III. GUATEMALA
3) Autollamarnos vanguardia sería predicar en el desierto
¿Es efectivo que ustedes planteaban hace algún tiempo la unidad de las fuerzas revolucionarias
se desarrollara en torno a ustedes, que se autodenominan vanguardia?¿Reconocen ustedes que hoy no son la vanguardia del proceso revolucionario guatemalteco?
1040. Carlos González: —Jamás hemos hecho ese planteamiento. Y esto lo prueban nuestras
iniciativas unitarias anteriores más recientes. Con las FAR tuvimos, entre el 72 y el 74, un intento unitario que jamás fue concebido, por nuestra parte, con propósitos hegemonistas. La declaración conjunta que sacamos así lo recoge. Allí se le da a ambas organizaciones el lugar que le
corresponde. En consecuencia, en ese antecedente, que es el más inmediato de ese período, se puede decir que nosotros no teníamos la intención de que todo girara en torno nuestro, en torno al partido. Eso sería realmente esquematizar la cuestión. Nosotros hemos venido insistiendo en la unidad desde hace tiempo.
1041. En el 77 o a finales del 76, hicimos el primer intento en dirección al Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP, dirigiéndoles una carta en la que planteábamos la necesidad de conversar sobre cuestiones en torno a las cuales considerábamos vigente intercambiar información y puntos de vista sobre importantes cuestiones de la lucha revolucionaria y sobre la situación del país. A finales del 78 repetimos el planteamiento en forma verbal y personalmente. Ninguna de esas dos iniciativas tuvieron respuesta.
1042. Luego vienen la intensificación de la contraofensiva de la dictadura militar guatemalteca, el aplastamiento del movimiento popular, el peso principal y decisivo que empieza a tomar la lucha armada, la agudización de los problemas en el seno del partido, el surgimiento de ORPA, el éxito con que realiza la lucha el EGP; en general, el desarrollo interno y el amplio trabajo alcanzado por las organizaciones político-militares, en este caso EGP y FAR; el triunfo de la revolución
nicaragüense, el proceso salvadoreño en torno a la unidad de las fuerzas revolucionarias, la necesidad de mostrar una mayor confluencia de fuerzas en el país. Todo ello, en su conjunto, plantea lo factible e impostergable de la unidad de la izquierda revolucionaria guatemalteca... Condiciones para ello las había y las sigue habiendo, como lo prueba el proceso de unidad logrado por ORPA, EGP, FAR y el llamado Núcleo de Dirección y Conducción del PGT, proceso al cual jamás fuimos llamados a participar.
1043. Pero, en todo caso y esto es lo importante, usted puede estar segura que nuestro
planteamiento unitario no lo hacemos, ni lo hicimos, ni lo haríamos girar en torno nuestro. Primero, porque reconocemos el papel que están jugando organizaciones político-militares como ORPA, EGP y FAR. Sería absurdo e ilógico que, partiendo de su situación, como la nuestra, pensáramos imponer éste u otro tipo de condiciones. Al contrario, nuestros propios llamamientos de unidad — que tienen muy en cuenta que hay un proceso en marcha en esa dirección— reflejan con mucha claridad que éste debe ser un esfuerzo al que concurran las distintas organizaciones y movimientos de acuerdo a su propio estado, situación y desarrollo, para que a partir de allí se vayan creando las condiciones y esto pueda avanzar.
1044. Segundo, porque para nosotros la vanguardia no se alcanza por decreto. Sabemos cual es la situación de nuestro partido, y en consecuencia, estar llamándonos o auto llamándonos vanguardia, sería algo así como predicar en el desierto. La vanguardia —usted lo sabe tan bien como yo— se gana, se conquista en la lucha. Nosotros estamos trabajando sin creer que somos vanguardia o con pretensiones verbales de considerarnos vanguardia. Estamos seguros que al calor de la lucha revolucionaria y popular se irá estructurando y formando la vanguardia de nuestro pueblo. 1045. Pero eso sí, tenga la seguridad de que nosotros estamos completamente claros de que, para que la unidad se consolide efectivamente, debe ser una unidad sin exclusiones. En la lucha antidictatorial y antimperialista, de lo que se trata es de sumar, no de restar. Pero no sólo eso, hay que tener claro también que esta unidad pudiera arrancar estableciendo una táctica y una estrategia común y pudiera contar con una dirección única, a fin de lograr el derrocamiento de la dictadura militar gobernante.
1046. Para nosotros la cuestión de la lucha por la toma del poder está clara y la unidad de la izquierda revolucionaria debe darse, precisamente, en torno a esta cuestión. Sin embargo, eso no nos debe llevar a perder de vista que, como hay un conjunto de fuerzas antidictatoriales con quienes no coincidimos en cuanto a la cuestión de la vía de la revolución, por ejemplo, es lógico que, además de la unidad de las fuerzas revolucionarias, debamos pensar en el alcance que debe tener un frente amplio de masas que, con objetivos concretos, pueda contribuir a hacer avanzar, la lucha revolucionaria contra el régimen dictatorial imperante, lograr su derrocamiento e instaurar un gobierno democrático, revolucionario, de amplia base popular que, con una plataforma
programática mínima, permita emprender las tareas de la independencia nacional, la democracia y el bienestar popular.
1047. El que nosotros tengamos esos planteamientos no significa que hagamos depender las conversaciones en tales planteamientos, o la unidad de tales planteamientos. Estamos concibiendo ese proceso de tal manera que podríamos comenzar por conversar y discutir en torno a los
planteamientos que las otras organizaciones político-militares nos hicieran.