Capítulo I. La etnografía como mirada
6. La antropología social británica
6.2. Radcliffe-Brown: la antropología como ciencia natural
Con la llegada de Alfred Radcliffe-Brown al panorama de la antropología so- cial británica, el trabajo de campo y el método comparativo se convierten en los medios para ensayar generalizaciones que lleven a la formulación de leyes so- ciales. La Antropología social es concebida como una parte de las ciencias natu- rales, siguiendo la tradición de la sociología durkheimiana y también las ideas evolucionistas de Spencer, para quien las sociedades debían ser estudiadas como los organismos vivos. La experiencia de campo de Radcliffe-Brown, formado en Cambridge con los discípulos de Tylor (Myers, Haddon y Rivers), se remonta a las estancias que hizo en las islas Andaman (1906-7) y en Australia (1910-12).
La especialidad de Radcliffe-Brown47 fue el parentesco, concebido como un
sistema social basado en el reconocimiento de ciertas relaciones biológicas para unos fines sociales determinadas. Estas relaciones constituían los sistemas de parentesco, que incluían 1) la terminología de parentesco, 2) las redes de rela- ciones entre parientes, 3) el conjunto de derechos, obligaciones y usos asociados a los roles concretos de parentesco y 4) las creencias y prácticas rituales asocia- das con el parentesco.
Para ilustrar el trabajo etnográfico e interpretativo de Radcliffe-Brown hemos elegido un texto en que se habla del totemismo como una manera de regular las relaciones sociales, el matrimonio y las relaciones entre los sexos en relación a Australia.
“En el sureste del continente [australiano] existe el totemismo de base sexual: una asociación de dos grupos sexuales –hombres y mujeres– con dos especies animales. En los distritos costeros de Nueva Gales del Sur, por ejemplo, el murciélago es el tótem o animal representativo de los hombres y la serpiente de árbol (Climacteris sp.) el de las mujeres.
En muchas partes de Australia, la tribu se divide en dos mitades exógamas48, patrilineal
en algunas regiones y matrilineal en otras. En algunos casos se denominan las mitades a partir de las especies animales, pájaros generalmente. Entre estos nombres se ase- guran las parejas siguientes: cuervo y cacatúa blanca, cacatúa blanca y cacatúa negra, águila y cuervo, pavo y pavo nativo, canguro de los cerros y canguro zancudo. En otros casos los significados de los nombres no han sido descubiertos, y al parecer algunos de ellos no son nombres de animales.
47 A. Radcliffe-Brown (1972). Estructura y función en la sociedad primitiva. Barcelona: Península. 48 La exogamia consiste en la prescripción del matrimonio fuera de un grupo social o categoría. La en-
En muchas otras tribus con división dual, independientemente de si las mitades se lla- man a partir de nombres de animal, hay una clasificación de animales y con frecuen- cia de otros objetos naturales, razón por la que algunos se consideran pertenecientes a una mitad o a otra. Este totemismo dual, si podemos utilizar este término para la asociación entre la mitad y una especie natural o más, existe en formas diferentes en Australia e, incluso, se pueden encontrar otras variedades en Melanesia y América del Norte”.49
La palabra tótem proviene de la lengua ojibwa, de la familia algonquinas, y sig- nifica “pertenencia al clan”. En sentido antropológico sirve para designar tanto la serie de costumbres que asocia a los grupos humanos con especies animales (en- tre ellas la creencia de que el animal es el ancestro mitológico del grupo), como la observación de la prohibición de consumir la carne del animal totémico.
Hasta aquí la descripción etnográfica y la comparación etnológica en un área relativamente restringida, que llevan a la generalización empírica que dice que el totemismo puede ser un rasgo característico de las sociedades cazadoras:
“Sugiere que el totemismo tiene su origen en esta relación ritual general entre el hom- bre y las especies naturales. Supongamos por un momento que esta relación [...] es universal en las sociedades cazadoras, como creo que se puede demostrar. Cuando la sociedad llega a estar diferenciada en grupos segmentarios como los clanes, se produce un proceso de especialización ritual y cada segmento adquiere una relación particular y especial con uno o más de los sacra de la comunidad, es decir, con una o más espe- cies naturales. El tótem del clan o grupo todavía es sagrado en cierto sentido para toda la comunidad, pero ahora es especialmente sagrado, de una manera especial, el segmento que la elije como tótem”.50
De la generalización empírica el autor pasa a la teorización respondiendo a las preguntas: ¿cuál es la significación estructural de la devoción a los tótems?, ¿qué paralelismo de este tipo de ritual y simbolismo podemos encontrar en nuestras sociedades? Para responderlas Radcliffe-Brown recurre al ejercicio de sociología comparada que el gran maestro Émile Durkheim había hecho sobre este tema:
“Durkheim compara el tótem de un clan con la bandera de una nación. La com- paración es válida en sentido muy amplio, para algunas formas de totemismo, aunque no para todas. Pero, dejando de lado la comparación, la teoría es que el tótem es sa-
grado, como dice Durkheim, o el objeto de una actitud ritual, como me gusta decir a
mí, porque es la representación concreta o emblema de un grupo social. Y la función
49 A. Radcliffe-Brown, 1972 (1952): 135-151. 50 A. Radcliffe-Brown, 1972: 145.
de la actitud ritual hacia el tótem es expresar y mantener así viva la solidaridad del grupo social”.51
El tiempo ha demostrado que la obra de Radcliffe-Brown, difundida por él mismo como profesor de universidades norteamericanas, británicas, sudafrica- nas, brasileñas y australianas, ha sido a la larga la piedra fundadora más sólida de esta capital escuela británica de antropología. Sin embargo, fue Bronisław Malinowski52 la personalidad académica más popular y atractiva de su época
y la que influyó de una manera más directa en la generación posterior de an- tropólogos, casi todos discípulos suyos: Raymond Firth, Isaac Schapera, Edward Evans-Pritchard, Audrey Richards, Lucy Mair, Meyer Fortes o Edmund Leach. Aunque no fue, como hemos podido comprobar, el primero en proponer y prac- ticar el trabajo de campo, se le considera el gran impulsor, e incluso fundador, de la moderna etnografía. Su importancia, sin embargo, en el ámbito teórico es actualmente muy escasa.
6.3. Los años cuarenta y cincuenta: la época dorada de la etnografía