EL ORDEN SOCIAL CRISTIANO
12. EL FUNDAMENTO DEL DERECHO
La experiencia histórica, que además concuerda con la razón, prueba, hasta la evidencia, que la ley que ordena la vida de las sociedades solamente puede ser, o dada por Dios, o afirmada por el hombre, o impuesta por el Estado.
a) Cuando la ley natural es dada por Dios y formulada
por la Iglesia, y cuando los hombres la reconocen como tal, la sociedad espontáneamente tiende a la justicia social, al equilibrio de las tres instituciones fundamentales, a la co laboración entre las clases y a la fraternidad entre las na ciones dentro de una sociedad de Estados. En Occidente, la Edad Media demostró que este ajuste no está fuera del al cance del hombre cuando éste coopera con la gracia de Dios. La sociedad solamente puede estar constituida para el hom bre, solamente puede respetar todos sus derechos, cuando esos mismos derechos están reconocidos por todos, tanto en su fundamento como en su sustancia, y cuando los deberes correlativos están suficientemente practicados. Por otra par te, la sociedad únicamente puede estar constituida por el
hombre, cuando cada persona conserva las condiciones exte
riores de una verdadera libertad, tanto en el cumplimiento de sus deberes como en el uso de sus derechos. Si estas con diciones se realizan plenamente, cada uno de los miembros de la sociedad familiar y política, en su puesto y con arreglo a su categoría, quiere ser el servidor de todos los demás. Pero desde que uno cualquiera de los miembros deje de re nunciar a sí mismo y cese por ello de servir a los otros, sólo le queda servirse de ellos. El frágil equilibrio de la justicia social ha sido roto.
b) Cuando la ley natural es formulada por el hombre,
fuera de la Iglesia, tomando como base un método intelectual simplemente natural, en teoría y hablando simpliciter, dicha ley natural pudiera quedar intacta. Pero la experiencia de la historia, así como la de la vida, demuestra que, en la práctica,
secundum quid, se corrompe, en cierto modo, inevitable
mente. El mismo Aristóteles no fue capaz de rebasar el es tadio de una sociedad sostenida POR la servidumbre de los esclavos PARA asegurar así la libertad de los ciudadanos.
Es necesario destacar que ése es el punto que hace que el examen de los hechos sociales naturales y el análisis de la historia política no lleven necesariamente, en lo concreto,
EL COMUNISMO FRENTE A DIOS
a demostraciones políticas verdaderas, incluso si la razón, con sus solas fuerzas, es capaz de tales demostraciones.
Teóricamente la razón es capaz de eso, igual que teórica mente es cierto que «la razón humana, en teoría, puede ver daderamente con sus fuerzas y su luz naturales, llegar a te ner un conocimiento verdadero y cierto de un Dios personal que protege y gobierna al mundo con su Providencia, así como de una ley natural puesta por el Creador en nuestras almas». Sin embargo, Pío XII prosigue, «hay muchos obs táculos que impiden que esta razón use eficazmente y con fruto de su poder natural. Las verdades que conciernen a Dios y a las relaciones que existen entre Dios y los hombres rebasan, de manera absoluta, el orden de las cosas sensibles, y cuando tienen que traducirse en obras e informar a la vida, exigen que uno se entregue y renuncie a sí mismo. Para al canzar semejantes verdades, él espíritu humano tropieza con dificultades, tanto por parte de los sentidos y de la imagina ción, como por parte de los malos deseos nacidos del pecado original. De ahí viene él que, en tales materias, los hombres fácilmente se persuadan de la falsedad, o, al menos, de la incertidumbre de las cosas que desearían que no fuesen ciertas. Por eso es necesario afirmar que la Revelación divina es moralmente necesaria para que las verdades religiosas y morales, que de por sí no son inaccesibles a la razón, pue dan, en el estado actual del género humano, ser conocidas por todos sin dificultad con una firme certeza y sin mezcla de error» (9).
Ahí tenemos explicado el motivo por el cual hombres con auténtico genio político no pudieron alcanzar ni siquiera el simple conocimiento filosófico del Dios creador, cuando teó ricamente dicho conocimiento puede ser logrado por sólo la razón: es decir, por el mismo poder que deduce las leyes morales y políticas naturales.
Del mismo modo, si las leyes estáticas de la sociedad fue sen verdaderamente leyes físicas, ¿por qué los hombres iban a ser tan poco dóciles en lo que a ellas se refiere, si se in clinan ante las leyes de las reacciones químicas? El empiris mo organizador, tal como la ha concebido su organizador, se hubiese impuesto con igual evidencia que las experiencias cruciales de los físicos y de los biólogos.
Ahora bien, los hechos nos demuestran lo contrario. El mundo, hoy, está dominado por el comunismo, que es una explicación del devenir social lo más profundamente anti científica que sea posible. Y sabemos muy bien, que el co munismo no es un error físico, sino un error moral: la ne gación del derecho natural.
(9) Pío XII: Encíclica Humani Generis. 190
EL ORDEN SOCIAL CRISTIANO
Las leyes a las cuales deben someterse las sociedades son como las leyes a las cuales deben someterse las personas: son morales, y, en esta materia, la razón teóricamente, es su ficiente. Mas, sin la gracia, prácticamente, en cierto modo, la razón desfallece, y, «en tales materias, LOS HOMBRES
FACILMENTE SE PERSUADEN DE LA FALSEDAD O DE LA INCERTIDUMBRE DE LAS COSAS QUE DESEARIAN QUE NO FUESEN CIERTAS». Por ejemplo, el impúdico se
persuade fácilmente de la inexistencia de Dios; y el envi dioso, del carácter puramente histórico y contingente del derecho de propiedad.
c) Por último, cuando a la ley natural se la niega, no
sólo como voluntad divina, sino también, y a consecuencia de las reacciones pendulares que hemos evocado, como sim ple voluntad humana, ya sólo resta fundar a la sociedad en la Voluntad arbitraria del Estado. «Quitada, en efecto, al DERECHO, su BASE, constituida POR LA LEY DIVINA na tural y positiva, y por lo mismo inmutable, ya no queda sino fundamentarlo sobre la ley del Estado como su norma su prema, y he aquí precisamente el principio del Estado ab soluto» (10). El deslizamiento hacia la izquierda lleva hasta ahí, y este deslizamiento comienza en el mismo momento en que se separa a la creación del Creador. El fundamento del Derecho es Dios.
* * *
Tales son las grandes líneas de la política natural. Resulta evidente que su aplicación deberá de estar subordinada a la Revelación y, particularmente, al espíritu de los consejos evangélicos. Si libremente se aceptan el espíritu de pobreza en la economía social, el espíritu de castidad en el matri monio y el espíritu de obediencia en la práctica de las res ponsabilidades sociales, contribuyen a dar a la política na tural su pleno valor cristiano.
(10) Pío XII: Alocución de 13 de noviembre de 1949.
I N D I C E
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Prólogo... 7 El comunismo es la p a z ... 9
Primera parte: ¿Qué es el marxismo? ... 11 I. La filosofía marxista: el materialismo dia
léctico ... 13 II. La sociología marxista: el materialismo his
tórico ... 23 III. La economía marxista: la teoría de la plus
valía ... 41
Segunda parte: ¿Qué es el leninismo? ... 53 IV. La estrategia de la revolución: la dictadura
del proletariado ... 55 V. El instrumento de la revolución: el partido
de los revolucionarios profesionales ... 71 VI. La táctica de la revolución: alianzas y com
promisos ... 79
Tercera parte: ¿Qué es el maoísmo? ... 89 VIL Las técnicas psicológicas: la guerra sub
versiva ... 91 VIII. La conquista del poder: la guerra revolu
cionaria ... 105 IX. El totalitarismo integral: la revolución cul
tural ... 117
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Apéndice: El pensamiento de Marcuse ... 125
Cuarta parte: Las aplicaciones ... 131 X. La conquista comunista del mundo ... 133 XI. Francia 1968: una crisis de civilización ... 141 XII. Las tres fases de la subversión de mayo. 147
Quinta parte: El orden social cristiano ... 155 XIII. Las puertas del infierno no prevalecerán ... 157 XIV. La política natural ... 171