el agua representa la embriaguez, y el arbusto la prostituta, naturalmente; por el cazador, entiéndase a Satanás, que atrapa al hombre cuando la meretriz lo ha enredado, sorprendido y burlado; de esto es capaz el demonio, como dice el Bestiarlo. Y la Escritura dice que el vino y Í la mujer tienen la propiedad de convertir al sabio en necio, y de hacerle tropezar en el charco.
PT, vv. 825
‑844
Y¿imúr. En el 'Aja'¡bu
‑1‑MakNÚqat, se dice que éste es un animal con cuernos, semejante a una
vaca; vive en los bosques, y cuando bebe agua cobra energía, vaga por la selva y se despierta su apetito sexual. Puede ocurrir que sus cuernos se enreden en los árboles y que no pueda soltarlos;entonces llegan los hombres y lo matan. Su carne, cocinada en vino, da inteligencia a los niños, y les cura de la estupidez.
Nuzbat, 26
'71
mili
El antílope tiene dos cuernos en la cabeza, cortantes, afilados y fuertes sin medida, bebe un agua, agradable y pura, del Éufrates, y allí se dedica a pastar. Luego, se va jugando al bosque, allá donde es más intrincado y sombrío, enreda sus cuernos y queda trabado; cualquiera puede darle una muerte cruel. Por este animal ha de entenderse al hombre,
por los dos cuernos los dos testamentos, la^, y por el bosque el mundo tenebroso;
y luego el Enemigo, al ver que el hombre es preso en sus deleites,
se lleva su alma al lugar doloroso.
Gubbío, 57, n.II xi
LA HORMIGA‑LEÓN
IN5(V. I I)
Elifás, rey de los Temanitas, dijo: «La hormiga‑león pereció por falta de alimento» (Job 4, 11).
El Fisiólogo ha dicho que tiene los miembros delanteros de un león, y las partes traseras de hormiga. Su
padre es carnívoro, pero su madre es herbívora. Cuando engendran a la hormiga‑león, la engendran con dos atributos, pues no puede comer carne, ya que ello se opone a la naturaleza de su madre, ni puede alimentarse
de plantas, puesto que ello va contra la de su padre: así, e muere por falta de alimento. t~ De modo semejante obra el hombre indeciso, incons‑ lt tante en todos sus designios. No se debe avanzar por dos p carpinos, ni hablar de forma doble en la plegaria. Está al escrito: «¡Ay del corazón doble, y del pecador que va por g1 dos caminos!» (Sirach z,IZ‑13). No está bien decir sí‑no, y di 172
§no‑sí; sí ha de ser sí, y no, no, como dijo Nuestro Señor jesucristo. Bien dijo el Fisiólogo acerca de la hórmiga‑león.
Pbys. gi¡ego: Zambon, 59‑6o, n.I> 2o; Carfill, 189; Peters, 18‑19
Existe además otra hormiga, distinta de las que os he descrito, que se llama hormiga‑león. Ésta es el león de las horrnigas, y es la más pequeña de todas, pero la más ¡ente y atrevida. Odia a muerte a las demás hormigas, y oculta perfectamente entre el polvo, pues es muy astuta:
[ando vienen las demás cargadas, sale del polvo precipitándose sobre ellas, las asalta y las mata. ¡Señores, por Dios que jamás mintió, fijaos en la hormiguita, que es tan isora y tan sabia, al conocer su ventaja!
GC, VV. 1009‑1024
La hormiga‑león (formicoleon) también es llamada mi rmicoleon por Adelino, de «mirmin», que significa ,,hormiga», y «leon» es decir «león»; el león de las hormigas.
Este insecto es de la familia de las hormigas, pero es mucho mayor. Cuando aún es pequeño y de escasas fuerzas, finge ser pacífico y humilde. Pero cuando cobra energía, vigor y corpulencia, desdeña a sus primeras compañías y acompaña a la turba de los mayores. Luego, cieciendo en audacia, se oculta en lugares retirados y, a ejemplo de los bandidos, sorprende a las hormigas que trabajan en sus ocupaciones habituales; como un ladrón, les arrebata sus cargas, o incluso degüella y devora a las propias hormigas. Y en invierno, cuando las hormigas han almacenado alimentos en la tierra, como si fuese en un granero, el mirmicoleon, que durante el verano no había dispuesto para sí provisiones de ninguna clase, saquea y
destroza sus trabajos. Esta clase de animales represent: los hipócritas y a los malvados, en los claustros.
Cantimpré, 303 (IX,22)
CENTICORA
IN5(V. IZ)
Entre los propios etíopes existe una fiera a la que llaman eale: tiene el tamaño de un hipopótamo, cola elefante, pelo negro o rojizo, mandíbulas de jabalí, cuernos de más de un codo de longitud, móviles, que esgrii alternativamente en los combates, y que emplea bien s recta, bien oblicuamente, según lo que le aconseja táctica.
PliniO, 49 (VIII, 73)
curvados: uno de ellos vuelve hacia la espalda, y comba con el otro. Tiene horror al color negro. Se desenvuel, igualmente bien en el agua que en tierra.
Honorius, 229 (W3)
Existe una bestia llamada yale, del tamaño de L caballo, que tiene la cola como de elefante, color negro quijadas de jabalí. Lleva cuernos extrañamente largo dispuestos para ser movidos a voluntad. No están fijó sino que se mueven‑ según lo dictan las necesidades de 1 batalla; cuando la fiera combate, apunta uno de ellos haci adelante y repliega el otro hacia atrás, de modo que,
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daña la punta del primero con algún golpe, lo afilado del segundo pueda sustituirlo.
Cambridge, 54
‑55Hay una fiera que frecuenta los desiertos de la India, llamada centicore. El Fisiólogo nos dice que es totalmente negra, y es una de las bestias más crueles que existen. Tiene dos cuernos en la cabeza, rectos como varas y más afilados en su extremo que ninguna pica. Cuando combate contra otro animal, coloca uno de sus cuernos tendido a lo largo de la espalda; y se defiende con el otro cuerno, de forma que parece que se encuentre en medio de la frente, cuando lucha. Y cada cuerno mide más de cuatro codos, y derriba y mata con ellos a todo el que hiere de un golpe. La cabeza de esta fiera es muy extrafía; tiene el hocico redondo como el fondo de un barril, muslos y pecho como de león, patas y cuerpo como de caballo y cola de elefante. Y su voz recuerda mucho la voz humana. Y el basilisco la odia más que a cualquier otra bestia. Cuando puede hallarla dormida, la pica entre ambos ojos; N~ cuando la ha picado, se marcha. Entonces se hincha el centicora de tal forma, que los ojos le salen de la cabeza, y muere debido al veneno del basilisco.
El centicora nos representa a los hombres. El cuerno con el que combate significa los ojos de la cabeza, que todo lo desean; por ello el cuerpo está siempre en lucha, por las novedades que ellos comunican al corazón codicioso. Y el cuerno que yace inmóvil, tendido a lo largo de la espalda, que nunca combate, representa los ojos del alma, que no se preocupa de batallas, de codicia ni de sinrazón alguna. Y el basilisco que la pincha y la envenena, representa para nosotros el demonio, que por sus artes proporciona al hombre mala tentación de muchas formas, mediante la cual le hace pecar. El que la bestia se hinche debido al veneno, significa los pecados mortales. Que los oPs de la bestia se salgan de la cabeza, significa la muerte,
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que por fuerza ciega los ojos del difunto. Y los diablos 9 divierten con él, y se llevan su alma al fuego del deseo donde arde sin apagarse, y vive eternamente muerta,
si
1 morir.
Hay [en la India] otra fiera a la que llamann cceennttiicc0re, que tiene cuernos de ciervo en mitad del rostro, pecho y muslos de león; tiene también orejas grandei patas de caballo y la boca redonda, y el hocico como e extremo de un tubo. Sus ojos están muy cerca i, y la voz se parece muchísimo a la de un hombre,
Y hay otra bestia muy feroz, con cuerpo de caballo cabeza de jabalí. Tiene cola de elefante, y dos cuernos un codo de largo, de los que pone uno a la espal mientras lucha con el otro. Es de color negro, y se trata ld e una fiera muy horrible, tan peligrosa en el agua como e tierra. 1 Image, 113
MANTICORA
IN5
(V. 13)
En la India nace una bestia llamada manticora. Tieni una triple fila de dientes que alternan entre sí; rostro di' hombre, con ojos relucientes e inyectados en sangre cuerpo de león; la cola, como el dardo de un escorpión;, una voz chillona, tan sibilante que evoca las notas de una flauta. Es ávida de carne humana, con auténtica voracidad. Sus patas son tan fuertes, sus saltos tan potentes, que ni el espacio más extenso, ni el obstáculo más elevadopueden detenerla. Cambridge, 51
‑52
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Tiene ojos de cabra y cuerpo de león, cola de escorpión, y voz de serpiente que, mediante su dulce canto, atrae a las gentes y las devora. Image,
113
Y su cola es como la de un escorpión salvaje, con un aguijón, y hiere con púas duras, como un puerco espín. ( ... ) Plinio dice que tiene la voz como la voz de un hombre, y si éste toca la flauta y la trompa, parece que la voz de esta fiera se armoniza con la trompa, con su ritmo y melodía...