ZADO, FIJADO, O S I PREFIEREN, CRISTALIZADO» (3).
Todo esto entra dentro de la lógica materialista. Si el hombre sólo es materia, su trabajo sólo es fuerza material. Incorpora su trabajo, es decir, su misma esencia, a los ob jetos que fabrica. Y la esencia del hombre, materia pensante, no está en ser una persona. Marx no habla jamás de la per sona, sino siempre del individuo. Y el hombre, para él, no es la persona, es lo humano global, es decir, el proceso de esta parte de la materia que se ha hecho pensante. El individuo,
en sí, no tiene valor. No es una persona, imagen de Dios
Así, el valor es una realidad materialista: el trabajo so cial. Luego, si un bien cuyo valor está constituido esencial mente por el trabajo humano llega a ser propiedad privada de un individuo, tenemos entonces que lo humano está alie
nado —hecho extraño a su propia esencia—, ya que perte
nece a un individuo particular y no a la colectividad. Cuando en una economía fundada en la propiedad privada se cambia una mercancía por un valor determinado, ¡lo que se cambia
es lo humano! Por consiguiente una tal economía es inhuma
na... De acuerdo con las expresiones de Marx, la mercancía es un fetiche, un ídolo, una entidad a la cual se atribuye una realidad exterior a los seres humanos, cuando, realmente, y
puesto que él hombre sólo es materia, se realizan a través
de ella relaciones humanas. En resumen, el valor de las mer cancías no será más que la realidad material del trabajo so- (3) K. Marx: Salarios, precios y beneficios (More. Ch., p. 263). 43
EL COMUNISMO FRENTE A DIOS
cial coagulado, y, necesariamente, la propiedad privada de estos bienes corresponde, por tanto, a la alienación econó mica de los explotados. En el régimen de propiedad privada, por consiguiente, el asalariado es un explotado y el propieta rio un explotador.
3. REFUTACION DE LA TEORIA MARXISTA DEL VALOR Al estar dotado el hombre de un cuerpo material y de un alma espiritual e inmortal, cae por su base toda la teoría marxista del valor. En efecto, esta teoría implica tres pos tulados:
1. El trabajo es la propia esencia de la humanidad que se produce a sí misma;
2. Esta esencia material se incorpora realmente a los bienes económicos;
3. El valor que se atribuye a las cosas, en realidad, tiene su fundamento exclusivamente en el hombre.
Estos tres postulados son falsos.
a) Por una parte, el trabajo no es la esencia misma del
hombre. El trabajo es un medio necesario que permite al hombre adaptar los recursos naturales a sus necesidades en su camino hacia Dios. Dicho trabajo tiene una gran dig nidad, pero a causa de la dignidad de la persona que lo
ejecuta, y no por el carácter autocreador del trabajo colectivo
de la humanidad.
b) El trabajo no es una simple energía material. Es tam
bién realidad espiritual, porque procede de una decisión ra zonable y de un sacrificio voluntario. El trabajo humano ¡no se incorpora a los bienes económicos, ¡no es como la ma dera que pasa a la mesa...! No hay transubstanciación del hombre en producto del trabajo... Hay, por una parte, un trabajo que debe ser justamente remunerado para permitir al hombre rehacer sus fuerzas y sustentar decentemente a su familia. Por otra parte, hay un aumento de la utilidad de un producto. Finalmente, está la apreciación de la utilidad pro ducida según las circunstancias: el valor. El trabajo es causa de la utilidad. La causa no se confunde con su efecto. No llega a ser un efecto. El valor, ¡no es trabajo social coagulado:
c) Por último, a los productos del trabajo es a los que
se atribuye un valor. No hay en ello ni embaucamiento, ni fetichismo. Y al no ser el trabajo la única causa de la utili dad, no es tampoco la única causa del valor. Este depende también de circunstancias variables según los tiempos, lu gares y personas, que hacen que un bien sea más o menos útil, más o menos deseable, etc.
¿QUE ES EL MARXISMO?
4. EL TRABAJO Y EL AMOR
Notemos de paso la oposición violenta, la oposición ab soluta que existe entre el hombre cristiano y el hombre mar- xista. En la concepción cristiana, el acto propio del hombre es la unión de su inteligencia con la inteligencia de Dios, la unión de su voluntad con la voluntad de Dios. A esta unión de voluntades los autores espirituales la llaman el amor, y, precisamente, porque la religión de Cristo es una religión de amor, lleva a cabo la unión de los espíritus en la verdad y la unión de los corazones en la caridad.
En la concepción marxista, el acto propio del hombre es el trabajo. La sociedad humana dedicada al trabajo es la materia pensante en evolución que se ha hecho capaz de crearse a sí misma. El trabajo personal no representa nada. Sólo el trabajo social realiza plenamente la empresa prome- teica de la humanidad colectiva que se deifica por su propia voluntad, y que no debe su propia excelencia más que a sí misma.
Comprendemos entonces por qué los cristianos se es fuerzan por la salvación y celebran la gloria de Dios, es decir, la alabanza del amor, mientras que los marxistas se esfuer zan por ganar el universo y celebran la gloria del trabajo social, en el que consiste todo valor. En ambos casos, se quiere manifestar la Gloria suprema, la gloria del principio primero, de la causa primera. Para los cristianos es Dios. Esencialmente, el comunismo se enfrenta con Dios.
Si Dios existe, el valor, en general, consiste en la aprecia ción de todo lo que permite ir a Dios. El valor de cambio de un bien económico es la evaluación de la utilidad de este bien —dado por Dios o fabricado por el hombre— en tanto que es un medio para que el hombre pueda alcanzar más fá cilmente su fin.
Si Dios no existe, el valor, en general, es todo lo que aumenta la independencia de la humanidad. Ahora bien, la humanidad se produce y alcanza la independencia mediante el trabajo social. Por lo tanto, el valor de cambio de un bien será la cantidad de trabajo social medio «coagulado» en dicho bien, y no su evaluación como medio útil para alcan zar el fin.
5. LA TEORIA DE LA PLUS VALIA
Después de haber definido el valor de un bien como tra bajo social coagulado, Marx define al capitalismo como el régimen en el cual la propiedad privada de los bienes de pro-
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ducción permite a la clase propietaria acaparar invisible mente la «plus-valía» de la clase explotada ¿Qué es esta plus valía?
¿Cómo consigue el capitalista aumentar su capital inicial, cambiando dinero por mercancías, y después mercancías por dinero? «Por más vueltas que se den, él problema siempre es
el mismo. ¿Se cambian equivalentes? No se produce ninguna plus-valía. Y tampoco se produce si se cambian no equiva lentes. La circulación o el cambio de mercancías no crea ningún valor» (4).
Luego, según Marx, ¿de dónde procede la plus-valía? No del hecho —evidente, sin embargo— de que la transforma ción de los recursos y su circulación aumentan su utilidad al adaptarlos y acercarlos a los consumidores, sino del hecho de que aquellos que han producido estos bienes les han in corporado materialmente un «valor» superior a aquel que les ha sido pagado. La cantidad de trabajo que tiene como valor el coste del mantenimiento del obrero y de su familia no es igual al valor que, en un mercado, puede adquirir la utilidad que este mismo obrero ha contribuido a producir. Si, por consiguiente, este «valor» es trabajo, los capitalistas reciben injustamente una plus-valía que debiera revertir al trabajo social.
Advirtamos que, si Dios no existe, si el hombre no es una persona, si el trabajo social es una realidad puramente ma terial, no hay efectivamente ninguna razón para admitir que, en la materia pensante en evolución en donde la persona no tiene dignidad, tenga, esta persona como tal, derecho a la propiedad privada de los bienes. La única realidad es el gru po material global. Sólo él es autocreador. Sólo él debe po seer lo que produce. La plus-valía, fruto del trabajo social, debe volver al grupo social. El grupo, todo él sabiduría y poder, realizará su distribución con arreglo a la necesidad de la evolución de la humanidad.
Si Dios existe, el hombre es una persona. En ese caso, el fin del hombre no es el goce de los bienes materiales sobre la tierra, sino la posesión del Bien infinito. Por lo tanto, los bienes finitos son sólo medios, y, entre ellos, los bienes ma teriales son necesarios para vivir. Cada persona, como contra partida de su trabajo, recibe una renta que deberá permi tirle vivir y sostener a su familia. Puede ocurrir que los bienes económicos adquieran en el mercado un valor mayor o menor. Ello no significa que el salario de los obreros ne cesariamente haya sido injusto, pues el trabajo de los obre
ros no es la única causa de la utilidad, ni, por lo tanto, del
valor. La idea del inventor, la iniciativa del empresario, el (4) K. Marx: El capital, t. I, cap. 5, p. 166. Ed. Sociales (fr.).
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riesgo del inversor, son causas del valor del objeto con el
mismo título, aunque bajo diferentes relaciones, que el tra bajo de ejecución. SOLO UNA CONCEPCION MATERIALIS TA PUEDE CONSIDERAR UNICAMENTE A LA EJECU CION SOCIAL COMO FUENTE INDISTINTA DEL VALOR DE LOS BIENES ECONOMICOS. Sólo una concepción que niega la realidad de la persona y de su dignidad puede atri buir exclusivamente al grupo social el derecho de poseer los bienes materiales, y de asignar autoritariamente su uso por los individuos.
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