Capítulo II. Técnicas e instrumentos
6. La utilidad de la cartografía y los sistemas
6.1. Cartografía y SIG Definiciones, relaciones
La cartografía es un instrumento de expresión usada para representar los re- sultados adquiridos por las distintas disciplinas, pero también es en sí misma una técnica que puede ser utilizada para la proyección en el espacio de nume- rosos conceptos o acciones. Es conveniente que el mapa deba expresar las rela- ciones entre los conceptos y las acciones mencionadas, lo cual supone el conocimiento del espacio partiendo de diversos sectores de análisis; aunque conviene aclarar que los mapas elaborados con la finalidad de proyectar en el espacio una sola serie de datos (geológicos, sociológicos, etc.) también son útiles (George, 1979). Actualmente se dispone de muchas técnicas para la representa- ción de los datos, para describir, representar, almacenar y generalizar informa- ción, entre ellas destacan el mapa y los SIG. Como ya señaló Schaefer (1973), el mapa es un instrumento especial de generalización y análisis. Los mapas han venido siendo tradicionalmente el principal sistema de almacenamiento de da- tos que poseía el geógrafo.
En la actualidad el mapa se ha visto suplantado, en este papel de inventario o registro, por los SIG, que almacenan mucha más información con mucha más eficacia. Pero estos sistemas no le sustituyen, sino que modifican su función. Ahora se trata de producir mapas automáticamente por medios informáticos con la información de las bases de datos elaboradas de acuerdo a los procedi- mientos pertinentes.
Los SIG actuales proporcionan enormes posibilidades para la generación de cartografía automática (básica y/o temática). Los medios técnicos actuales están cambiando los métodos empleados en la elaboración de cartografía. Los mosaicos de fotografías aéreas adyacentes, que hace unos años eran imposibles de realizar mecánicamente, son posibles realizarlos ahora con un ordenador personal y un programa informático adecuado; hay quien los considera ya como rápidos y úti- les sustitutos de un mapa topográfico. Con el advenimiento de la fotogrametría digital hoy día es posible alcanzar un mejor nivel y producir mapas ortofotográ- ficos. Por otra parte, la puesta en órbita de los satélites ha proporcionado nuevos e importantes medios para cartografiar la superficie terrestre, aparte de otro con- junto de análisis que nos permiten las técnicas de teledetección espacial. Otro as- pecto que ha venido de mano de las nuevas tecnologías es que todas las aplicaciones cartográficas de carácter digital se basan sobre los datos recogidos de los recursos disponibles en el territorio. Nos referimos a las bases de datos carto- gráficas. La recogida de este tipo de información geográfica se lleva a cabo me- diante la realización de inventarios o muestreos estadísticos de dichos datos que además de aportar datos individualizados o agregados vienen situados territorial- mente. El conjunto de datos recogidos en esta tarea constituyen lo que se podría denominar una infraestructura de datos espaciales o infraestructura de informa- ción territorial para el uso cartográfico, SIG u otras aplicaciones. La amplitud te- mática de estos datos territoriales y su coste de recogida hace que ésta sea una tarea objeto de innumerables trabajos desarrollados por un amplio número de entidades, la mayoría de las veces del ámbito público como la Administración General del Estado, ministerios de Defensa, Economía (INE), Hacienda (catas- tro, comercio, turismo, etc.), Fomento (IGN, Dirección General de Carreteras, Dirección General de Transportes, etc.), Ministerio de Medio Ambiente, institu- tos cartográficos de las comunidades autónomas, entidades locales y sus empre- sas públicas (ayuntamientos, diputaciones, etc.), universidades y centros de investigación, etc. Además de muchas empresas del ámbito privado, compues-
tas de gabinetes de entidades financieras, servicios de estudios y grupos sectoriales de empresarios, etc. Toda la información territorial mencionada anteriormente debe estar referenciada espacialmente para que tenga sentido introducirla en un sistema informático y que sea útil para la realización de cartografía por cualquier profesional que lo requiera. La única forma de poder efectuar análisis espacial- mente continuo del espacio geográfico, incluyendo propiedades como la ubica- ción, distribución y flujo, es considerando la componente espacial de la información geográfica. Ahora bien, la diversidad de datos temáticos territoriales existentes, y de inventarios o muestreos estadísticos puede llevar a una gran di- versidad de referencias espaciales. Precisamente la diversidad de tipos de datos y métodos de captura genera numerosos problemas a la cartografía automática. El único factor común de todos ellos es su referenciación territorial. Esta caracterís- tica asegura la capacidad de interrelacionar la información y la posibilidad de ela- boración cartográfica de resultados, por integración y comparación de datos. A la hora de elaborar una cartografía automática, se tienen dos soluciones.
1) La primera sitúa espacialmente cada dato capturado mediante técnicas to- pográficas. Se trata de un procedimiento lento y muy costoso, aun cuando se ha visto facilitado por la introducción de las técnicas de posicionamiento por saté- lite o GPS.
2) La segunda opción selecciona una referencia existente con resolución es- pacial adecuada, es decir, acude a una cartografía topográfica básica y sobre ella sitúa los puntos, las líneas o las áreas que representan las entidades geográficas a las que corresponden los datos territoriales tomados, asignándoles las coorde- nadas y las relaciones espaciales que se deducen de dicha cartografía.
De este modo, una base de datos de información susceptible de ser trabajada con las técnicas relacionadas con la cartografía automática y con SIG, adquiere la propiedad referencial mediante la asignación directa de coordenadas en un sistema de referenciación espacial o, lo que es más frecuente, mediante el esta- blecimiento de una relación directa de esta información con una base de datos cartográficos que aporta dicha referenciación espacial y convierte a la primera en una base de datos territoriales.
6.1.1. Cartografía turística. Básica y temática
Hay que diferenciar conceptualmente entre cartografía básica y la derivada, específicamente la temática. La primera está centrada en la representación pre- cisa de los elementos territoriales más estables y permanentes del territorio. La cartografía básica proporciona la infraestructura necesaria para la construcción de bases de datos territoriales. La cartografía temática es una cartografía especia- lizada, destinada específicamente a la representación de cualquier elemento, proceso o actividad. La cartografía básica hace énfasis en la adecuada definición geométrica de cualquier dato (con una atención especial al dato altimétrico, al relieve) y con unos requerimientos de precisión métrica muy exigentes. La car- tografía temática trata especialmente la correcta identificación, caracterización, evaluación y representación del proceso o actividad (geología, clima, etc.).
En ningún caso es posible una separación total de ambas: la cartografía te- mática necesita de una base cartográfica. En este proceso se parte de un territorio definido métricamente por los mapas topográficos, y en consecuencia bases de datos de cartografía topográfica que reflejan todas las entidades naturales o artifi- ciales, con una posición específica identificable sobre la superficie terrestre. A ella se incorporan la información especializada del tema en cuestión, o las bases de datos de cartografía temática, que contienen la modelización de fenómenos con- cretos localizables en un ámbito territorial determinado. Una información en cuya obtención intervienen mayoritariamente otro tipo de técnicas diferentes (toma de muestras, análisis de las mismas, tratamiento estadístico, etc.) a las uti- lizadas para la elaboración de la cartografía básica.
La cartografía básica o topográfica se realiza de acuerdo con una norma car- tográfica establecida por la Administración del Estado y se obtiene por procesos directos de observación y medición de la superficie terrestre basados en técnicas fotogramétricas y topográficas. La cartografía temática se elabora con técnicas que permiten identificar y caracterizar el tema que hay que analizar de forma puntual y discontinua para derivar en un proceso de representación cartográfica final en el que, en la mayor parte de los casos, será necesario trabajar directa- mente con una representación visual del territorio, proporcionada por fuentes de información específicas: la fotografía aérea o las imágenes de satélite. Por ello, a diferencia de la cartografía básica, más normalizada en sus procesos de
ejecución y representación gráfica, en la cartografía temática el proceso de in- terpretación determina el tipo de representación, que es muy difícil de norma- lizar, y en el que además pueden intervenir un extraordinario número de especialistas de muy diversas materias con técnicas de análisis y procedimientos de elaboración y representación que les son propios. El resultado es que no exis- te una norma común de realización o de representación, a veces, ni siquiera dentro de una misma especialidad, menos aún dentro de un mismo estado. Ello puede redundar en la presencia de una serie de problemas y en una dificultad añadida para su uso. La cartografía temática se encuentra actualmente en un ni- vel de desarrollo importante debido a una demanda creciente de este tipo de mapas, acelerado espectacularmente en nuestro país durante los últimos años, al igual que ocurre a nivel internacional. Las razones de esta situación son di- versas (Ocaña y otros, 1992; Ojeda, 1999):
1) La necesidad generalizada de información en nuestra sociedad, y cada vez en mayor medida de información geográfica, ya que la mayor parte de las acti- vidades humanas se desarrollan en el espacio y este espacio es una variable esen- cial y estratégica en su desarrollo (actividad turística, navegación, marketing comercial, etc.).
2) El impulso en la investigación territorial y aplicada basada en los elemen- tos gráficos y cartográficos. La aplicación de la informática en el campo de los SIG y de las cartografías temáticas asistida por ordenador abrió en su día una eta- pa nueva dentro de las relaciones que la cartografía juega con la investigación geográfica. La posibilidad de derivar y generar información espacial a partir de otras informaciones, de sintetizarla, manipularla con un fin analítico, añadir atributos temáticos, superponer capas de informaciones, es la base de las gran- des posibilidades de generación de cartografía temática a partir de un SIG.
3) El mapa es el elemento de ordenación por excelencia, por lo tanto la pla- nificación territorial demanda un creciente volumen de información cartográ- fica de carácter temático para la toma de decisiones territoriales, así como para su gestión y seguimiento. En algunos casos, la propia normativa y pliegos de prescripciones técnicas exigen determinados tipos de cartografía temática.
4) El creciente interés por la relación entre las actividades económicas y el medio ambiente, así como el consiguiente desarrollo de la planificación turísti-
ca, está demandando un enorme volumen de cartografía temática para un me- jor conocimiento del medio y para que el desarrollo sea sostenible.
5) Las propias características del mapa como documento visual capaz de transmitir una importante información de forma sintética, y casi el único con capacidad de mostrar las relaciones espaciales de los diferentes elementos del te- rritorio, le erigen como un instrumento de enorme valor intrínseco para múlti- ples usuarios.
6) La aportación de las nuevas tecnologías está facilitando la elaboración y representación cartográfica, a través de formas novedosas de mostrar la realidad, introduciéndose de forma generalizada recursos gráficos de gran poder y reper- cusión en el usuario final: animaciones cartográficas, vistas en tres dimensiones, aplicaciones multimedia (muchos atlas son ahora digitales), etc.
7) La innovación tecnológica (Internet, por ejemplo) está permitiendo la difusión cartográfica de manera excepcional. Las nuevas necesidades y de- mandas relativas a la dinámica temporal y espacial de los fenómenos terrestres determinan una difusión dinámica de la información geográfica y de su plas- mación cartográfica. Hay que disponer de información para los elementos te- rritoriales a observar que poco tienen que ver con las formas en que muchos mapas se representan si su destino es la impresión por cualquier periférico para la salida gráfica.
6.1.2. Sistemas de información geográfica (SIG)
El impacto de las nuevas tecnologías y concretamente los SIG está cambian- do las formas de aproximación al objeto de la cartografía, permitiendo obtener nuevas visiones y enfoques provenientes del medio ambiente o la planificación territorial. Se reflejan nuevas necesidades y demandas relativas a la dinámica temporal y espacial de los fenómenos. Se necesita disponer de información bá- sica sobre los componentes territoriales, pero también de información analítica, elaborada por profesionales expertos que infunden en este análisis su impronta o su crítica, directa o indirectamente. Se vislumbran cambios de modelos de re- presentación y expresión espacial que indican un cambio conceptual en la car- tografía: necesidad de integrar el relieve de forma dinámica, necesidad de
cambiar los conceptos representados como trama de usos del suelo y cubierta vegetal, necesidad de revisar los conceptos de fiabilidad del mapa, etc. Las nue- vas tecnologías y, fundamentalmente, los SIG, están aportando nuevos concep- tos sobre lo territorial a través de sus peculiaridades: universalidad, adaptación a los nuevos ritmos de cambio impuesto por el hombre sobre el territorio, dife- rentes escalas de representación, representación dinámica, etc. El mundo de la cartografía actual es un mundo de información territorializada que favorece las temáticas relacionadas con la actividad territorial del turismo.
Gran parte de la práctica y de la filosofía de las disciplinas que han hecho del territorio su objeto de estudio ha dependido del desarrollo de un instrumento que permitiera manejar la distribución de objetos y fenómenos en el espacio. En su concepción más simple equivalió a definir y utilizar un sistema de coordena- das (como son la latitud y la longitud) para dotar de localización absoluta a los objetos y los hechos; si bien este sistema constituyó un lenguaje espacial senci- llo, ha sido durante mucho tiempo extremadamente útil para examinar la dis- tribución de los fenómenos espaciales y analizar las relaciones entre ellos. Los sistemas de información geográfica tienen como propósito principal ordenar y representar la información geográfica mediante un lenguaje espacial: la geome- tría. De la relación entre la geometría y la geografía surge el análisis espacial. Para conseguir sus objetivos, se debe acudir necesariamente a un lenguaje espa- cial apropiado para:
1) determinar distribuciones espaciales y leyes morfométricas que rigen es- tas distribuciones, y
2) examinar el funcionamiento de los procesos y las leyes que los gobiernan, en un contexto espacial. Nystuen, 1963, citado por Harvey (1983).
Podemos utilizar los SIG para simular o para describir las estructuras espacia- les que aparecen con el paso del tiempo, por eso podemos pensar en él como la geometría de la realidad, unas lentes que nos permiten descubrir nuevos detalles y generar información, para intentar explicar y predecir. La cuestión que se plantea es tratar de examinar la lógica subyacente a cualquier sistema de infor- mación geográfica y de formalizar el método de ordenar espacialmente la cre- ciente masa de información de que se dispone. Creemos que se puede emplear un lenguaje lógico para describir el espacio y un lenguaje natural para explicar-
lo. Ambos constituyen: “dos lenguajes, dos sistemas de signos de una misma geoestructura” (Estébanez, 1987).
La cuestión relativa a la construcción de nueva información a partir de con- siderar diversos mapas genéricos, propio del paradigma racionalista, ha sido un procedimiento clave para el uso de sistemas de información geográfica. Esta construcción se lleva a cabo por superposición temática. Pero antes se ha debido realizar una cuantificación inicial de los aspectos cualitativos que van a ser tra- tados. A través de la observación y de la toma de datos, recibimos un gran aporte de información sobre la realidad. Según Harvey (1983), la función de las técni- cas de observación es seleccionar y ordenar la información que recibimos de for- ma que sea manejable y comprensible. “Mediante este proceso, las señales que se reciben de la realidad se escudriñan en pos de mensajes que parezcan ofrecer alguna regularidad o lógica interna”. Pero no podemos admitir o utilizar toda la información que recibimos. Como es lógico, hay que preguntarse, ¿qué infor- mación archivar? y ¿qué información descartar? Esta acción tendrá una enorme trascendencia porque influye directamente en los tipos de preguntas que podre- mos hacer y en las respuestas que podremos dar posteriormente (Harvey, 1983). El desarrollo de los Sistemas de Información Geográfica es la unión de varias líneas de trabajo hasta ahora diferenciadas. Estas líneas son:
a) los sistemas de cartografía asistida por ordenador,
b) los planteamientos teórico-prácticos, para la superposición de mapas con distintas finalidades,
c) el desarrollo de la teledetección, d) los sistemas de bases de datos,
e) los avances técnicos y metodológicos de la geografía cuantitativa, f) el estrechamiento de las relaciones entre las redes telemáticas, Internet fundamentalmente, y el mundo de los SIG.
En esto último queremos insistir. Es destacable ya la interrelación entre la cartografía y los sistemas de información geográfica y los sistemas telemáticos. Esta interrelación hace referencia a estas tecnologías como soporte de la plani- ficación y la gestión territorial y a los sistemas telemáticos como servicios para la difusión del conocimiento geográfico y de la información territorial. La uti- lización de la electrónica y la informática en la producción y gestión de la infor-
mación territorial ha supuesto una auténtica revolución en las aplicaciones relacionadas con el turismo.
De modo general, es posible afirmar que los sectores de las tecnologías infor- máticas y de las comunicaciones han venido acometiendo uno de los cambios más espectaculares de los últimos veinte años, en todos los campos, pero en el turismo, más aún. Estos cambios han ampliado las tendencias de aplicación de las nuevas tecnologías: Internet, nuevos lenguajes para nuevas necesidades (HTML, HyperText Markup Languaje, XML, eXtensible Markup Languaje, SVG,
Scalable Vectors Graphics, ...), integración de las nuevas tecnologías e integra-
ción natural de información territorial básica en estas tecnologías. Pero no sólo individualmente, sino también mediante la combinación de varias tecno- logías simultáneamente (SIG, teledetección, cartografía digital, Internet, GPS, etc.) se logran unos flujos de información, comunicación, procesamiento y en- tretenimiento que ya han tenido una verdadera explosión, la cual seguirá en un futuro muy cercano.
Por otra parte, y en esta misma línea tecnológica, la diversificación de los dis- positivos electrónicos permiten el acceso a información diversificada sobre múl- tiples temas y materias. Todo esto está produciendo una demanda “social” cada día más creciente de información geográfica de consumo. Los datos serán utiliza- dos por usuarios no expertos, que necesitan de la calidad de los mismos pero no de su complejidad. En este contexto de la sociedad de la información, debemos producir una redefinición conceptual del objeto geográfico, siendo éste requerido ahora como descripción gráfica con sus atributos asociados, lo que está teniendo un efecto directo sobre el modo de representación gráfica y cartográfico en el sen- tido tradicional geográfico, notándose ahora la necesidad de producir formas más esquemáticas. Fuera del ámbito científico, se está demandando un producto car- tográfico más “ligero”, a bajo coste, sin gran precisión científica, y que probable- mente acabará siendo visualizado en los dispositivos electrónicos que hemos mencionado. Ya se lleva tiempo trabajando en esta línea de la utilización de las nuevas tecnologías, como Internet, para la difusión de información geográfica. Es posible hablar de dos enfoques en este sentido:
1) Divulgación de información espacial para aplicaciones concretas; con referencia expresa a las temáticas relacionadas con los recursos territoriales