III. GUATEMALA
5) Unidad: un paso adelante para no dar dos atrás
Por último, ¿cuáles son los principales obstáculos que se han presentado en el proceso unitario
guatemalteco y cuáles sus principales logros?
958. Gaspar Ilom: —Primero quisiera dejar claro que nosotros no consideramos la unidad como un
fin en sí mismo, sino como un instrumento que permite al movimiento revolucionario avanzar por el camino hacia la toma del poder. Es algo que hay que construir, y eso supone considerarla como un proceso y para que éste sea eficaz debe aplicarse el principio de gradualidad. Es evidente que los procesos de unidad tienen que ser necesariamente procesos muy complejos, porque no es fácil conjugar y hacer confluir estructuras distintas, concepciones dispares, desarrollos diferentes, que coinciden en el objetivo estratégico, pero no necesariamente comparten los mismos planteamientos tácticos. Hay factores fundamentales que permiten la confluencia inicial y estratégica, pero ésta no es suficiente para desarrollar el proceso de unidad. Lo que abre el camino de la unidad es lo que nosotros llamamos “los grandes acuerdos”, el estar claros y coincidir en cuales son los objetivos que perseguimos, y de que manera y a través de que vía vamos a conquistarlos.
959. Es importante ir avanzando en el camino de la unidad a través de las convergencias concretas que se puedan ir dando e ir armonizando los aspectos relacionados con el diferente desarrollo y las concepciones diferentes que, sobre aspectos muy concretos, pudieran tener las organizaciones. Pienso que no es casual que tengan determinados problemas. Todo esto está fundamentado y forma parte de las concepciones de cada organización, y de la noche a la mañana no se puede pedir que simplemente renuncien a ellas; además, en lo fundamental, no son antagónicas. A veces sus formulaciones son distintas y, a pesar de que en el fondo existe una gran convergencia, las definiciones que se hacen sobre ellas se convierten en obstáculos para el mismo proceso unitario. 960. Nosotros pensamos que hay que insistir en las convergencias y postergar las posiciones divergentes o los problemas sobre los cuales todavía no hay unanimidad, en la medida en que esos problemas no sean decisivos. Porque hay problemas y divergencias que si es urgente tratar con carácter inmediato, y algunas veces pueden tener carácter prioritario. Pero hay otras divergencias reales o ficticias que necesitan una dilucidación más amplia y pueden esperar mejores condiciones en el futuro y no convertirse en este momento en un obstáculo para el proceso unitario.
961. Pienso que no es muy bueno llegar a niveles muy altos para después retroceder, lo mejor es avanzar cada vez hacia formas superiores de unidad, pero dando los pasos necesarios para construir esas formas superiores.
¿Cuáles serían esos pasos?
962. Gaspar Ilom: —Mira, yo pienso que se tiene que pasar necesariamente primero por la
coordinación, por cierta práctica unitaria que permita establecer la mutua confianza dentro de las organizaciones; para que sea la misma práctica la que vaya demostrando y vaya permitiendo encontrar la manera de converger y conjugar sobre todos los problemas propios de los desarrollos desiguales, y de las concepciones dispares que haya sobre los problemas.
963. Otro problema fundamental es el de la existencia de estructuras distintas. Esos tres problemas son los principales problemas que inciden en el proceso unitario. Entonces, es la práctica la que va creando condiciones para ir avanzando en esa unidad.
Me parece evidente de que cada organización eduque a sus militantes en el amor a su
organización, y un poco, creo yo, lo haga pensar en que es la mejor organización... ¿Cómo se resuelve este problema en la óptica de la unidad?
964. Gaspar Ilom: —Yo pensaría que tal vez lo de que es la mejor organización no es así. Ahora,
podrías construir una organización. Eso es evidente. Pero eso no es obstáculo para la unidad, si desarrollas al mismo tiempo una conciencia de que con la organización sola no vas a poder hacer la revolución, sino que ésta necesita unirse con las otras para lograr este objetivo. Yo pienso que el problema de la identificación con la organización es inevitable que exista, lo que hay que desarrollar es la conciencia de la necesidad de la unidad. Ahora, desarrollar esa conciencia es relativamente fácil y es fácilmente perceptible porque es una cosa muy lógica.
Y respecto a los aspectos positivos del proceso unitario ¿qué podrías decir?
965. Gaspar Ilom: —Yo pienso que han habido factores altamente positivos que incluso no se han
valorado debidamente. Yo creo que ese proceso fortaleció una práctica de solidaridad dentro de las organizaciones revolucionarias desde el año 81, sobre todo al nivel interno del país: apoyo logístico, apoyo económico, apoyo informativo, etcétera.
966. Creo que por otro lado permitió, y ese es un gran logro, el poder tener una visión muy actualizada y muy concordante de la coyuntura política, por el grado de comunicación y de
discusión que existía sobre los aspectos políticos y el mismo intercambio de informaciones. Fue un intercambio tan sistemático que semanalmente se hacia un balance de la situación nacional y todas las organizaciones aportaban los elementos que podían tener. Eso ha permitido un dominio de la situación nacional a nivel del movimiento revolucionario.
967. Otro de los elementos muy importantes es que el enemigo, usando la guerra psicológica, trató de crear contradicciones dentro de las organizaciones a través de volantes apócrifos, y que los fue perfeccionando incluso en su presentación gráfica, en su impresión y en su redacción, de manera que ya en los últimos no era fácil poder establecer si eran verdaderos o falsos para quien no tuviera muchos elementos, pero el grado de comunicación y el grado de confianza que tenían las
organizaciones hizo que eso ni siquiera llegara a plantearse como un problema, y permitió que consiguiéramos derrotar esa táctica enemiga.
¿Eso a nivel de dirección y también de base?
968. Gaspar Ilom: —También. Porque entonces los cuadros intermedios y los militantes, que
sabían que estaba en marcha un proceso unitario, rechazaban esa situación, o al menos, consultaban. Y muchas veces no necesitaban ir hasta la dirección a preguntar si eso era cierto o era mentira; ya los mismos cuadros intermedios sabían que eso era falso, que eso era una maniobra enemiga. Si no existía ese nivel de identificación y ese nivel de comunicación, esa táctica enemiga hubiera podido cumplir un efecto diversionista considerable.
969. Desde el punto de vista militar, aparte del apoyo mutuo que se dio en el movimiento
revolucionario, la unidad permitió realizar una primera experiencia de coordinación en el tiempo: la campaña de solidaridad que se hizo con El Salvador, que consiguió, efectivamente, los resultados estratégicos que se proponía, es decir, fijar al ejército de Guatemala en el territorio nacional y neutralizar los planes intervencionistas que ya estaban en marcha.
970. Ahora, pensamos que el logro político más importante es sin duda el haber conseguido unificar una visión y hacer un planteamiento unitario sobre el carácter de la actual etapa y el contenido de un programa de carácter inmediato para enfrentar la presente coyuntura y dar una perspectiva al movimiento revolucionario. Se trata de un programa amplio que plantea con mucha claridad las tareas inmediatas que debe perseguir el movimiento revolucionario y llama a una gran alianza nacional contra el actual régimen.