III. GUATEMALA
1. INTRODUCCIÓN: EL CAMINO DE LAS ARMAS HACIA LA VICTORIA
Hoy que la guerra revolucionaria en Guatemala va en ascenso y que día a día crecientes sectores del pueblo se integran, es dable tomar conocimiento a través de sus más destacados protagonistas y máximos dirigentes de los planteamientos y experiencias que resultan de mayor interés y utilidad a la luz de los combates revolucionarios de este continente. Antes, solamente una breve introducción, sin otra pretensión que recordar el origen de las organizaciones revolucionarias que hoy ven en las armas el único camino de la victoria.
Hasta la fundación de las Fuerzas Armadas Rebeldes, FAR en diciembre de 1962, el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT fue la vanguardia indiscutida de su pueblo. Nacido en pleno auge de la revolución democrático burguesa, en septiembre de 1949, es uno de sus principales soportes. Duramente perseguidos después del derrocamiento de Arbenz por el gobierno de Castillo Armas, pierde en esa época cientos de cuadros militantes y desde la clandestinidad, como único partido de oposición, dirige las luchas por derrocar al régimen reaccionario impuesto por los
norteamericanos. Después de apoyar en 1955 un fracasado intento de conspiración de militares democráticos, busca derribarlo llamando a las masas a la calle y tratando de promover una huelga política general que desemboque en una insurrección; es decir, una repetición del esquema que condujo a la victoria en el año 1944, sin analizar que la situación histórica ya no es la misma. Un nuevo enfoque del problema se abre paso, sin embargo, a partir del triunfo de la revolución cubana. En un pleno en 1961, el PGT afirma que la lucha armada revolucionaria, popular y con carácter prolongado, es la vía de la revolución en ese país. Y de las palabras pasa a los hechos; meses después ya está implementado el primer intento guerrillero rural de la época actual en Guatemala. La guerrilla de Concuá es derrotada antes de lograr siquiera llegar a su zona de implantación. Uno de sus escasos sobrevivientes es Gaspar, el actual comandante en jefe de la Organización del Pueblo en Armas, ORPA.
Meses antes se había producido el fallido levantamiento de decenas de oficiales del ejército contra el gobierno de Idígoras Fuentes. Tres cortos días de una guerra regular terminaron en derrota, decidiendo los más consecuentes, como Yon Sosa, Turcios Lima y otros, montar una guerrilla en la zona nororiental del país. 13 de Noviembre fue su nombre, en recuerdo a la fecha del alzamiento. Sin haber resuelto las polémicas en torno al problema de la lucha armada despertadas por el reciente revés guerrillero que el PGT había sufrido en carne propia, el Buró Político de este partido decide impulsar la fundación, en diciembre de 1962, de las Fuerzas Armadas Rebeldes, FAR, organización amplia conformada por militantes comunistas y no comunistas agrupados en tres movimientos: El 20 de Octubre, formado por militantes del partido; el 13 de Noviembre, por el grupo de oficiales rebeldes del que ya hablamos, y el 12 de Abril, por estudiantes universitarios, la mayor parte de ellos pertenecientes a la juventud comunista.
De las FAR surgen tres guerrillas, siendo las más conocidas la 13 de Noviembre, comandada por Marco Antonio Yon Sosa y la Edgar Ibarra, dirigida por Turcios Lima hasta su muerte el 2 de octubre de 1966, momento en que es reemplazado por el comandante César Montes. Pablo Monsanto, actual comandante en jefe de las FAR, forma parte de esta guerrilla.
La infiltración trotskista produce la primera crisis del movimiento revolucionario en el año 1965, que termina con la primera división de las FAR. Se separa de ella el 13 de Noviembre y se
desintegra el 12 de Abril. La segunda se produce al año siguiente al romper las FAR con el PGT y arrastrar a la mayor parte de sus bases, especialmente a los jóvenes militantes.
En marzo de 1967 aparece a la luz pública un documento que analiza críticamente la experiencia guerrillera y hace una serie de planteamientos estratégicos en cuanto a la concepción de la guerra popular y revolucionaria en Guatemala. Pronto pasan a reagruparse en torno a esos
planteamientos una serie de militantes y dirigentes de las FAR que se encuentran en el extranjero, entre ellos Rolando Morán, actual comandante en jefe del EGP, los que luego conformaran una nueva organización, el Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP, cuyo primer contingente penetra en el país en 1972.
En esa misma época las FAR hacen un primer llamado a unificar las fuerzas revolucionarias y se inicia un trabajo en ese sentido con el PGT que dura hasta 1974.
En el año 1972 se produce también otro desprendimiento de las FAR. Cuadros y militantes del regional de occidente, junto a nuevos reclutados, pasaran a crear otra organización
político-militar, la que hace su primera aparición pública en septiembre de 1979 bajo el nombre de Organización del Pueblo en Armas.
Mientras tanto el PGT, en su Cuarto Congreso en 1968, habíaaprobado la línea de la guerra revolucionaria, pero se veía todavía consumido por fuertes contradicciones internas. Duramente golpeado por la caída de gran parte de su buró político en 1972 y de su secretario general dos años después, termina por dividirse en dos sectores en 1978: El sector que siguió a su nuevo secretario general, Carlos González, y un sector de cuadros del comité central y militantes de base que se autodenominó Partido Guatemalteco del Trabajo (Núcleo de Dirección Nacional). Es así como el ascenso del movimiento de masas en Guatemala en la segunda mitad de la década del setenta encuentra a las fuerzas revolucionarias dispersas e incapaces de orientar ese movimiento hacia el derrocamiento del régimen imperante y la toma del poder. El gobierno represivo de Romeo Lucas aprovecha la situación para golpear duramente a todas las organizaciones por igual, salvo a ORPA, que todavía no aparecía a la luz pública, y al oprimido y luchador pueblo guatemalteco, que hoy llora a miles de sus hijos.
El auge del movimiento revolucionario y la plena conciencia de que cada organización en
particular es incapaz de conducir al pueblo a la victoria son los principales motivos que impulsan los primeros pasos unitarios entre tres organizaciones político-militares a comienzos de 1979, poco después de la división del PGT en dos sectores: El ejército Guerrillero de los Pobres, las Fuerzas Armadas Rebeldes y el Partido Guatemalteco del Trabajo (Núcleo de Dirección Nacional), integrándose a este proceso al año siguiente la Organización del Pueblo en Armas.
Se excluye de ésta unidad al PGT dirigido por Carlos González. Se trata de una unidad para hacer la guerra y se considera que este partido no está en esa línea.
Sin embargo, pocos meses después, este sector hace un viraje táctico hacia la lucha armada, dado a conocer con motivo del primero de mayo de 1981 y ya en enero de 1982, cuando las
organizaciones político-militares, llamadas también la cuatripartita (EGP, FAR, ORPA y
PGT-Núcleo de Dirección) proclaman por primera vez en forma pública su unidad, calificando este paso de paso histórico de los revolucionarios guatemaltecos, deciden hacer un llamado fraternal al sector del PGT hasta entonces marginado, para iniciar un proceso de incorporación a la unidad revolucionaria.
Así es como se han ido gestando las condiciones para que el pueblo de Guatemala cuente con una vanguardia unificada, uno de los principales instrumentos subjetivos de la victoria.