I. NICARAGUA
1) Octubre: acciones de una vanguardia armada
¿Puede decirse que la ofensiva de octubre de 1977 fue una ofensiva de carácter insurreccional?
¿Qué lecciones sacaron de esas acciones? Dirigimos esta pregunta al comandante Joaquín Cuadra, uno de los ciento cincuenta compañeros que protagonizaron estas acciones.
197. Joaquín Cuadra: En octubre del 77 las formas de lucha que se dieron dado el desarrollo subjetivo de la organización y las condiciones objetivas no fueron ni por sombra formas de lucha insurreccionales.
198. Cuando decidimos reconcentrar nuestras fuerzas, que estaban entonces dispersas en todo el país, para golpear fuertemente al enemigo en determinados puntos, teníamos la idea de que esa actividad iba a transformarse inmediatamente en una actividad insurreccional. La verdad es que en ese momento no había condiciones en absoluto para ello.
199. La dictadura aparecía fuerte, sin contradicciones con la burguesía. Existían algunas manifestaciones de movimiento de masas pero todavía débiles.
200. En este contexto, la forma de lucha armada que se usó fue la típica actividad de la vanguardia militar desligada de las masas. Se atacaron varios cuarteles. Se atacaron algunos puestos fronterizos en el sur. En el norte no logramos llegar a la ciudad, tuvimos encuentros con patrullas enemigas en el camino y nos vimos obligados a replegarnos sin alcanzar nuestro objetivo, que era el cuartel de Ocotal.
201. En el interior del país, en Granada y Masaya, en algunas pequeñas ciudades en Occidente y en Managua se debían realizar pequeñas acciones a cargo de cuatro o cinco compañeros contra algunos puestos de policía para hostigarlos. En Masaya esas acciones sólo logran realizarse cuatro o cinco días; después falla el sistema de comunicaciones por correo. En general falla el plan militar en su conjunto. Por estas razones, la experiencia insurreccional que se logra es muy limitada. Pero no cabe duda que se trata de una actividad militar nueva que sorprende al enemigo cuando creía que nuestro movimiento estaba ya casi aniquilado. Hasta entonces habíamos realizado una actividad típicamente guerrillera en el monte, bastante alejada de los centros poblados, en unidades pequeñas. En octubre se atacaron por primera vez los cuarteles en la ciudad.
202. Hasta ese momento el enfrentamiento había sido entre la vanguardia y el ejército enemigo. Las masas a pesar de su simpatía por el Frente habían sido sólo espectadoras de lo que ocurría. Para cambiar esto era necesario crear toda una situación política incandescente, comenzar a meter en el pueblo la mentalidad de guerra y de ofensiva.
203. Éramos un grupo muy reducido de personas, pero teníamos acumulada una gran autoridad moral; muchos compañeros habían muerto combatiendo contra el ejército somocista. Antes de octubre nuestra política había sido dispersar nuestros cuadros por todo el país, tratando de abarcar todo el territorio nacional; era un trabajo de convencimiento de persona a persona. En ese trabajo cae un cuadro, cae el otro y el otro. Mueren compañeros en combates casuales con la guardia. Parecía que la cosa se iba desmoronando. Eran pocos los recursos, eran pocos los cuadros preparados. En esa situación se estaba cuando se decide concentrar nuestras escasas fuerzas para lanzarlas a las acciones ofensivas de octubre.
¿Cuántos cuadros del FSLN participan en dichas acciones?
204. Joaquín Cuadra: -En el Frente Sur, cincuenta compañeros armados, en el Frente Norte entre cincuenta y sesenta. En total éramos unos ciento cincuenta.
205. Ahora, si bien militarmente no se sacan grandes lecciones, la ofensiva de octubre tiene una gran repercusión política. Fortalece al movimiento de masas. Se acentúan las huelgas, las
manifestaciones, se incrementan nuevamente los niveles de organización tanto de las masas como de la vanguardia.
206. La experiencia fundamental que se obtiene es que si la actividad militar decidida de la vanguardia se inserta en un momento político bien elegido, permite revelar las contradicciones latentes en el enemigo y hace estallar la situación política en su conjunto.
¿Qué otras enseñanzas sacan de octubre?
207. Joaquín Cuadra: Nos damos cuenta que debemos intensificar el trabajo con las masas, pero no como se estaba abordando tradicionalmente. El Frente Sandinista tenía algunas estructuras de masas como el Frente Estudiantil Revolucionario, FER, el Movimiento Cristiano, algunos comités de barrio que servían como canteras de cuadros para ejercer la propaganda. De hecho mucho material político salía a nombre de estas organizaciones intermedias. También se tenía un trabajo a nivel de sindicatos.
208. Habíamos logrado incrustar cuadros del Frente dentro de ellos.
209. Estos trabajadores habían sido reclutados en los barrios. No se tenía control, sin embargo, de la conducción del sindicato.
210. En los años anteriores a 1977, por la situación política general que existía, ese trabajo había menguado mucho. Donde más se hace sentir la crisis interna de la izquierda es a nivel del FER, que es el que queda más fraccionado y dividido. Hay un gran bajón. El frente estudiantil fue siempre un fiel reflejo de la situación del FSLN. Cuando éste estaba bien y golpeaba al enemigo, el FER lograba tener gran peso en la vida política del país, pero cuando era golpeado, la actividad del FER bajaba inmediatamente.
211. A partir de octubre, cuando se pone en movimiento toda la situación política, muchos sectores sociales y políticos empiezan a buscar conectarse con el FSLN. Nace nuevamente la confianza en sus combatientes. Se crean nuevas estructuras para permitir la participación de las masas en la lucha, se comienza a hacer más fuerte nuestra presencia en los sindicatos: en el sector de la construcción, en el textil, en el de la salud, que empieza a realizar huelgas, paros, actividades reivindicativas, dentro de toda una situación de crisis que se va agudizando.
212. Es a partir de octubre también que Somoza empieza a plantearse el problema de su fuerza militar y crea las EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería).
213. Es cierto que ya las tenía estructuradas meses antes de octubre, pero hasta entonces no las había tirado al combate ni a la represión y no les daba la importancia ni el peso específico que tendría luego dentro del aparato militar en su conjunto. Es a partir de esa fecha que empieza a traer instructores, a meterles recursos, a unificar el armamento, a darles mayor preparación combativa, a hacerles campos de obstáculos...
Para el comandante William Ramírez, que en ese momento estaba en la montaña, ¿las acciones
de octubre significaron un alivio para la crítica situación en la que en ese momento se encontraban?
214. William Ramírez: Nosotros estábamos en serias dificultades nos dice. Teníamos algo más de trece meses de incomunicación total con la ciudad. Ni siquiera estábamos enterados del fraccionamiento del FSLN. Teníamos un cerco de dos mil guardias. Las acciones de octubre del Frente Sandinista lo que hacen fundamentalmente es desplazar la atracción de la guardia de la montaña hacia los centros urbanos.
215. Esto permitió el reacomodamiento de nuestras fuerzas e incluso el desplazamiento de los compañeros que quedaban en la montaña hacia la ciudad, a otros sectores de trabajo. Esto fue un avance y permitió también un respiro a los compañeros que estaban en la montaña.
216. Y no sólo octubre da continuidad a la lucha armada de años del FSLN, sino que significa el ensayo de una nueva modalidad que, por primera vez, se pone en práctica en nuestra guerra de
liberación nacional: el ataque frontal a guarniciones militares del enemigo. Esa también es una experiencia nueva que valoramos en su justa dimensión, con sus éxitos y sus errores.
Y según tú opinión, ¿qué significaron esas acciones para las masas?
217. William Ramírez: Ello significó que el Frente Sandinista seguía vigente a través de modalidades de lucha que siempre había pregonado y practicado. Nosotros siempre estuvimos convencidos de que únicamente a través de las armas íbamos a poder derrocar al enemigo. ¿Y por qué tú dices “que el FSLN seguía vigente...?” ¿Hubo un período tan crítico como para
que el pueblo pensara que el Frente Sandinista podía desparecer?
218. William Ramírez: No, no es eso. Lo que pasa es que las acciones que desarrollamos en las montañas no tenían la repercusión ni la propaganda que debieran haber tenido. Nosotros
mantuvimos dos años de combates permanentes, ininterrumpidos, desde el 75 hasta el 77 que arrancan con el asalto a la casa de Chema Castillo. Antes, por supuesto, también había acciones armadas, pero yo me refiero a que en 1975 comienza un período de planificación permanente de acciones.
El comandante Carlos Núñez sostiene por su parte:
219. Carlos Núñez: Uno de los principales significados de las acciones de octubre es que enseñan que es factible golpear contundentemente a la dictadura en el sector urbano, y que para lograrlo es necesario realizar acciones ofensivas y que estas acciones tienen un impacto militar importante en las masas. Hasta ese momento el sector urbano, en comparación con la montaña, no se había caracterizado por una acción militar beligerante. Sus esfuerzos habían estado puestos en asegurar la sobrevivencia de la montaña.
220. La coyuntura política en la que se insertan las acciones de octubre de 1977 es la de un intenso ajetreo político de la oposición burguesa contra Somoza desde mediados de 1977, alentado por el nuevo giro de la política exterior norteamericana. Presiones del Departamento de Estado
amenazando que no se firmará el convenio de ayuda militar al gobierno de Somoza si la situación de los derechos humanos en Nicaragua no ha mejorado. Intentos de Somoza por mejorar su imagen interna y externa, que lo conducen el 19 de septiembre a levantar el estado de sitio y convocar a participar en elecciones municipales.