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sperábamos todo el tiempo que mejorara. Y queríamosser positivos. El declive no era aún tan pronunciado…» Pia Stavås era encargada de El Salvador en el Mini- sterio de Relaciones Exteriores durante - y una de las personas que experimentaron de cerca el período cuando el rol del como coordinador del proceso de paz se debilitó y cuando las relaciones suecas con la oficina se empeoraron.
Alrededor de mediados de llegó al una nueva representante residente: Joana Merlin-Scholtes. Ella tenía larga experiencia en países donde el trabajo del princi- palmente se trataba de una cooperación con los gobiernos alrededor de proyectos no muy controversiales. Su antecesor, Anders Kompass, fue promovido al en Nueva York.
«La nueva dirección no estaba acostumbrada al delicado rol político que el había jugado en El Salvador», dice Staffan Smedby, que era oficial en el . «La oficina hasta ese momento había tenido un alto perfil, siendo garante del cumplimiento de los Acuerdos de Paz. El había tam- bién involucrado a todas las partes en el trabajo, incluso .»
«Algunas personas consideran que esto había sucedido a costo de las rutinas administrativas y que la finalidad con la nueva dirección era encauzarlas. Otro objetivo era probable- mente mejorar las relaciones con el gobierno», dice.
Edgar Varela, que era oficial de programa en el durante ese tiempo no está de acuerdo:
«Anders Kompass obraba con pensamiento estratégico, eso era lo importante, no quería sólo administrar. Piense si él hubiera podido quedarse tres años más. Hubiera logrado una gran diferencia.»
Göran Holmqvist era encargado de la cooperación en la embajada en Guatemala:
dependía de las personas. Y no era sólo Anders Kompass sino un grupo entero de personas que se fueron con él.»
Pero otros habían comprendido la importancia que tenían las personas. Poco antes del cambio de jefe en el en El Salvador Suecia actuó para que Lars Franklin se convirtiera en el jefe del en Guatemala. Se trata de promover el pro- ceso de paz, señalaba Pierre Schori en una carta interna.
De la correspondencia se deduce que las relaciones con el a mediados de , eran malas por no haber notifica- ción sobre ese cargo de jefe en Guatemala. De parte de Suecia hasta existieron especulaciones de que todo el trabajo conjun- to con el en Centroamérica podía estar amenazado. Pero la crisis se solucionó y poco después Lars Franklin tomaba posición del cargo como representante residente del en Guatemala.
Nuevo apoyo al sistema judicial
A comienzos de , el había presentado algunos nue- vos proyectos para El Salvador.
Estos coincidían con el programa sueco, entendía la emba- jada de Guatemala. Y ya que había prisa y no se trataba de sumas demasiado altas Suecia podía financiarlos sola, si otros donantes no estuvieran interesados.
Durante y comienzos de Asdi tomó resolución sobre apoyos nuevos.
El sistema judicial, que era considerado politizado, corrup- to e inefectivo, recibió un nuevo aporte de . dólares. Gracias a los Acuerdos de Paz, se había elegido en el parla- mento una nueva Corte Suprema de Justicia y un nuevo Consejo Nacional de la Judicatura.97
El trabajo comenzaría con un estudio sobre la situación del sistema judicial, pero encontró resistencia desde un comienzo, informaba la embajada en Guatemala a Asdi:
«Probablemente no se desea tener un estudio que muestre cuán mal está y seguramente se cuenta con determinado res- paldo del gran donante que apoyó a la institución durante años y que tiene razones para sentir cierta co-responsabili- dad.»
El «gran donante» era .
Edgar Varela era responsable del proyecto en el : «La crisis en el y la falta de voluntad del gobierno para mejorar el sistema judicial hizo que el proyecto tuviera
97 Suecia contribuyó con capacitación para fiscales en técnicas de investigación y derechos humanos. Otra parte del proyecto se refería a información y a otras medidas de fortalecimiento institucional sobre una nueva ley penal y sobre derechos humanos para los miembros del parlamento. La tercera parte de la ayuda sueca al sistema de justicia se usó para que, junto con el Consejo Nacional de la Judicatura, se preparara una estrategia de capacitación de juristas y se elaboraran métodos de eva- luación para jueces.
problemas. Originalmente estaba pensado que el trabajo se terminaría en un par de años, pero fue demasiado cortoplacis- ta. El proyecto continuó hasta .»
Él considera que Suecia no tenía ni conocimientos sobre el complicado sector judicial, ni suficiente interés:
«Suecia confió demasiado en el y no comprendió que ellos mismos necesitaban personal competente para el segui- miento. Pero el proyecto tuvo, a pesar de todo, determinados efectos positivos; por ejemplo, como resultado del estudio rea- lizado se decidió hacer una nueva capacitación para los jueces. Suecia ha vuelto a plantear su apoyo a la misma.»
Suecia asignó también . dólares para el nuevo fondo que pagaría pensiones a los lisiados de guerra. También aquí sospechaba la embajada de Guatemala que habría problemas. El documento del proyecto no decía nada sobre la contribu- ción del gobierno a las pensiones en el futuro.98
Propuesta de grupos de seguimiento
Para dar al mayor peso ante el gobierno salvadoreño y aumentar el control, Suecia propuso que se crearan grupos de seguimiento y de consulta para todos los grandes aportes. Esos grupos estarían integrados por el , la autoridad ejecutante y los donantes. La propuesta recibió una positiva acogida en una reunión con otros donantes pero nunca se concretó total- mente.
«Había una coordinación de donantes para el apoyo a la policía», recuerda Göran Holmqvist. «No funcionaba muy bien pero era mejor que nada. Recuerdo que había conflictos con uno de los grandes donantes, España, que desconfiaba de nuestro énfasis en los derechos humanos.»
Amerigo Incalcaterra, quien era asesor jurídico de , estaba contento con el compromiso sueco:
«España trataba de monopolizar la nueva policía con sus fuerzas de la Guardia Civil que era una rama militar, es decir todo lo contrario de lo que se quería lograr en El Salvador con la creación de una policía civil. Tratábamos de ver otros modelos y veíamos con mucho agrado el sueco. El aporte de Suecia trataba de incorporar lo civilista y democrático en la policía. Pero no fue fácil.»
Edgar Varela considera que el – al igual que el apoyo de los países escandinavos a los órganos de la – no siempre era visto con buenos ojos por el gobierno de El Salvador. El así como los países escandinavos eran considerados demasiado a la izquierda.
98 Los hechos confirmarían los temores. El tuvo que devolver casi . dólares ya que Asdi consideró que el proyecto no respondía a las expectativas.
Pero Norma de Dowe, jefe de la Secretaría de
Reconstrucción Nacional, elogia la excelente cooperación con Anders Kompass y la profesionalidad del .
«Pero los suecos eran a menudo parciales. Veían a la dere- cha como los malos. No recuerdo nada especial del aporte sueco, mas que los suecos estaban mal informados sobre la realidad aquí.»
En abril de terminó el mandato de . Pero la entendió que había necesidad de una misión más peque- ña que continuara controlando la observancia de los Acuerdos de Paz. Por eso se discutió la creación de una misión menor post-, que pasó a llamarse .
La embajada sueca en Guatemala propuso que los países escandinavos pagaran los costos que no fueran cubiertos por el presupuesto ordinario de la . Los noruegos y daneses acep- taron esto y recibieron por ello, junto con Suecia, un especial agradecimiento de la . A finales del año se prolongó por otros seis meses. Suecia contribuyó también a esa prórroga.
Cinco pasos hacia atrás
Las frías relaciones con el continuaban. A mediados de Suecia decidió no firmar nuevos convenios con el si no se producían cambios. El descontento no era nuevo. Pero anteriormente Suecia había considerado que la orientación del , en conjunto, había sido correcta y que lo que se necesitaba era fortalecerlo.
«Pero ahora tomaba el cinco pasos hacia atrás. Intentamos que volviera a ser como era antes», recuerda Tina Lundh, que trabajaba en la embajada en Guatemala, «pero los Acuerdos de Paz como marco de referencia nacional desaparecían cada vez más.»
«En Suecia, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, esperábamos que Anders Kompass en Nueva York pudiera encargarse del problema. Además entendíamos que el gobier- no de El Salvador había firmado los Acuerdos de Paz. Ahí apareció nuestra visión sueca, tal vez un poco inocente, sobre los acuerdos», dice Pia Stavås.
Una enseñanza de esto ha sido saber cuán importante es tener la persona correcta en el lugar correcto, razona:
«El sistema es vulnerable; mucho se destruyó cuando Anders Kompass desapareció de la oficina del en El Salvador. La persona correcta no es lo único que se necesita. Pero si no se tienen buenas personas que impulsen no se consi- gue nada – independientemente de lo demás.»
Millones de dólares en bruto
EE UU: 1.724 Japón: 464 Alemania: 261 UE: 228 Holanda: 74 Suecia: 61 Canadá: 41 Italia: 34 Noruega: 26 Dinamarca: 19
Fuente: Comité de Cooperación al Desarrollo (DAC) de la OECD, 2004.
COOPERACIÓN INTERNACIONAL
A EL SALVADOR 1992-2001