E
n la cocina de Ritva Jacobsson hervía la olla de sopa por lo menos una noche cada mes y del horno salía el aroma de pan casero recién amasado. Al mismo tiempo iban llegando los miembros del Comité para Centroamérica uno a uno a la casa del barrio Bromma en el Estocolmo suburbano. Este grupo informal de trabajo de incidencia que se había creado a principios de la década del iba a alcanzar una posición especial. Por la cocina de Ritva pasaron a través de los años, todos los políticos de oposición salvadoreños, digna- tarios eclesiásticos y líderes de importancia de la guerrilla.Ritva Jacobsson, profesora en latín de la Edad Media y cre- yente católica, se había interesado en la situación de América Central gracias a su trabajo comprometido en Amnesty Internacional. Se encontraba con Bo Nylund, una de las figu- ras prominentes de la opinión sueca sobre Centroamérica.
Para Bo Nylund el interés se había despertado algunos años antes. Uno de sus alumnos en el bachillerato de Uppsala, a una hora de camino al norte de Estocolmo, era Anders Kompass. Después de su examen final de bachillerato en , él iría a América Latina con una beca de intercambio. Más tarde fue a parar a un pueblito de Guatemala y escribió a su profesor contándole sobre el mismo.18
En Bo Nylund visitó Nicaragua y allí se encontró con refugiados de El Salvador. Después hubo nuevos viajes a América Central prácticamente cada año. Aparte de su traba- jo en la dirección del movimiento sueco de socialdemócratas cristianos, Broderskap, y en Örjansgården Agni19, era miembro
de la dirección de la Misión de la Iglesia Sueca (), así que siempre había razones para viajar.
18 En su primer viaje por América Latina en Bo Nylund visitó el pueblito de Guatemala. Después de su retorno a Suecia comenzó Örjansgården Agni, una organización de la que era vicepresidente, a apoyar un proyecto de salud y otras actividades en el pueblo.
19 Örjansgården Agni se creó en la década del como una asociación de estudiantes en Alemania. Después que su fundador estuviera obligado a huir del nazismo, reapareció en Suecia al terminar la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose posteriormente en una organización de cooperación.
Viajes de delegaciones ecuménicas
En se produjo el primero de una larga serie de los llama- dos viajes de delegaciones ecuménicas. La iniciativa de los via- jes provino de Diakonia sueca que entendía que su trabajo tenía demasiado poco arraigo en Suecia.
Ritva Jacobsson participó en varios de esos viajes:
«Mi papel era ser una especie de emisaria católica forzada. Se trataba como sabemos, de países católicos.»
Después del viaje de se encontraron ella, Bo Nylund y otras personas en Uppsala:
«Era un caluroso día de verano, nos sentamos afuera a tomar jugo. Debemos hacer más por América Central dijimos. Así se formó el Comité para Centroamérica. Después nos reu- nimos en forma regular hasta bien entrada la década del . Trabajábamos en forma totalmente informal y nos teníamos una enorme confianza.»
Otro de ellos que estuvo desde el principio era el abogado Christian Åhlund:
«Yo no era ninguna figura central, pero aprendí mucho. Y los otros querían que participara en los viajes porque tenía conocimientos sobre derechos humanos y sobre el funciona- miento del sistema de justicia. En el Comité para
Centroamérica tenían todos los miembros más activos, menos yo, un origen religioso.»
Otros laboriosos participantes de las reuniones del Comité eran Karl-Axel Elmqvist y Bo Forsberg ambos directores de Diakonia sueca. Los diplomáticos Anders Kompass, Lars Franklin y Michael Frühling participaban a veces cuando esta- ban en Suecia. La jefe de Asdi para América Latina, Eivor Halkjaer, venía de vez en cuando, recuerda alguien. A veces se invitaba a periodistas que cubrían la región.
Una posición a medias oficial
«Intercambiábamos información y discutíamos. Y todos los líderes de la guerrilla y otras personas importantes de la región que venían a Suecia también nos visitaban», recuerda Bo Nylund.
«Teníamos una cierta posición a medias oficial. Cuando la cancillería preparaba un programa para visitantes incluía tam- bién una cena en casa de Ritva.»
Del punto de vista de los medios de comunicación la situa- ción era totalmente distinta a lo que es ahora. Había gran demanda de información, afirman varios de los activos en el Comité para Centroamérica.
«Escribíamos artículos, dábamos charlas en las escuelas, en bibliotecas, en iglesias... No tengo idea de cuántas conferencias sobre América Central he dado. Eso contribuyó a la forma-
ción de un compromiso político que a su vez ejercía presión sobre el gobierno, creo. Después de cada viaje escribíamos un informe que enviábamos al gobierno», dice Ritva Jacobsson.
Los miembros tenían acceso a las más altas personalidades del gobierno. Algunas veces se reunían con Pierre Schori. A principios de , el Primer Ministro Olof Palme y su esposa Lisbet, asistieron a una de las reuniones del Comité para Centroamérica. Un mes después Olof Palme caía víctima de las balas de un asesino.
Los miembros de Comité entrevistados están de total acuerdo que había una significativa visión común entre los miembros del Comité y los actores de poder que decidían sobre la política sueca en América Central. Pero ¿dónde se originaban los análisis?
«El Ministerio de Relaciones Exteriores aceptaba la imagen que nosotros teníamos», entiende Bo Nylund. «Pero en gran parte era Diakonia sueca que generaba las condiciones para nuestro conocimiento, a través de su trabajo en la región.»
«Seguramente hubo situaciones en las que pensamos que Suecia no hacía lo suficiente. Pero no recuerdo ningún ejem- plo concreto», continúa él.
Crítica a la lucha armada
Durante la década de los crecieron grupos de apoyo al en diferentes lugares de Suecia. Había una clara línea de diferencia entre ellos y el Comité para Centroamérica, que se volvía cada vez más crítico hacia la lucha armada. Esta postu- ra crítica emergía de forma sucesiva a mediados de los años , no solamente en el Comité para Centroamérica sino tam- bién en la cancillería, Asdi y suecas.
En algún momento a mediados de la década del se sus- pendieron las reuniones del Comité para Centroamérica en la cocina de Ritva.
«Pero no creo que se pueda decir que el Comité esté defini- tivamente cerrado. Nuestro compromiso continúa, aunque de otra forma. Pero se hace más difícil cuando los conflictos armados terminan. En tiempos de paz las líneas ya no son tan uniformes», dice Ritva Jacobsson.
Christian Åhlund es en la actualidad jefe del Consorcio Internacional de Asistencia Legal (), una coordinación de organizaciones que trabajan construyendo un sistema judicial efectivo en los países afectados por conflictos en todo el mundo:
«Aprendí mucho del trabajo con América Central. Mucho de lo que hago hoy es una continuación natural de aquello.»