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Su autor tiene plena conciencia

In document Renovación nº 69 Mayo 2019 (página 34-36)

vestigable para el hombre y de lo que no lo es: ¡Dios no es investiga- ble, Dios es lo impenetrable, el misterio! Qoheleth dice en voz alta lo que la mayoría silenciosa piensa; no le satisface la enseñanza tradicional (templo, sinagoga, etc.). Por otro lado, el contraste en- tre 8:12-13 y 8:14 pone de mani- fiesto lo que el autor, como creyen- te en la Economía de Dios, piensa respecto de la justicia de Dios y lo que paradójicamente, a nivel exis- tencial, ve que se deviene en la ex- periencia terrena.

Como hemos venido reiterando, la aseveración “todo es vanidad y caza de viento” (1:12) impregna todo el sentido y la conciencia de todos aquellos que no encuentran en el mensaje del libro más que un sentido negativo y derrotista de la existencia. Por eso, al analizar lo frustrador de las distintas experien- cias en las que el ser humano pue- de devenirse “debajo del sol”, lle- gan a la conclusión de que este li- bro no le da más salida al hombre

para su realización inmanente –es decir, aquí y ahora– que aquella que se desprende de un mero deve- nir hedonístico.

Los exegetas que así piensan apun- tan, como apoyatura de sus conclu- siones hermenéuticas, distintos textos que salpican Eclesiastés. Concretamente, su análisis exegéti- co se fundamenta en 2:24 “No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios”; 3:12-13 “Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor”; 5:18 “He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo

Capítulo 4

El sentido de la vida

[45]. H. W. Hertzberg: “Der Prediger 2, Ci- tado por André Barucq en su comentario a Eclesiastés.

[46]. R. Gordis: “Qoheleth: El hombre y su mundo”, citado por André Barucq.

Su autor tiene

plena conciencia

de lo que es

investigable para

el hombre y de lo

que no lo es:

¡Dios no es

investigable,

Dios es lo impe-

netrable, el

misterio!

El sentido de

la vida

# 7

José Manuel

González Campa

Licenciado en Medicina y Cirugía. Especialista en Psi- quiatría Comunitaria. Psico- terapeuta. Especialista en al- coholismo y toxicomanías. Conferenciante de temas científicos, paracientíficos y teológicos, a nivel nacional e internacional. Teólogo y Es- critor evangélico.

http://www.josemanuelgonzalezcampa.es/ Libros.html

En los capítulos anteriores hemos venido analizando el sentido teoló- gico del libro del Eclesiastés, su relación con la Ciencia y con la Revelación de Dios; y, finalmente, hemos realizado un análisis exegé- tico y hermenéutico de la frase más paradigmática que contiene: “Vanidad de vanidades”.

En este queremos abordar una cuestión fundamental que ha man- tenido, y sigue manteniendo, divi- didos a los diversos estudiosos e investigadores del pensamiento de Qoheleth.

Una de las mayores dificultades con que el estudioso se encuentra a la hora de emprender la búsque- da del sentido de esta original obra de la literatura hebrea, es aquella que pone de manifiesto la dificul- tad de realizar una traducción de los originales a los distintos idio- mas que sea clara, coherente y que mantenga el sentido primordial del discurso y del pensamiento de su autor. Es precisamente debido a

esta ineludible dificultad que la lectura de esta obra, aunque se realice de manera reiterativa, pue- de dejar en el lector la sensación pesimista de que el mensaje de Qoheleth se podría encerrar en esta frase: “La vida del hombre no tie- ne sentido”. Muchos autores creen encontrar en el libro argumentos textuales y exegéticos que apoyan esta impresión. Pero –lo dijimos en otro momento– un estudio más profundo y enjundioso, que inclu- ya aquellos textos que pudieran re- sultar más problemáticos, viene a demostrarnos todo lo contrario; es decir, que el mensaje que contiene Eclesiastés anuncia “un sentido in- manente y trascendente de la vida”.

Por otro lado, ya hemos considera- do que esta obra constituye una in- terpretación del Génesis, principal- mente de sus primeros capítulos. En este sentido, H. W. Hertzberg dice: “No hay duda: el libro de Qoheleth está escrito con Génesis 14, ante los ojos del autor; la con-

cepción que de la vida tiene Qohe- leth, se conforma a la historia de la Creación”[45]. Si esto fuera así, su mensaje tendría que contener nece- sariamente un sentido positivo de la vida. R. Gordis nos recuerda que La Misná Yadayin, 3:5 dice que “todos los escritos santos vuelven impuras las manos”[46]; y R. Si- meón ven Menasia dice en su Teo- sefta Yad 2:14 que “el Cantar de los Cantares mancha las manos, porque fue dicho por el Espíritu Santo; Qoheleth no mancha las manos, porque es (sólo) sabiduría de Salomón”. Pero La Misná des- calificó a ese autor y a los que coincidían con su pensamiento al aceptar Qoheleth como “un libro que mancha las manos”.

A pesar de ese reconocimiento, aparece situado en el último lugar del Canon veterotestamentario que fue aceptado en el judaísmo. La Comunidad de Qumrán lo leía como Sagrada Escritura; y debe- mos de hacer constar que los frag- mentos del Eclesiastés encontrados en aquellos lugares son sustancial- mente idénticos al texto hebreo: el denominado texto masorético. La lectura de esta obra de Salomón en el judaísmo estaba, y está hasta hoy, ligada a la Fiesta de los Taber- náculos, o Sukkot. En el marco del

cristianismo, fue aceptado como li- bro perteneciente al canon del An- tiguo Testamento, y sólo se alzó una voz discrepante: la de Teodoro de Mopsuestia en el siglo V (350- 428 dC).

De todo lo anteriormente expuesto, podríamos sacar la conclusión de que Qoheleth constituye una acti- tud de búsqueda permanente del sentido de la vida. Su autor tiene plena conciencia de lo que es in- vestigable para el hombre y de lo que no lo es: ¡Dios no es investiga- ble, Dios es lo impenetrable, el misterio! Qoheleth dice en voz alta lo que la mayoría silenciosa piensa; no le satisface la enseñanza tradicional (templo, sinagoga, etc.). Por otro lado, el contraste en- tre 8:12-13 y 8:14 pone de mani- fiesto lo que el autor, como creyen- te en la Economía de Dios, piensa respecto de la justicia de Dios y lo que paradójicamente, a nivel exis- tencial, ve que se deviene en la ex- periencia terrena.

Como hemos venido reiterando, la aseveración “todo es vanidad y caza de viento” (1:12) impregna todo el sentido y la conciencia de todos aquellos que no encuentran en el mensaje del libro más que un sentido negativo y derrotista de la existencia. Por eso, al analizar lo frustrador de las distintas experien- cias en las que el ser humano pue- de devenirse “debajo del sol”, lle- gan a la conclusión de que este li- bro no le da más salida al hombre

para su realización inmanente –es decir, aquí y ahora– que aquella que se desprende de un mero deve- nir hedonístico.

Los exegetas que así piensan apun- tan, como apoyatura de sus conclu- siones hermenéuticas, distintos textos que salpican Eclesiastés. Concretamente, su análisis exegéti- co se fundamenta en 2:24 “No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios”; 3:12-13 “Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor”; 5:18 “He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo

Capítulo 4

El sentido de la vida

[45]. H. W. Hertzberg: “Der Prediger 2, Ci- tado por André Barucq en su comentario a Eclesiastés.

[46]. R. Gordis: “Qoheleth: El hombre y su mundo”, citado por André Barucq.

Su autor tiene

plena conciencia

de lo que es

investigable para

el hombre y de lo

que no lo es:

¡Dios no es

investigable,

Dios es lo impe-

netrable, el

misterio!

del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte”; 8:15 “Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hom- bre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede de- bajo del sol”, y 9:79 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus ves- tidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol”.

Es muy importante analizar a fon- do estos textos porque, necesaria- men-te, tenemos que preguntarnos si son la respuesta, en el libro de Qoheleth, a la búsqueda del senti- do de la vida. Se hace necesario

recordar aquí que, más que un mensaje, esta obra es el testimo- nio de la experiencia personal de su autor; y, por eso precisamente, constituye un análisis crítico de la realidad. Es en este sentido que describe la infelicidad humana, el desamparo, el ser para la muerte, el ser arrojado. Aunque fue escrito hace más de 2.500 años, su actua- lidad es incuestionable.

El autor se pregunta por el sentido de la vida: “¿Qué tiene el hombre (o “qué hay para el hombre”) de todo su trabajo y de la fatiga de su corazón (lit. “preocupación de su corazón”), con que se afana debajo del sol?”[47]. Y su respuesta pare- ce que viene inmediatamente: “Porque todos sus días no son sino dolores; y su tarea, frustración. Ni aun de noche reposa su corazón. Esto también es vanidad”[48]. Por tanto, “no hay cosa mejor para el hombre que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. Tam- bién he visto que esto es de la mano de Dios”[49].

El caballo de batalla de todo lo que venimos dilucidando se en- cuentra, sin duda, en el sentido y el contenido de este último texto. Muchos ven en él, ante lo que su- ponen un análisis derrotista de la realidad por parte de Qoheleth, una invitación a realizarse según la máxima filosófica hedonística y epicureísta: Comamos y bebamos porque mañana moriremos. “Y he aquí gozo y alegría, matando va- cas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y beba mos, porque ma- ñana moriremos” (Isaías 22:13). “Si como hombre batallé en Efeso contra fieras, ¿qué me aprovecha?

Si los muertos no resucitan, coma- mos y bebamos, porque mañana moriremos” (1a Corintios 15:32) San Pablo. Realizar una exégesis y una interpretación de este texto conforme a la traducción que se re- fleja en RV60, supone hacer una clara violencia a su sentido literal en el texto hebreo, que reza: “No es bueno al hombre comer y beber, y hacer que su alma vea el bien (o “manifestar su alma, en sí, alegre”)”. J. F. Brown traduce este texto, teniendo en cuenta su senti- do original literal hebreo, de la si- guiente manera: “No es bueno que el hombre banquetee o que aparen- te estar falsamente alegre en su alma”[50].

Por consiguiente, Qoheleth no apunta, como única salida de reali- zación para el hombre, la gratifica- ción hedonística de la búsqueda del principio del placer; antes al con- trario, denuncia el autoengaño y lo fútil e intrascendente de la falsa pretensión de felicidad adquirida por uno mismo. En cualquier caso, se llega a la conclusión de que los placeres efímeros de la carne no satisfacen las necesidades trascen- dentes y trascendentales del hom- bre.

Así que este texto, y los demás transcritos anteriormente, no supo- nen una apología materialista de la vida, sino todo lo contrario: conde- na semejante filosofía de la exis- tencia, y parece indicar que lo que da felicidad al hombre sólo Dios lo puede proporcionar. La vida tiene un sentido, y todo el libro del Ecle- siastés pone de manifiesto que todo ese sentido se encuentra encerrado en la realidad inefable del Dios eterno. (Continuará). R

[47]. 2:22.

[48]. 2:23 (ReinaValera Actualizada) R.V.A.

[49]. 2:24.

[50]. J. F. Brown: “Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia Tomo I - El Antiguo Testamento.

La vida tiene un

sentido, y todo el

libro del

Eclesiastés pone

de manifiesto

que todo ese

sentido se

encuentra

encerrado en la

In document Renovación nº 69 Mayo 2019 (página 34-36)