Capítulo II. La etnografía como práctica de campo
4. Cartas de parentesco y genealogías
4.2. Las cartas de parentesco
Las cartas de parentesco son el resultado de la reconstrucción de los parientes a partir de un ego (que es como se llama a la persona que se toma como punto de referencia), más allá de quienes comparten su grupo residencial. Las relaciones de parentesco que se representan en las cartas de parentesco son, de hecho, una clase de red social, una parte del conjunto de relaciones que tiene un individuo. Elisabeth Bott publicó en 1957 el estudio que hizo en Londres, y en aquel momento significó toda una innovación la aplicación del concepto de red social y del análisis en el que se basaba. Tan sólo recordaremos que el primer apartado de la guía de entrevistas que utilizó incluye toda la información necesaria para construir una carta de parentesco, en la que no sólo se trata de identificar a los parientes, sino también especificar el contacto que se tiene, ya que este era un dato esencial para situar el peso de los parientes en el conjunto de la red social. Las cartas de parentesco proporcionan muchísima información respecto de la organización social y no sólo respecto del parentesco, por ello han sido aplica- das sistemáticamente a la hora de estudiar algunos aspectos de la vida social en que el parentesco tiene un papel significativo.
Los procesos migratorios son un ejemplo claro, ya que es muy frecuente que las personas que emigran lo hagan aprovechando la información y la red de apoyo que les proporcionan los parientes que han partido antes que ellos. Este mecanismo de acogida es conocido en ciencias sociales con el término cadenas migratorias.
Es obvio que estas cadenas de parientes son una forma específica de red social, una red que, como tal, no contiene todos los parientes posibles de una persona, sino específicamente aquellos que se movilizan y hacen uso de este tipo de recurso, que sirve para compensar otras carencias de tipo material que sufren estos sectores sociales.
Este fenómeno explica que en muchas ciudades haya barrios o sectores donde se concentran personas provenientes de unos mismos lugares de origen. Así lo pudimos comprobar, por ejemplo, en el caso de la ciudad de Tarragona, donde reconstruimos los itinerarios migratorios de algunos de sus habitantes y constata- mos que en los primeros años de llegada se conformaron densas redes de relación que llamamos conglomerados familiares, en el marco de los cuales circulaban
Figura 2.7. Curso familiar de una casa de campesinos acomodados
bienes y servicios y que constituyeron un importante recurso durante los prim- eros años de adaptación a las nuevas circunstancias.55
Lo que es importante entender de este modelo familiar de conglomerado es tanto su proceso de formación, como su lógica de funcionamiento. Algunos emigrantes se marcharon del lugar donde vivían porque se encontraban en una situación muy precaria y tuvieron en la red de parentesco un marco de relación y de apoyo importante: información, acogida inicial, ayuda para encontrar tra- bajo o conseguir vivienda, contraprestaciones entre mujeres para combinarse el cuidado de los hijos, etc.
En algunos casos, las condiciones de vida y de trabajo iniciales eran muy difíciles de afrontar, y, más aún, para las personas que disponían de menos re- cursos (materiales, culturales, profesionales, sociales). De ahí la importancia capital que tuvo el parentesco como recurso humano y social. La moralidad del parentesco se proyectaba también en las relaciones de amistad o vecindad, que ampliaban la base de apoyo y ayuda, en un contexto en el que no todo el mundo estaba en condiciones de realizar la misma clase de contraprestaciones. Así nos lo explicaba una mujer emigrante:
“La familia de mi marido apenas nos ayudó, pues no se trataba de querer, sino de poder, y ellos realmente no podían. [...] Pero los paisanos y amigos que habían venido antes que nosotros eran muy numerosos y nos animaban continuamente... Poco más podían hacer, pues todos estábamos igual: el comienzo era duro para casi todos, pero el hecho de estar entre gente conocida ya era mucho [...]. Formábamos una familia y
nos ayudábamos mutuamente, haciendo todo lo posible..., en la medida de nuestras
fuerzas...“56
Los conglomerados familiares tienden a evolucionar más rápidamente cuan- to más rápida es la movilidad social ascendente de los individuos, especialmente entre las personas más jóvenes, las cuales, al casarse, a menudo se marchan del barrio donde habían vivido con sus padres. Por lo tanto, hay constantes proce- sos de fusión y fisión de las unidades domésticas, que reestructuran las redes de relaciones existentes y pueden ser más abiertas y flexibles.
55 Para obtener más detalles sobre el estudio de la ciudad de Tarragona puede leer: D. Comas d’Argemir; J.J. Pujadas (1991). “Familias migrantes: reproducción de la identidad y del senti- miento de pertenencia “. Papers (núm. 36, pág. 33-56).
56 D. Comas d’Argemir y J.J. Pujadas. “Familias migrantes: reproducción de la identidad y del sen- timiento de pertenencia”. Papers. 1991: 43.
En la obra de L.A. Lomnitz57 referenciada al margen, en la siguiente página,
podemos encontrar, un ejemplo de carta de parentesco correspondiente a una parentela que vive en la barriada mexicana de Cerrada del Cóndor.
Se trata de la parentela más numerosa que hay en el barrio, formada por veinticinco familias nucleares que se distribuyen en cinco lugares diferentes. A pesar del fraccionamiento de esta red, hay mucho contacto personal e inter- cambio recíproco entre los parientes. Los hombres comparten una misma tarea (colocadores de alfombras), beben juntos y tienen su propio club de fútbol, las mujeres mantienen entre ellas numerosos intercambios recíprocos, se ayudan y se visitan constantemente.58
En la monografía de Lomnitz se pueden encontrar numerosas cartas de parentesco, y este ha sido un instrumento metodológico esencial para poder reconstruir los mecanismos y los recursos con que las familias afrontan su si- tuación de pobreza, y las variadas formas de ayuda mutua que hacen posible que sobrevivan.
Un análisis similar hace otra antropóloga, Mercedes González de la Rocha, en un barrio de Guadalajara, también en México, y resalta el importante papel de las mujeres en estas situaciones, especialmente en cuanto al mantenimiento de las relaciones sociales que proporcionan favores y ayuda en el día a día y en situaciones de emergencia. Para llegar a hacer una carta de parentesco, sea más o menos grande que la que hemos comentado de la obra de Lomnitz, hay que organizar la información, haciendo un registro con los datos recogidos. Presentamos un modelo de registro en la tabla siguiente, que es el que utiliza- mos en nuestras investigaciones y que adaptamos a los objetivos que queremos conseguir (lo que puede hacer variar el número de columnas y la clase de infor- maciones que se introducen). Todas las personas que constan en el registro son numeradas correlativamente, lo que permite relacionarlas con la representación ideográfica de la carta de parentesco (tabla 2.3).
57 L.A. Lomnitz (1983).
58 Para obtener más sobre los estudios de estos barrios mexicanos puede consultar: L.A. Lomnitz (1983). Cómo sobreviven los marginados. México: Siglo XXI; M. González de la Rocha (1994). The Resources of Proverty. Women and Survival in a Mexican City. Cambridge: Blackwell.
Tabla 2.3. Carta de parentesco
Fuente: Archivo de Etnografía de Cataluña.