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Burbuja y valor fundamentalBurbuja y valor fundamental

Burbuja y valor fundamental

Burbuja no deja de ser el nombre común de algo muy técnico en el mundo de las finanzas. Lo normal en una burbuja es que haya un mercado, unos precios y unos valores «reales», que los financieros llaman «fundamentales». ¿Tienen fundamento y sentido técnico los precios de estas acciones, de este mineral o de esta empresa que hace que este producto esté de moda? Si averiguas el valor «real» o el fundamental, la teoría te dice que tarde o temprano el mercado «despertará» y corregirá ese valor al alza o a la baja hasta llegar a él. Así que, si los precios están muy por debajo del valor fundamental, lo inteligente es que compres, porque lo más probable es que suba y ganes dinero por ello. Y, de la misma forma, si el valor fundamental está muy por debajo de los precios que se están pagando lo mejor es que 1) vendas, si posees ese activo; o 2) no se te

ocurra comprar, porque perderás dinero (con mucha probabilidad).

Parece muy sencillo, ¿verdad? Basta con averiguar el valor real de un activo y tomar decisiones inteligentes, sin llevarnos por la emoción del momento. Pero la realidad nunca suele ser tan simple. Ni los economistas,

financieros o matemáticos dedicados a la bolsa son tan fiables (ni mucho menos), ni las decisiones se suelen tomar al margen de las emociones y del contagio social del momento. Básicamente porque a veces no sabes siquiera que estás contagiado.

Un ejemplo fue lo que se dio a conocer como «capitalismo popular». Aquel en el que a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000 hasta nuestras abuelas compraban acciones de empresas tecnológicas. A los que vivían en España, ¿os acordáis cuando Terra salió a bolsa? El 17 de noviembre de 1999 un nuevo portal de noticias, en el inmenso mercado de Internet, salía a bolsa en España. Se llamaba Terra, estaba impulsada por Telefónica, la gran multinacional de telecomunicaciones. Había ansiedad por todo lo que se estaba viviendo. Cualquier noticia de tecnología e Internet que llegaba desde Estados Unidos era motivo de euforia absoluta. Compra unas acciones de cualquier cosa que suene a Internet y los millones saltarán de los ríos a tus bolsillos (¿recuerdas la canción de Bruce Springsteen?). Y esto fue lo que sucedió, todo el mundo hablaba de esa salida a bolsa. Personas que no habían invertido nunca en los mercados bursátiles hablaban con sus bancos para hacerlo. Y en ese aroma que se olía en el ambiente de un 17 de noviembre Terra salió a bolsa a 11,81 euros la acción. A los tres meses esas acciones llegaron a

cotizar a 140 euros. ¿Te imaginas?, comprar a 12 y vender a 140 euros en tan solo tres meses, ¿quién iguala eso? Pero, seguro que hubo muchas personas que analizaron el «valor real» o los fundamentales de Terra, ¿o

no?, te preguntarás.

En un momento de tanta euforia, con todos comprando en manada y en pleno frenesí, acelerando con ello los precios, se vivía un fenómeno

imparable. Ni fundamentales ni leches. Nadie comprendía bien qué era eso de Internet que podía lograr que los negocios crecieran sin límites y ganar dinero. Pero la fiesta continuaba, el champán corría y parecía que todo estaba pagado. ¿Para qué preocuparse? Sin embargo, desde ese tope de 140 euros por acción la cosa empezó a bajar hasta que dejó de cotizar, en ulio de 2005, cuando su valor era de 3,04 euros la acción. La euforia por

el negocio de Internet se convirtió en pánico mundial. Se había pinchado la burbuja de las punto com. Así lo relataba un medio de comunicación en el

aniversario del fatídico día ( El País, 10/03/2010):

El mercado perdió en dos años cinco billones de dólares. Una pequeña cronología de las quiebras no deja muchas dudas sobre el tamaño de la burbuja:Boo.com se gastó 188 millones de dólares del momento en seis meses para montar una gran infraestructura de modaonline; en mayo de 2000 quebró. Yahoo compró GeoCites por 3.500 millones en febrero de 1999, con la burbuja en pleno auge; en octubre de 2009 Yahoo la cerró. eToy's tenía un precio por acción de 80 dólares en mayo de 1999 y cuando declaró su quiebra en febrero de 2000 valía menos de un euro. Si tú fueras de los que supieran averiguar cuál es el valor fundamental, o si lo que hay dentro de un contenedor vale o no para algo, lo inteligente es comprar barato y vender cuando se corra la voz de lo que tú ya sabes (que esto no vale nada o no vale lo que dicen). Así podrías ganar hasta un 1.000% en Terra (y hubo uno o varios Terra en cada país) sin despeinarte y vivir la vida loca. Pero, y este pero es clave, 1) no era fácil saber ese valor real, 2) la ambición movía a las familias y a los inversores a tratar de seguir ganando más y más (esto sigue subiendo, sigo comprando) y 3) llevamos mal el perder dinero: ya que compré y esto empieza a bajar, aguanto, en algún momento empezará a subir, como si hubiera una ley física.

Pero no hay tal ley física. En realidad, eso que crees que es una ley: lo que baja vuelve a subir, en realidad es tu pánico y tu ansiedad al ver que estás perdiendo dinero como nunca. Si hay una burbuja y se extiende la realidad de que los precios están inflados, eso que empieza a bajar no vuelve a subir. Más bien ocurre lo contrario. Aunque es importante el primer punto, ¿nadie sabía esto? ¿Dónde estaban los listos de la clase

estimando los fundamentales y los valores reales?

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