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orría el año y la comandante guerrillera Nidia Díaz había sido apresada por una patrulla del ejército. El caso recibió mucha atención, tanto en El Salvador como internacionalmente. La familia de la líder guerrillera fue objeto de hostigamientos, su madre y su hijo de años se vie- ron obligados a dejar el país.Eran solamente algunos de los que recibieron refugio en Suecia.
El programa sueco para recibir refugiados políticos de El Salvador comenzó en . En una visita a Suecia Anders Kompass, que había sido reclutado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y trabajaba en la embajada sueca en México, se encontró con el entonces director general de la Dirección General de Migraciones de Suecia, Thord Palmlund, quien también era miembro del Comité Especial para la Ayuda Humanitaria. Ellos discutieron las condiciones para que Suecia pudiera recibir refugiados salvadoreños.13
Suecia firmó un convenio con la Organización
Internacional para las Migraciones ()14, que tenía oficina en
San Salvador. Ellos se encargarían de los pasajes aéreos y de otras cosas prácticas. Anders Kompass viajó desde la embaja- da sueca en México a El Salvador para entrevistar personas que necesitaban abandonar el país.
Las solicitudes habían sido preparadas por Oscar Melhado, que durante muchos años fue conocido solamente como «el abogado». Tenía la tarea de investigar las solicitudes de salva- doreños que buscaban asilo. Después de las entrevistas se envió la propuesta a la Dirección General de Migraciones de Suecia para su resolución. A veces tomaba sólo unas pocas horas antes de que estuvieran en el avión, camino a Suecia.
El jurista Mats Baurmann, quien algunos años después
13 De acuerdo a algunas fuentes Suecia fue el único país desarrollado que recibió refugiados políticos de El Salvador. Otras informan que también Australia recibió refugiados políticos salvadoreños. 14 La organización se llamó hasta .
sería responsable de valorar las solicitudes salvadoreñas en la autoridad sueca de inmigración, recuerda el dramatismo:
«A menudo eran casos urgentes donde había mucha prisa. Además era una situación especial ya que las personas estaban todavía en el país y por ese motivo no eran formalmente refu- giadas. Trabajar con El Salvador fue emocionante, uno sentía que cumplía con su función.»
Los primeros refugiados latinoamericanos vinieron a Suecia en , de Chile. Después siguieron personas que huían de las dictaduras tanto en Argentina como en Uruguay. Con los años se construyó una estructura y la selección y recepción se convirtieron en una rutina. Cuando el gobierno sueco decidía sobre la cuota del número de refugiados15, se reservaba a
menudo algunos puestos para latinoamericanos, principalmen- te chilenos. Los salvadoreños fueron pocos comparados con otros grupos.16
«Sobre Centroamérica teníamos poco conocimiento y fue así que el programa para refugiados con El Salvador constitu- yó una rara excepción. Fue más bien resultado del involucra- miento individual de unas pocas personas», cuenta Ingvar Belkert, anteriormente jefe de sección para América Latina en la Dirección General de Migraciones de Suecia.
Intercambio de presos
En agosto de Héctor Oquelí, vocero de la comisión diplomática del - tomó contacto con la embajada sueca en México. El motivo era delicado: ¿podría Suecia reci- bir cuatro guerrilleros detenidos? Entre la guerrilla y el ejército se habían dado negociaciones sobre un intercambio de oficia- les del gobierno por guerrilleros heridos de guerra para que recibieran atención y rehabilitación fuera del país.
La embajada contactó al Ministerio de Relaciones
Exteriores sueco, explicando que veían este intercambio como algo «extraordinariamente importante». Prescindiendo de los aspectos puramente humanitarios, la iniciativa también podría ser un comienzo para un proceso de negociaciones entre el gobierno y la guerrilla. Señalaron también la importancia política que este paquete de negociaciones podría llegar a tener para los esfuerzos de paz.
15 Normalmente la cuota de refugiados es tramitada por el organismo de para refugiados, , en colaboración con las autoridades nacionales de migración. Para ser considerada en la cuota la persona debe estar registrada como refugiada. En casos excepcionales se usa la cuota de refugiados para acoger personas que todavía se encuentran en su país, es decir, que formalmente no son refu- giadas. La cuota de refugiados sueca ha variado entre . ‒ . personas al año, durante los años considerados en este estudio.
16 En forma total se otorgó permiso de residencia a . salvadoreños por razones humanitarias entre y . De esas llegaron . personas durante la década del . Entre y se otorga- ron permisos de residencia. Y otras personas llegaron como refugiadas entre y . La mayoría de los permisos se otorgaron en , cuando salvadoreños llegaron a Suecia por razo- nes humanitarias. Fuente: Estadísticas de la Dirección General de Migraciones de Suecia.
17 Conclusión presentada al seminario sobre el apoyo sueco al proceso de paz en El Salvador, Estocolmo, noviembre .
Suecia aceptó y dio la bienvenida a los cuatro líderes guerrilleros y otros diez heridos de guerra, como refugiados dentro de la cuota sueca correspondiente.
«Que Suecia recibiera heridos de guerra era muy impor- tante para nosotros, era un mensaje político que mostraba al mundo que el no sólo tenía contactos con Cuba. También Alemania recibió heridos de guerra», relata Ana Guadalupe Martínez, que integraba la comisión diplomática del -.
En Suecia había poca preparación para ese aporte. Los refugiados, todos gravemente heridos, fueron llevados al campo de refugiados en Oxelösund, donde se les hizo el mismo examen médico que se hacía a todos los recién llega- dos. Fueron atendidos y se les remitió a especialistas. Cuatro meses más tarde no había sucedido nada; los salvadoreños heridos de guerra habían sido puestos en la cola para la asis- tencia médica y el -, según información, había comenzado a investigar la posibilidad de llevarlos a otro país para que recibieran asistencia.
El asunto fue vergonzoso. En un telegrama desde la emba- jada en México al secretario de Estado de Relaciones
Exteriores, escribió el embajador: «Quedamos conmocionados cuando recibimos la confirmación de esto. Si vamos a hacer aportes de este tipo debemos por lo menos poder administrar- los en forma correcta.»
A pesar de este suceso, la acogida de refugiados fue impor- tante para crear confianza hacia Suecia, como país y como actor, explica Anders Kompass.
«Recibimos mayor credibilidad del y de las organiza- ciones populares. Esa confianza pudo después ser usada para impulsar diferentes iniciativas.»17