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Hacia la población más afectada – y politizada

In document Una relación un poco más allá (página 31-35)

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a ayuda humanitaria sueca en El Salvador, se canalizó principalmente a través de la organización salvadoreña de cooperación ecuménica Diaconía, que organizaba campamentos de refugiados, proyectos de repoblación y distri- buía ayuda de emergencia a través de sus organizaciones miembros.9

Durante los primeros años, el dinero sueco – a través de Acción Internacional de la Iglesia Sueca, el Consejo Mundial de Iglesias y Diakonia sueca – correspondió a casi la mitad del presupuesto total de Diaconía El Salvador. La organización se convirtió en el receptor individual más grande de ayuda humanitaria sueca para América Latina.10

«La ayuda nunca se condicionó, mientras que otras agen- cias tenían bien definido para qué era el apoyo. Esa flexibili- dad era muy notoria en los suecos», dice el Monseñor Ricardo Urioste, que entonces trabajaba en el secretariado social del arzobispado de la iglesia católica.

«El apoyo sueco era un pulmón extra para respirar, estába- mos aliviados en ese sentido.»

Diaconía El Salvador estaba dirigida por un consejo con- junto donde todas las organizaciones miembros estaban repre- sentadas. Estas solicitaban al Consejo apoyo para los diferentes

proyectos. Esa coordinación dentro del país facilitó a los donantes internacionales asignar grandes sumas en ayuda humanitaria.

Las diferentes organizaciones ejecutaron sus actividades de apoyo en forma independiente unas de las otras, lo que signifi- caba tanto una fortaleza como una debilidad. Por un lado se podía continuar construyendo sobre la base de las propias experiencias y trabajando cerca de sus propios miembros, pero por otro lado no se podía aprovechar el valor agregado de una coordinación.

La dependencia del aporte sueco en el campo de la ayuda humanitaria se convertiría en un tema de reiteración constan- te. El Ministerio de Relaciones Exteriores sueco constataba en  que Suecia era, sin comparación, el mayor donante de cooperación para tareas humanitarias en Centroamérica. Se consideraba que era urgente que otros gobiernos y autorida- des de cooperación europeas fueran exhortados a aumentar sus aportes humanitarios.

Problemas con rendición de cuentas

Otro tema reiterado era el de los problemas con la rendición de cuentas. Pero se entendió que a pesar de esto era importan- te apoyar el trabajo, decidiéndose por este motivo derivar una parte del apoyo a través de otros canales, por ejemplo del Consejo Mundial de Iglesias. De esa manera disminuyó la dependencia directa de Suecia.

El Ministerio de Relaciones Exteriores escribió en : «Estamos cada vez más convencidos que Diaconía El Salvador en la situación de conflicto existente, es un trabajo conjunto único que debe ser estimulado, fortalecido y apoyado continuamente. Diaconía El Salvador trabaja con un presupues- to general y por eso los recursos suecos no pueden ser seguidos en detalle. Entendemos que esto es totalmente defendible.»

En una evaluación de  Asdi analizó, entre otras cosas, la eficacia del apoyo.11El informe constata que no había obje-

tivos cuantitativos pero que las personas que habían necesita- do ayuda la habían recibido. En cambio, la actividad carecía de aspiraciones sobre eficiencia de costos. La falta de coordi- nación y la variada capacidad de las organizaciones miembros de Diaconía El Salvador coadyudaban a que los recursos no se usaran con la eficiencia debida. También existía preocupación porque se estaba generando dependencia de la cooperación, principalmente en los campamentos de refugiados.

Sin embargo, de los aportes organizativos brindados en esos años, hay resultados que son aún visibles. Uno es la Red

11 Eduards, K., Mossberg, S., Diaconía y Arceco – una evaluación de la ayuda humanitaria en El Salvador, Asdi, (en sueco)

12 Conclusión presentada en reunión con el grupo de referencia, San Salvador, mayo .

de Educadores Populares que organizaba profesores populares que trabajaban con las poblaciones desplazadas y retornadas. Esta red obtuvo reconocimiento formal del Ministerio de Educación a finales de los . Otro es la Red de Promotores de Salud, que sigue trabajando en zonas rurales del país.12

Fuerte presión desde fuera

El trabajo de Diaconía El Salvador enfrentó serias dificultades en , cuando fue acusada en los medios de comunicación por un exmiembro de la Comisión para los Derechos Humanos, de ser «un banco para el ». A esa altura Diaconía El Salvador tenía el apoyo de unas  organizaciones norteamericanos y europeos. Los periódicos controlados por el gobierno dirigieron fuertes críticas contra los donantes extranjeros.

Las organizaciones integrantes de Diaconía El Salvador se dedicaban al trabajo de ayuda humanitaria a través de las parroquias, grupos cristianos de base y cooperativas agrícolas. El grupo destinatario era integrado principalmente por pobla- ción desplazada y campesina en situación de pobreza, normal- mente ubicada en territorios donde había muchos simpatizan- tes de la guerrilla. Por ese motivo, no siempre podía realizarse una demarcación nítida entre el trabajo humanitario y el apoyo indirecto al .

«No éramos independientes, pero teníamos un cierto mar- gen de maniobra. El  reconocía la necesidad de una ins- tancia humanitaria que se dedicara a ayudar a la población afectada», dice Dimas Vanegas, que estaba en el consejo de Diaconía El Salvador como representante de la organización de cooperativas .

Después del terremoto de , Diakonia sueca proporcio-

La ayuda humanitaria suecase canalizó principalmente a través de la organización salvadoreña de cooperación ecuménica Diaconía, que organizaba campamentos de refugiados, proyectos de repobla- ción y distribuía ayuda de emergen- cia a través de sus organizaciones miembros. En la iglesia San Roque en San Salvador, se había estable- cido un campamento de desplaza- dos internos. Foto: Ulf Anéer

nó entre otras cosas ayuda de catástrofe a través de Diaconía El Salvador y la nueva contraparte Fundación Maquilishuat. En el marco de esta ayuda se hizo un riguroso control econó- mico donde el propio auditor de Diakonia sueca viajó a El Salvador desde Costa Rica para examinar las rendiciones de cuentas. Pero en general había un acuerdo tácito acerca de que los controles podían esperar, cuenta Ewa Widén de Diakonia sueca:

«La oficina de Diaconía salvadoreña fue objeto de varios allanamientos y había varias razones para no tener soportes completos para la contabilidad. El problema no era en realidad que no tuviéramos controles, sino que las organizaciones no tenían, por motivos comprensibles, suficientes soportes. Cuando posteriormente comenzamos a plantear exigencias estuvo claro que las organizaciones en algunos casos no sabían cómo se hacía, no se tenía la capacidad administrativa que se exigía.»

Contradicciones internas

Diaconía El Salvador continuó creciendo y llegó a su máximo en / con un presupuesto total de  millones de dóla- res. También fue entonces que las contradicciones internas se hicieron más evidentes.

«Las discusiones comenzaron a partir de las repatriaciones y de la necesidad de tener otra visión de desarrollo. Algunos se quedaron en una visión más asistencialista, mientras otros enfatizaban la necesidad de buscar soluciones de más largo plazo para esa población. Eran discusiones muy fuertes», recuerda Dimas Vanegas.

El trabajo conjunto entre las organizaciones integrantes de Diaconía El Salvador había estado lejos de verse libre de pesa- res durante los años transcurridos. Los intereses político parti- darios y las presiones de la guerrilla habían abierto profundas heridas. A pesar de eso se había logrado la unión en torno a un objetivo común. Según el obispo luterano Medardo Gómez, Suecia contribuyó al trabajo ecuménico:

«Suecia cultivó nuestra unidad. Las personas involucradas y las mismas delegaciones ecuménicas suecas nos mostraron la fuerza de trabajar unidas. Fue muy valioso porque para nos- otros era un ejemplo a seguir.»

Después de la firma de los Acuerdos de Paz la desintegra- ción se hizo evidente y Diaconía El Salvador se disolvió for- malmente en . Diakonia sueca y Acción Internacional de la Iglesia Sueca, que habían acompañado a Diaconía El Salvador durante más de diez años, acordaron que seguirían apoyando a las organizaciones miembros. Algunas organiza- ciones pasaron a ser contrapartes de Acción Internacional de la Iglesia Sueca, mientras otras pasaron a Diakonia sueca.

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