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Varias decenas de personas murieron y

centenares resultaron

heridas en choques

entre opositores y

fuerzas de seguridad

en Guinea, en un

contexto de divisiones

sobre el proceso de

transición

Guinea-Bissau Intensidad: 1 Evolución:Tipología: Gobierno Interna internacionalizada

Actores: Gobierno de transición, Fuerzas Arma- das, partidos políticos de oposición, redes internacionales de narcotráfico

Síntesis:

La historia de Guinea-Bissau desde su independencia de Portugal en 1974 incluye una sucesión de guerras civiles y golpes de Estado que han impedido al país alcanzar la estabilidad política además de abortar cualquier intento de funcionamiento democrático. La gran influencia de las Fuerzas Armadas sobre la realidad política del país y los enfrentamientos entre partidos que representan a diferentes grupos étnicos suponen un gran obstáculo para el logro de la paz. La ruptura del pacto de estabilidad firmado en 2007 entre los principales partidos políticos fue, una vez más, una oportunidad perdida para poner fin a la dinámica violenta que domina la vida política. El impacto cada vez mayor de las redes del narcotráfico internacional en África Occidental se había convertido en un factor añadido a la crisis. El asesinato del presidente, Joao Bernardo Vieira, en marzo de 2009 supuso el inicio de una nueva época de inestabilidad. En abril de 2012 el Ejército perpetró un nuevo golpe de Estado tras una primera ronda en las elecciones legislativas en las que ganó el candidato del PAIGC, que ocupaba el poder, y que fue cuestionada por parte de la oposición, pese al respaldo de los observadores internacionales. Tras el golpe se inició un nuevo proceso de transición.

al cargo ante el antagonismo entre el Gobierno y la oposición. El presidente guineano, Alpha Condé, anunció unilateralmente en abril una nueva fecha para los comicios, el 30 de junio. Nuevas protestas ese mes con al menos una quincena de heridos llevaron a los partidos políticos a la consecución de un acuerdo para contener la violencia y buscar soluciones pacíficas. No obstante, se sucedieron las protestas en ese mes y los sucesivos, con víctimas mortales y heridos. Entre los hechos más graves, 15 personas murieron y unas 90 resultaron heridas en varios días de choques a finales de mayo, que llevaron al presidente a sustituir al ministro de Seguridad, ante fuertes críticas de la oposición por la acción de las fuerzas de seguridad, aunque el Gobierno atribuyó la violencia a los propios manifestantes.

Tras la violencia de mayo, la oposición política se retiró temporalmente del diálogo sobre la preparación de las elecciones, aunque retomó las conversaciones entrado el mes de junio, con acuerdos en algunos puntos y desavenencias en otros, así como nuevas movilizaciones. La fecha de los comicios fue de nuevo postergada para finales de julio, decisión contestada por la oposición, que reclamaba más tiempo. Fruto de un nuevo acuerdo con la oposición se postergó primero al 24 de septiembre y, finalmente –tras nuevos choques con una víctima mortal y al menos 50 heridos– al 28 de septiembre, con el fin de facilitar la introducción de ajustes al proceso

electoral. Las elecciones transcurrieron en calma,

con un 80% de participación, según la comisión electoral. La oposición denunció fraude y protagonizó nuevas protestas, que desembocaron en choques y nuevas víctimas mortales y heridos; mientras la Corte Suprema validó los resultados en noviembre, que dieron la victoria al partido gubernamental. Finalmente, en diciembre los principales

partidos de la oposición aceptaron entrar en el Parlamento, incluyendo la Unión de Fuerzas Democráticas de Guinea y la Unión de Fuerzas Republicanas. En un comunicado, los partidos opositores señalaron que habían tomado la decisión tras consultas con sus seguidores, grupos de la sociedad civil y con representantes de la comunidad internacional. Según afirmaron, con su presencia en la Cámara pretendían evitar que el régimen tuviera el control pleno sobre el Parlamento. Por otra parte, durante el año se produjeron diversos episodios de

violencia intercomunitaria. Así, entre unas cincuenta y cien personas –según las fuentes– murieron a mediados de julio y más de 150 resultaron heridas en enfrentamientos protagonizados por miembros de las comunidades konianké y guerzé en las localidades de N’zérékoré, Beula y Koulé. El Gobierno aprobó el despliegue de fuerzas de seguridad en la zona y un toque de queda en la localidad de N’Zérékoré.

Se mantuvo el clima de inestabilidad vinculado al golpe militar de abril de 2012 y el subsiguiente proceso de transición, aunque los actores políticos lograron acercar posiciones sobre el proceso de transición, lo que redujo los niveles de tensión. Aún así, en un contexto general de fragilidad y fracturas políticas las elecciones fueron finalmente postergadas a 2014, incumpliéndose los calendarios previstos. Pese a haberse mantenido fuera del pacto de 2012 sobre la transición, el Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) –antiguo partido oficialista, formación aún mayoritaria en el Parlamento y a la cual pertenece Carlos Gomes Júnior, candidato a Presidencia que más votos obtuvo en la primera ronda de 2012, tras la cual el Ejército llevó a cabo el golpe de Estado– decidió dar apoyo formal al proceso y en enero firmó el pacto político de transición y el acuerdo político. Pese a su apoyo, exigió la formación de un Gobierno inclusivo emanado del Parlamento. Anteriormente, el Partido de Renovación Social (PRS), segundo en el Parlamento, había alegado que el PAIGC ya estaba suficientemente representado en el Gobierno de Transición. Con el PAIGC participando del proceso, los actores políticos firmantes del pacto alcanzaron el

11. Véase el resumen sobre Malí (norte) en el capítulo 1 (Conflictos armados). Malí Intensidad: 2 Evolución:Tipología: Gobierno Interna

Actores: Gobierno, ex Junta Militar, sectores leales al ex presidente Amadou Toumani Touré

Síntesis:

Desde su independencia de Francia en 1960, Malí ha hecho frente a diversos periodos de inestabilidad, incluyendo el golpe militar de 1968; una rebelión popular y militar en 1991; y revueltas e insurgencia tuareg en demanda de mayor participación política y desarrollo del norte del país. Malí celebró sus primeras elecciones pluripartidistas en 1992, si bien desde entonces los diversos comicios han transcurrido en medio de críticas opositoras en relación a la falta de garantías democráticas. El peso del Ejército se evidenció con un nuevo intento de golpe militar en el año 2000, que fue desbaratado. La inestabilidad se incrementó una vez más en 2012, con la toma de control del norte por parte de grupos tuareg e islamistas y un golpe de Estado militar que forzó la caída del Gobierno. Tras un período de transición, los malienses escogieron un nuevo Gobierno que enfrenta múltiples desafíos políticos, económicos y de seguridad, mientras persiste la violencia en la zona septentrional del país.

30 de abril un consenso sobre cuáles serían las fases clave para restaurar el orden constitucional: celebración de elecciones en noviembre; conclusión de la transición política el 31 de diciembre de ese año; elección de un Gobierno de transición inclusivo; y elección por la Asamblea Nacional del presidente de la comisión electoral nacional. Además, organizaciones de la sociedad civil, formaciones políticas sin presencia en el Parlamento y líderes religiosos también se incorporaron a la comisión del Parlamento que había de examinar el pacto político para la transición. Tras el acuerdo sobre las etapas, la Asamblea Nacional aprobó el nuevo Pacto de Transición y Acuerdo Político, una Hoja de Ruta para la Transición, y un acuerdo sobre los principios para restaurar el orden constitucional. Tras un memorándum de entendimiento entre PAIGC y PRS, el Presidente de transición nombró en junio un nuevo Gobierno de transición más inclusivo, en el cual Rui Duarte de Barros se mantenía como primer ministro de transición. Además, se fijó la fecha de los comicios presidenciales y parlamentarios para el 24 de noviembre. Por otra parte, el Parlamento desestimó una propuesta de amnistía presentada por el Gobierno de transición, que contemplaba la amnistía para los autores del golpe de Estado de 2012. El PRS anunció que intentaría sacar adelante la propuesta.

Pese a los acuerdos para una transición más inclusiva, los trabajos de preparación de las elecciones avanzaron muy lentamente, según advirtieron en diversos momentos del año actores locales e internacionales, y fueron objeto de tensiones y divisiones. Finalmente, el presidente de Transición, Manuel Serifo Nhamadjo, anunció que las elecciones presidenciales y parlamentarias previstas para noviembre de 2013 se retrasaban a marzo de 2014. Las fuerzas políticas acordaron prolongar el proceso de transición más allá de finales de 2013, fecha inicialmente prevista para su fin. Por su parte, Gomes Júnior, exiliado tras el golpe de Estado de 2012, anunció en agosto su intención de volver a Guinea-Bissau para presentarse a las elecciones presidenciales. Un portavoz de las Fuerzas Armadas advirtió de que el Ejército no se encargaría de la seguridad del candidato en caso de que éste finalmente regresara al país. Gomes Júnior apeló a la ONU y a la UA a que garantizasen su seguridad a su retorno. Por otra parte, se mantuvo el clima de continua interferencia de los dirigentes militares en los asuntos políticos, según alertó la ONU. El jefe del Estado Mayor del Ejército acusó a la comunidad internacional de utilizar la reforma del sector de seguridad para reducir la presencia en las Fuerzas Armadas de la etnia balanta, a la que él pertenece. Por otra parte, durante el año, diversas voces, incluyendo el secretario general de la ONU, alertaron sobre la continuidad de la impunidad El clima de seguridad se mantuvo estable pero frágil. Se produjeron violaciones de derechos humanos a lo largo del año y se detectó un aumento de incidentes de intimidación, amenazas y restricciones a la libertad

de expresión y reunión. A finales de año la situación se deterioró a raíz de informaciones difundidas en radios sobre el supuesto rapto de menores por parte de ciudadanos nigerianos con objetivo de tráfico de órganos. Los rumores desencadenaron un ataque a la Embajada de Nigeria, el asesinato de un ciudadano de Nigeria así como la huída a un campamento a una misión de la CEDEAO de unos 400 nigerianos. La Policía denunció públicamente como falsos los rumores. Como represalia a los incidentes previos, hombres armados atacaron a residentes de varios barrios de Bissau, causando varios heridos, entre ellos un parlamentario del PAIGC y un oficial de la UNIOGBIS.

La crisis política en Malí se vio directamente condicionada por la evolución del conflicto armado en el norte del país, aunque paralelamente se pusieron en marcha los mecanismos previstos en el marco de la transición promovida por la comunidad internacional e instancias regionales, incluyendo la celebración de elecciones. A principios de año, el presidente interino Dioncunda Traoré –en el poder tras el golpe militar que derrocó a Amadou Toumani Touré en marzo de 2012– solicitó ayuda a Francia para frenar el avance de los grupos armados islamistas radicales, que habían ganado terreno a los insurgentes del MNLA en el marco de la guerra en el norte del país.11 La acción de las tropas francesas, con ayuda de soldados malienses, tropas de Chad y de otros países africanos que integran

El ex primer