L
a dirección del considera al secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Pierre Schori, como su canal oficial hacia la administración de .Así lo declaró la comandante del Ana Guadalupe Martínez en una reunión con el embajador sueco en Nicaragua en abril de .
y Suecia tenían diferentes visiones sobre la guerra civil salvadoreña. Pero era sin parangón, el más impor- tante actor externo en el conflicto. Los diplomáticos suecos por ese motivo, hicieron muchos intentos de incidir en la administración estadounidense y actuaban en algunos casos de mensajeros entre ésta y la guerrilla.
Ana Guadalupe Martínez y el dirigente del Héctor Oquelí estuvieron en Suecia ya en cuando el - había sido recientemente creado:
«Nos reunimos con Olof Palme y Pierre Schori e informa- mos sobre la situación», dice Ana Guadalupe Martínez.
«Palme percibió desde temprano la situación. Suecia tenía una institucionalidad política notable. Era muy abierta, cerca- na y siempre del más alto nivel.»
Las divergencias entre y Suecia se mostraron ya ese mismo año. Suecia tenía entonces un gobierno de centro- derecha, lo que demuestra que el punto de vista sueco no era dependiente del partido socialdemócrata, aunque eran los socialdemócratas que tenían las relaciones personales y el compromiso y fueran quienes estuvieran en el poder la mayor parte del tiempo mientras duró el conflicto en El Salvador.
Suecia criticó el envío de armas a la junta salvadoreña.49El
embajador sueco en Washington tuvo que recibir una protesta contra esto y envió una delegación a Europa – entre
49 El envío de armas de a El Salvador era un tema reiterado de las críticas de Suecia. En reunio- nes y actos de solidaridad se decía que suministraba armas a los militares salvadoreños por valor de un millón de dólares al día.
otros países a Suecia – para poner en claro su posición. En una conferencia de prensa después de la reunión con la dele- gación, el ministro de Relaciones Exteriores Ola Ullsten dijo que debería poner mayor peso en lograr una solución política al conflicto. Al año siguiente escribía un periódico sueco que El Salvador había creado tensiones entre Suecia y , sin precedentes desde la guerra de Vietnam.
En cambio, la posición sueca fue bien recibida por la oposi- ción en El Salvador, que deseaba ver el mayor contrapeso posible al dominio de .
Pero ¿tenía Suecia alguna posibilidad de influir en los ?
«Yo estaba regularmente en Washington. Suecia tenía acceso a los líderes políticos y podíamos actuar de mensaje- ros», dice Pierre Schori. «Teníamos conocimiento y podíamos ver cosas – ya que estábamos en El Salvador.»
Staffan Wrigstad, que era encargado de El Salvador en el Ministerio de Relaciones Exteriores a principios de los y embajador en Guatemala durante la segunda mitad de la déca- da del , considera también que había algunas posibilidades:
«He oído en varias oportunidades, de personas en la admi- nistración de , que encontraban que Suecia tenía mucho conocimiento sobre América Central. Éramos considerados buenos interlocutores.»
Periódico revela contactos
A principios de Suecia jugaba el papel de mensajero. Había muchas señales que indicaban que era cuestión de tiempo que las negociaciones se pusieran en marcha. Un fac- tor importante era que George Bush había asumido como pre- sidente y con ello se esperaba una actitud más pragmática de hacia el conflicto, que durante la época de Reagan.
El secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Pierre Schori, era el «canal» para presentar las condiciones y opinio- nes de la guerrilla al Ministerio de Relaciones Exteriores de , y transmitir las reacciones en el sentido contrario. Entre otras se transmitió una iniciativa de paz del que propo- nía respetar el resultado de las elecciones si éstas se posponían medio año y se cumplían algunas exigencias.
Pero un periódico sueco publicó un artículo sobre esa ini- ciativa de paz del y los contactos con , lo que era delicado para la guerrilla. A raíz de esto Ana Guadalupe Martínez visitó la embajada sueca en Nicaragua. Ella estaba preocupada por la filtración. Explicó también que las informa- ciones del periódico eran incorrectas y entregó una carta para Pierre Schori con algunas aclaraciones para que la reenviara a la administración Bush.
Sin embargo, la iniciativa de la guerrilla no había produci- do resultados inmediatos. Las elecciones en El Salvador tuvie- ron lugar como estaba planeado en marzo – y fueron boicote- adas por el . Alfredo Cristiani del partido se con- virtió en el nuevo presidente.
Relación única
«Yo tenía la sensación de que la relación del hacia nos- otros era bastante única», dice Charlotte Wrangberg que tra- bajaba en la embajada sueca en México -. «Ellos tomaban siempre contacto con nosotros para informarnos sobre nuevas iniciativas y sobre los avances y retrocesos en las negociaciones.»
En noviembre de vino la ofensiva del . Al mismo tiempo se aproximaban las elecciones en Nicaragua. Pierre Schori se reunió con el secretario de Estado de para Latinoamérica, Bernard Aronson, en Washington.
Como otras veces cuando y Suecia discutían el tema de El Salvador, inició la conversación hablando del suministro de armas de Nicaragua a la guerrilla en El Salvador. De acuerdo a las anotaciones de la conversación, Schori contraatacó abordando el tema del suministro de misi- les de a la guerrilla en Angola.
Después pasó la conversación a asuntos donde Aronson y Schori no estaban tan en desacuerdo. Ambos subrayaron la importancia de volver a poner en marcha las negociaciones de paz.
Schori abordó también el hecho de que el deseaba encontrarse con Aronson. El secretario de Estado estadouni- dense no descartaba conversaciones con el en el futuro, pero justamente en ese momento no había ninguna condición para los contactos.
También la embajada de Suecia en México intentó arre- glar una reunión entre la administración de los y el :
«Era una iniciativa sueca que estaba arraigada en Pierre Schori. Pero se cerró porque consecuentemente dijo que no. El tiempo no estaba maduro para una reunión así, comu- nicaron», cuenta Charlotte Wrangberg.
La dirección del y Bernard Aronson no llegarían a reunirse antes del primero de enero de , un día después que se firmara el acta de Nueva York.50