa

internacional, que centraron su cobertura de los hechos en la situación de los derechos humanos en el país. Por otra parte, cabe destacar que el 27 de septiembre se celebraron elecciones al Consejo Provincial del Norte, en las que el partido tamil TNA obtuvo una amplia mayoría ganando 30 de 38 escaños, con el 78% de los votos. El TNA es la principal fuerza opositora tamil, con fuertes vínculos con el antiguo grupo armado de oposición tamil LTTE durante los años del conflicto armado. ICG destacó las dificultades con las que el Gobierno local debería lidiar ante la negativa del Ejecutivo central a implementar las políticas de descentralización recogidas por la propia Constitución, lo que apenas otorgaría margen de acción al TNA. Otro de los episodios importantes del año fue la destitución de la presidenta del Tribunal Supremo, Shirani Bandaranayake, en el mes de enero, llevada a cabo por el Parlamento y ratificada por el presidente Mahinda Rajapaksa. Esta destitución evidenció la intención del Ejecutivo de impedir cualquier investigación independiente de los crímenes de guerra y las violaciones de derechos humanos en el país. Durante todo el año se produjeron diferentes incidentes de violencia y protestas sociales. Uno de los más graves se produjo en agosto en el marco de una manifestaciónen la ciudad de Weliweriya, en protesta por la contaminación del agua potable. Tres jóvenes murieron tras ser tiroteados por las Fuerzas Armadas, cuya presencia para controlar la protesta fue duramente criticada por muchos sectores, y también por instancias internacionales. En otros momentos se produjeron manifestaciones en contra del acoso a la prensa, especialmente después de que un periodista de un periódico crítico con el Gobierno fuera tiroteado en febrero.

c) Asia Oriental

China (Tíbet)

Intensidad: 2

Evolución: =

Tipología: Autogobierno, Sistema, Identidad Interna internacionalizada

Actores: Gobierno chino, Dalai Lama y Gobierno tibetano en el exilio, oposición política y social en el Tíbet y en provincias y países limítrofes

Síntesis:

En 1950, un año después de haber vencido en la guerra civil china, el Gobierno comunista de Mao Tse-tung invade el Tíbet y durante la década siguiente incrementa su presión militar, cultural y demográfica sobre la región y sofoca varios intentos de rebelión en los que murieron miles de personas. Ante la brutalidad de la ocupación, en 1959 el Dalai Lama y decenas de miles de personas huyeron del Tíbet y se exiliaron en varios países, especialmente en Nepal o el norte de India, donde tiene sede el Gobierno en el exilio. En las últimas décadas, tanto el Dalai Lama como numerosas organizaciones de derechos humanos han

denunciado la represión, la colonización demográfica y los intentos de aculturación que sufre la población tibetana, una parte de cuyo territorio tiene el estatus de región autónoma. El diálogo entre el Dalai Lama y Beijing se ha visto interrumpido en varias ocasiones por las acusaciones del Gobierno chino sobre los presuntos objetivos secesionistas del Dalai Lama. El estallido de violencia que se produjo en 2008, el más virulento de las últimas décadas, interrumpió el diálogo nuevamente y erosionó significativamente la confianza entre las partes. La oleada de autoimmolaciones con fuego que se inició en 2009 en varias provincias chinas con presencia tibetana provocó una contundente reacción por parte de Beijing, así como un alejamiento entre el Gobierno chino y las autoridades tibetanas en el exilio, a las que se acusa de auspiciar las protestas.

Durante el año se registraron numerosas protestas de carácter ambientalista y político-religioso (entre las que cabe destacar una treintena de autoinmolaciones con fuego) y prosiguieron las denuncias sobre el deterioro de la situación de derechos humanos y el incremento de la represión por parte del Gobierno, especialmente en el mes de febrero y en el último trimestre del año. A finales de año, el número total de personas que desde el año 2009 se habían autoinmolado con fuego para exigir mayor libertad para el Tíbet y el retorno del Dalai Lama ascendía a 125, de las que más de 100 habrían fallecido. La mayoría de las autoinmolaciones, desaconsejadas y desautorizadas por el gobierno tibetano en el exilio, se concentraron en la provincia de Sichuan –prefecturas de Quiang y Ngaba (Aba en tibetano)–, y cada vez más están protagonizadas por personas jóvenes y no religiosas y no solamente por monjes budistas. Por su parte, Beijing incrementó las medidas para prevenir y castigar esta forma de protestas. En el mes de febrero, por ejemplo, 70 personas fueron detenidas en la región de Qinghai acusadas de alentar las autoinmolaciones con fuego. Organizaciones tibetanas denunciaron un notable incremento de la represión por parte del Gobierno chino desde que se iniciaron las autoinmolaciones a principios de 2009, aumentando el número de bloqueos de carreteras, las restricciones en los monasterios y los pueblos en los que se producen las protestas, o el despliegue de agentes del Estado en monasterios con objetivos políticos. Según el Parlamento tibetano en el exilio, por ejemplo, se han desplegado más de 6.500 de estos agentes en casi 1.800 monasterios para garantizar que no incurren en actos delictivos ni de protesta. Amnistía Internacional acusó a las autoridades chinas de no respetar suficientemente los derechos de asociación, expresión y libertad religiosa, mientras que otras organizaciones internacionales denunciaron el deterioro de la situación de derechos humanos (uso de la desaparición forzosa, detenciones arbitrarias, arresto domiciliario para reprimir la disidencia) y el incremento de la represión sobre defensores de derechos humanos o activistas políticos y religiosos –habría más de 280 monjes y monjas en las cárceles chinas actualmente. Por otra parte, durante el año también se registraron

infraestructuras y turísticos impulsados por Beijing y que según los manifestantes podrían causar un serio daño al medio ambiente de la región (como la contaminación de recursos hídricos), provocar accidentes laborales (como el que se produjo en el mes de marzo en un campamento minero y que ocasionó la muerte de decenas de personas) y generar tensiones intercomunitarias entre población han y tibetana. Cabe destacar especialmente la tensión que generó entre la población local la demolición de edificios de miles de años de historia en la antigua capital de Lhasa con la intención de construir edificios destinados al turismo o las protestas en el mes de mayo en el condado de Driru (Biru en chino, en la Región Autónoma del Tíbet) contra la construcción de una carretera y el inicio de las excavaciones mineras en una montaña. Tras las manifestaciones, por las que tres personas fueron condenadas a 13 años de cárcel, Driru se convirtió en uno de los epicentros de la resistencia contra las autoridades chinas. La tensión se incrementó notablemente a finales de año después de que la población local se negara a hacer ondear la bandera china en sus viviendas. Durante los operativos policiales en dicha región, cuatro personas murieron, otras 50 resultaron heridas y más de 1.000 fueron detenidas. En el plano político cabe destacar el incremento de la presión al nuevo presidente chino Xi Jinping, por parte de Gobiernos como los de Canadá, Francia, EEUU, o Australia o de organizaciones como la Federación Internacional de Derechos Humanos, para que reanudara las conversaciones con el gobierno tibetano en el exilio para tratar de resolver el conflicto. En este sentido, cabe destacar que el primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio, Lobsang Sangay, instó al Gobierno chino a reanudar las conversaciones de paz que se interrumpieron en 2010. Entre 2002 y 2010 se celebraron nueve rondas de negociación, pero Beijing puso fin unilateralmente al diálogo por la situación política en el Tíbet y por considerar que el Dalai Lama alienta los brotes de violencia que se producen frecuentemente en el Tíbet. Lobsang Sangay mostró su disposición a reanudar las conversaciones en cualquier momento y en cualquier lugar y declaró que la posición de su Gobierno era la denominada “vía intermedia”, que consiste en renunciar a la independencia del Tíbet a cambio de la concesión de una autonomía

real y genuina para las regiones habitadas históricamente por población tibetana. Sangay criticó la decisión de dividir el denominado Tíbet histórico, conformado por las regiones de U-Tsang, Kham y Amdo, y de incluir partes de Kham y Amdo en provincias chinas que no son la Región Autónoma del Tíbet. En este sentido, el líder tibetano indicó que durante las nueve rondas de negociación que se han producido su Gobierno ya había hecho llegar a Beijing una propuesta para el establecimiento de un régimen autonómico en el Tíbet que sería plenamente compatible con la Constitución china y con la Ley sobre autonomía regional

A finales de 2013,