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4. Gestión del conocimiento

4.3. Capital intelectual

4.3.3. Capital relacional

El capital relacional hace referencia a las relaciones que tiene una organización con todos sus públicos objetivos –stakeholders–, y que se han construido desde lo racional y emocional, que genera sentimientos como la dependencia, la admiración, el respeto, entre otros, y que le permite volverse un aliado de diferentes organizaciones y personas para el desarrollo de proyectos, en especial el estipulado en la misión –cuando este implica un cambio social–. Desde esta perspectiva, es pertinente enunciar que “las personas en las organizaciones enlazan y combinan conocimientos y acciones, si se sienten que trabajan en el marco de una misión y unos valores organizacionales, visionarios, trascendentes, apreciados y respetados colectivamente.” (Marín, 2005, p. 24)

Este capital es lo que muchos han llamado posicionamiento, el cual hace referencia al conjunto de significados que las personas tienen en la mente sobre determinada empresa y que determina la relación con los productos y servicios que esta ofrece, lo cual a su vez

depende de la confianza que las personas hayan depositado en la relación. Asimismo, desde los empleados, se utiliza el término de reputación interna para dar cuenta del conjunto de prácticas y significados que ellos valoran y como la empresa los gestiona para beneficio o perjuicio de ellos.

Entre los capitales relacionales que más auge tienen las organizaciones son las relaciones con los empleados y con los clientes. Sin embargo, con el tiempo otros actores han cobrado importancia y legitimidad como interlocutores. Por lo cual considero importante realizar una pequeña descripción de estos grupos.

4.3.3.1.Grupos de interés o Stakeholders

Los Stakeholders son todos los individuos y organizaciones que son afectados o afectan a la organización (públicos objetivos) y por ende deben ser considerados como interlocutores válidos que pueden exponer sus intereses en condiciones de equidad comunicativa, sin presiones y con capacidad de generar acuerdos que sean mutuamente benéficos. Lo cual implica que no sólo los accionistas tienen derecho a pedir rendición de cuentas a la empresa, sino que además, hay más personas y grupos que tienen alguna clase de dependencia en diferentes niveles hacia la organización por el poder que tiene de influir en diversos ámbitos de su desarrollo y el de la sociedad.

Sin embargo, los grupos de interés no pueden exigirle a las organizaciones beneficios y rendición de cuentas en todas las circunstancias, por lo cual la teoría de los grupos de interés o Stakeholders propone varías divisiones. En la primera se clasifican en “grupos primarios y secundarios, dependiendo si existen relaciones formales o contractuales entre la empresa y estos grupos y de su papel indirecto en el logro de los objetivos. Por ejemplo, propietarios, accionistas, clientes y proveedores serían grupos primarios; mientras que la comunidad local, los gobiernos, los medios de comunicación, los movimientos sociales, etc., serían grupos secundarios.” (García, 2004, p. 193)

Otra clasificación de Stakeholders divide públicos en genéricos y específicos, según la amplitud de sus intereses hacia la organización. Un ejemplo ilustrativo son los trabajadores, donde uno sólo es específico, mientras que la unión de todos es considerada como un grupo genérico.

La última clasificación se puede realizar de manera más elemental dividiendo a los grupos en internos y externos, donde los primeros son los que trabajan al interior de la organización. A partir de está última división se puede elaborar una lista de los grupos más recurrentes con sus diversos intereses, como lo hizo Domingo García (2004, pp. 193- 194) en su libro Ética empresarial: del diálogo a la confianza, la cual reproduzco a textualmente a continuación:

Internos

Beneficio e incremento del valor de la empresa. Rentabilidad y liquidez de las inversiones. Transparencia de las operaciones y proyectos. Socios y Accionistas

Participación y control de la gestión.

Poder de decisión y control: Capacidad de gestión. Influencia, prestigio e ingresos.

Desarrollo de ideas y capacidades propias. Directivos

Maximizar el valor de la empresa.

Salario, prestaciones sociales, seguridad, higiene y salud laboral. Seguridad en el puesto de trabajo.

Promoción profesional y humana: empleabilidad. Trabajadores

Capacidad de interlocución: participación. Externos

Libertad de elección real.

Calidad y justa relación calidad – precio.

Información veraz y clara sobre los productos y servicios. Garantía de la seguridad y salud.

Clientes

Servicio posventa.

Aceptación de los principios de libre mercado. Proveedores

Información clara de las posibilidades comerciales. Respeto por las marcas y la propiedad industrial. Respeto a las reglas de la libre competencia. Reciprocidad de las relaciones.

Cumplimiento de los compromisos. Competidores

Cooperación en las diferentes políticas empresariales.

Legales: obligaciones fiscales, cumplimiento de la legislación. Sociales: contribución positiva al desarrollo local y regional. Respeto y fomento de los Derechos Humanos.

Sociedad:

Entorno, estado, global.

Medioambientales: cuidado, respeto y mejora del medio ambiente.

Mediante está enumeración de los grupos de interés con sus posible intereses, se define “los posibles puntos de intervención y los focos potenciales de problemas, pero, al mismo tiempo, también estamos explicitando las obligaciones que tiene la empresa y, por tanto, la extensión de su responsabilidad.” (García, 2004, p.194)

Para cumplir con todos estos objetivos cada vez las organizaciones elaboran más textos como los códigos de buen gobierno, los de ética y el balance social, todos con el fin primordial de demostrar la transparencia y su interés en ser parte del cambio social. También, para cumplir con sus objetivos todos los días inician procesos como el “apoyo a programas de desarrollo regional, las alianzas con entidades educativas, los proyectos para la productividad más limpia, las actividades conjuntas para fortalecer las cadenas productivas, la conformación de organizaciones que promuevan la participación de la comunidad o que ejerzan veedurías para luchar contra la corrupción.” (Villegas, 2003, p. 9)

Por otro lado, el impacto de todas las empresas en la sociedad es diferente, por lo cual su responsabilidad varía y los grupos de interés son diferentes. Sin embargo, aunque la empresa sea pequeña o mediana influye en el “proyecto de sociedad donde todos quepamos, con la riqueza inherente a la diversidad, y la dignidad resultante de la equidad.” (Toro, 1997, p. 55)

Para concluir este apartado considero importante mencionar que mediante la relación continua y las demandas que presenta cada actor la organización tiene una fuente válida para apropiar conocimientos y elaborar planes de investigación y desarrollo que generen productos y servicios que suplan las necesidades y deseos de cada uno de ellos. Lo cual, se traduce en nuevos conocimientos que permiten validar la importancia de las organizaciones en la generación de riqueza, y por ende, en el desarrollo social.