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Características de los hijos criados autoritariamente.

In document Libro Padres Que Impactan (página 115-119)

El autoritarismo en la paternidad trae graves consecuencias, y éstas se intensifican cuando se ejerce, como comúnmente ocurre, desprovisto de amor.

1. Crecen emocionalmente deficientes

El estilo de paternidad que se ejerce tiene un gran impacto en el carácter y las emociones del niño. Goleman declara:

Cientos de estudios muestran que la forma en que los padres tratan a sus hijos, ya sea con una disciplina dura o con una comprensión empática, con indiferencia o con cariño, tiene consecuencias pro- fundas y duraderas en la vida emocional del hijo. Sin embargo, ape- nas hace poco tiempo han aparecido datos innegables que mues- tran que tener padres emocionalmente inteligentes es, en sí mismo, un enorme beneficio para el niño.8

El estilo autoritario trae serias consecuencias en el desarrollo del niño. White dice: “Cuando los padres muestran un espíritu áspero, severo y dominante, se despierta en los hijos un espíritu de obstinación y terquedad”.9

2. Experimentan fuertes traumas

Cuán importante es que cada padre conozca el efecto de la calidad de su paterni- dad. Goleman dice:

Los actos violentos son más dañinos que las catástrofes natura- les como los huracanes, porque, a diferencia de las víctimas de un desastre natural, las víctimas de la violencia sienten que han sido intencionadamente seleccionadas como blancos de la maldad. Este hecho destruye las suposiciones acerca de la honradez de la gente y de la seguridad del mundo interpersonal, suposición que las ca- tástrofes naturales dejan intacta. En un instante, el mundo social se convierte en un lugar peligroso, un lugar donde la gente es una amenaza potencial a la seguridad.10

El Dr. Dennis Charney, psiquiatra de la universidad de Yale, quien es director de neurología clínica del Centro Nacional en Estados Unidos, dice:

“No importa si fue el incesante terror del combate, la tortura o los repetidos maltratos en la infancia, o una experiencia única como quedar atrapado en un huracán o estar a punto de morir en un acci- dente automovilístico. Cualquier estrés incontrolable puede tener el mismo impacto biológico”.11

3. Se vuelven insensibles

El padre autocrático deja una herencia maligna que se esparcirá y prolongará. Este patrón se manifestará en el trato de su hijo con otros niños, pues tratará a sus pares como él fue tratado. Goleman (2010) dice:

“La insensibilidad de estos niños maltratados es sencillamente una versión más extrema de la que se ve en niños cuyos padres son críticos, amenazadores y duros en los castigos que imponen. Estos niños también suelen mostrarse despreocupados cuando sus com- pañeros se lastiman o lloran; parecen representar un extremo de una serie continua de frialdad, o extrema indiferencia que alcanza su máxima expresión con la brutalidad de los niños maltratados”.12

La empatía en estos niños está destruida. El mismo autor declara que es pertur- bador escuchar los testimonios de hijos que fueron abusados por sus padres. Los hijos que fueron frecuentemente golpeados y tratados de manera constante por los padres, muestran claras evidencias de que se les deformó la tendencia natural del niño hacia la empatía.13

4. Manifiestan un falso sentido de obediencia

Frecuentemente, cuando los padres reciben quejas sobre la conducta de sus hijos, les cuesta creerlo, ya que frente a ellos, los hijos fingen buena conducta. Zabala (2000) dice:

“Mientras están sujetos a la autoridad, los niños pueden parecer soldados bien disciplinados, pero cuando cesa el dominio, se halla que el carácter carece de fuerza y firmeza. No habiendo aprendido jamás a gobernarse, el joven no reconoce otra sujeción, fuera de la impuesta por sus padres o maestros. Desaparecida ésta, no sabe cómo usar su libertad, y a menudo se entrega a excesos que dan como resultado la ruina.”14

5. Repiten su propia experiencia con sus hijos

Ésta es una de las consecuencias más tristes: mientras educamos a nuestros hijos, se les está enseñando cómo educar a los nietos. Goleman (2010) dice:

Este fracaso con respecto a la empatía se repite, a veces, si no con frecuencia, de una generación a otra, con padres brutales que han sido maltratados por sus propios padres en la infancia. Esto supone un dramático contraste con la empatía generalmente mostrada por hijos de padres cuidadosos, que los estimulan a mostrar preocupa- ción por los demás y a comprender cómo se sienten otros chicos ante las actitudes mezquinas. Al carecer de estas lecciones con res- pecto a la empatía, estos chicos parecen no aprenderlas nunca.15

La rigidez es vista y manifestada en la comunicación entre padres e hijos. En este aspecto son comunes las siguientes declaraciones como: “Nosotros nunca hace- mos eso”; “Esta es la única forma de hacer eso”; “Jamás hagas nada que aver- güence a nuestra familia”; “Siempre seguimos las tradiciones de nuestra familia para nuestras actividades los domingos”. En estas familias, la rigidez es manifiesta, y está por encima de las necesidades particulares de cualquier miembro de la familia.16

6. Cada acto de los padres queda firmemente grabado en el cerebro de los hijos Algunos cerebros quedan moldeados por la brutalidad, otros por el amor. Quienes fueron golpeados, dice Goleman (2010):

“Han recibido una dieta prematura y constante de traumas. Tal vez el paradigma más instructivo para comprender el aprendizaje emo- cional que estos niños maltratados han experimentado, es ver cómo los traumas pueden dejar una huella permanente en el cerebro, y cómo incluso estas crueles huellas pueden ser reparadas”.17

7. Se vuelven rebeldes

Los hogares donde la disciplina es áspera, desagradan y deshonran a Dios “Es cierto que la disciplina demasiado áspera, la crítica exagerada, las leyes y regla- mentos no requeridos, conducen al menosprecio de la autoridad y, finalmente, a la desobediencia de aquellas reglas que Cristo quisiera que se cumplieran”.18

Los hijos de padres autoritarios tienden a rebelarse contra los valores que sus pa- dres quieren enseñarles. Otros, se van de la casa tan pronto como pueden hacer- lo, o se casan con la primera persona que encuentran. “Llegan a ser de voluntad débil, indecisos, individuos sin columna vertebral, incapaces de realizar decisiones morales difíciles”.19

Las reglas inflexibles, un estilo de vida familiar muy estricto y un sistema de opi- nión legalista, crean una experiencia familiar negativa, demasiado rigurosa.20

8. Están predispuestos a renunciar a sus creencias religiosas

Los hogares autoritarios, generalmente, producen niños con un autoconcepto pobre en todos los aspectos. No tienen una conciencia fuerte y se adhieren a los valores negativos que los rodean. Generalmente, y lo más preocupante es que rechazan la religión.

Zabala afirma que el estilo de paternidad influye tanto en los valores espirituales, que bien se puede decir: “Dime cuál es tu estilo de paternidad, y te diré lo que tu hijo piensa de Dios”. El estilo autoritario, generalmente, ejerce mucho control, y eso daña fuertemente al hijo. Lo único que puede mitigar un poco las consecuen- cias es que esta firme disciplina vaya acompañada de mucho amor y apoyo. Este aspecto ha sido confirmado mediante estudios cuidadosos.21

El mismo autor menciona las siguientes características que se verán en el hijo: • Sentirá rechazo hacia la religión. No le dará importancia a ninguna creencia

religiosa.

• Rechazará los valores tradicionales de sus padres y manifestará conductas re- beldes.

• Concebirá a Dios como un ser estricto y castigador.

• Si son religiosos, pueden tratar de ser “perfectos” en cada detalle de la vida cristiana, esperando ganar el favor de Dios y evitar su castigo mediante el mérito de sus buenas obras.

9. Su personalidad, muchas veces, carecerá de calor, compasión y empatía por los sufrimientos de otros.

“Aquellos niños que percibían a Dios como un ser amante, que los acepta tal como ellos son…tendían a poseer alta estima propia, motivación al logro, internalización de valores morales y una acti- tud positiva hacia la iglesia. Por el contrario, aquellos que tenían un concepto de Dios como un ser estricto y controlador, tendían a manifestar baja autoestima, prejuicio racial, conducta antisocial y uso del alcohol y drogas”.22

Los hijos perciben con facilidad cuando se les trata con exceso de autoridad, por muy pequeños que sean, manifiestan resistencia este estilo de autoridad. Ellos se rebelan cuando los padres toman decisiones que les corresponden tomar a ellos.23

Características de los hijos criados con extrema autori-

In document Libro Padres Que Impactan (página 115-119)