El unicornio representa al diablo, ya que es tan terrible y malvado que no puede ser atrapado si no es con el olor de la virginidad, es decir, con buenas obras y virtud, tal como esta escrito: «Con Dios lograremos la virtud, y Él aniquilará a los que nos atormentan».
Libellus, 284 (XXIX)
Este unicornio representa una clase de hombres crueles de este mundo, que se han vuelto tan malvados y perversos, que no hay hombre alguno al que no venzan con su maldad. Así lo fue San Pablo, que perseguía de mala manera a todos los cristianos, y los lapidaba y martirizaba; pero cuando Nuestro Señor jesucristo, que nació de la Virgen Purísima Nuestra Señora Santa María, se le apareció y le dijo: «Pablo, Pablo, ¿por qué me persigues?», San Pablo, que vio el resplandor del Hijo de la
Virgen María, se llenó del aroma de Dios Nuestro Señor, y
cayó en tierra como muerto ( ... ). 1
Bestiaris I, 89‑go (MS A)
Y si la doncella no es virgen, el unicornio se cuida de reclinarse en su regazo; al contrario, mata a la j*oven corrupta e impura. ( ... )
El doctor Plinio dice también en su
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libro que, cuando quiere luchar contra el elefante, al que odia mortalmente, lima y afila su cuerno contra las piedras, como lo haría un carnicero con su cuchillo para matar un animal.Hay tres tipos de unicornios. Unos tienen cuerpo de caballo, cabeza de ciervo y rabo de jabalí, y los cuernos negros, más oscuros que los demás. Éstos tienen el cuerno de dos codos de largo. Algunos no llaman unicornio a éstos ( ... ), sino monoteros o monoceron. Otro tipo de unicornio es llamado eglisseron, es decir, cabra cornuda; éste es grande y alto como un caballo de gran alzada, y semejante a un chivo, y tiene el cuerno muy afilado. La otra clase de unicornio es similar a un buey, y salpicado de manchas blancas. Éste tiene el cuerno entre negro y pardo, como el primer tipo ( ... ); cuando ve a su enemigo, se enfurece
EL ONAGRO
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(V. 6)
Está escrito en el libro de Job: «¿Quién ha dejado en libertad al onagro?» (Job 39,5). El Fisiólogo ha dicho del onagro que es el gula de la manada, y que cuando las
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hembras dan a luz machos, el padre les corta los testículos para que no puedan procrear.
Los patriarcas trataban de plantar un semen corpóreo; en cambio los apóstoles, hijos espirituales, practicaron la moderación y desearon el semen celestial, como está escrito: «Regocíjate, estéril, la sin hijos; / entona un canto de alegría, tú que no conoces los dolores del parto, / porque los hijos de la abandonada son más numerosos / que los hijos de la casada, dice Yavé» Us. 54,1; Gal. 4,z7, trad. Nácar). ( ... )
El onagro posee también otra propiedad. Dijo el Físiólogo que se le encuentra en los palacios reales, y el día z5 del mes de Famenóth conocen por el onagro que es el equinoccio: en efecto, cuando rebuzna doce veces, el rey y ala corte reconocen que es el equinoccio. El onagro es el ( ¡demonio, cuando la noche, esto es, el pueblo de los entiles, se ha hecho igual al día, es decir a los fieles profetas: entonces ha rebuznado el onagro, o sea el demonio ( ... ).
Pl2ys. griego: Zambon, 47
‑48, n.o 9; 8‑T‑82‑, n.o 45; Peters, 29‑30
Los onagros son animales, no bestias feroces; pero, Mov os por un enorme coraje, y exultantes a menudo de fuerza, arrancan las peñas de los montes. Se les describe en los desiertos de Persia, junto a prodigios increíbles, con cuernos de buey y cuerpos poderosos.
Liber, 104
El asno salvaje lleva, y es justo, el nombre de onagro. De éste, dice el Písiologo en su texto: cuando marzo ha completado 25 días en su curso, en tal día del mes rebuzna iz veces, y de noche igualmente según ese orden, pues este tiempo es el de equinoccio, es decir que noche y día son de la misma duración. Lanzando doce veces su rebuzno y su
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bramido, muestra que noche y día tienen respectivamente doce horas; el asno está afligido, cuando lanza sus gritos, de que la noche y el día sean de igual duración, pues prefiere el tiempo de la noche que el del dí Oíd
la. ' ' " duda, lo que esto significa. El onagro representa en es vida el demonio, y por marzo entendemos todos los tiempos disponibles, pues en esa estación Dios lo hizo todo, como es evidente. Y los adivinos, leyendo el Génesis, encuentran lo siguiente: Dios llamó día a la luz, y noche a las tinieblas; por el día entendamos a las buenas gentes, como es lógico, que irán a la luz y reinarán con Dios, y por la noche entendamos a los que irán con Nerón [=Satanás], y por las horas has de entender el número de gente. Cuando el diablo advierte que decrecen sus gentes, como lo
hacen las horas de que consta la noche después del equinoccio de primavera, que tenemos en verano, empieza entonces a gritar, a lamentarse con fuerza, como lo hace el asno que rebuzna y brama. Y el equinoccio es la demostración de que después del Julcio habrá un paraíso sin fin, y un infierno igual.
PT, VV. 1827
‑1886
La propiedad del asno salvaje es que jamás canta si no tiene un hambre voraz, y entonces canta con tanto esfuerzo, que revienta completamente al no encontrar qué comer.