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La regeneración de espacios turísticos saturados.

In document Planificación territorial del turismo (página 187-189)

Capítulo III. Diseño de planes turísticos del territorio

3. El proceso de planificación territorial del turismo.

3.1. La regeneración de espacios turísticos saturados.

El Gobierno balear aprobó la Ley Territorial en 1995. A partir de esta Ley se desarrollaron las directrices de ordenación territorial (DOT) en el año 1997. El elemento más significativo de estas directrices es que plantean un nuevo rum- bo en el modelo de gestión del territorio, basado en criterios de sostenibilidad.

1) La primera parte de las DOT son, en realidad, una serie de principios bá- sicos en los que se enfatiza la relevancia de los elementos ambientales en la definición de la estrategia territorial de las islas. Por este motivo, los principios básicos están estructurados en una serie de ámbitos con un claro contenido ambiental.

Uno de los elementos más interesantes de este desarrollo normativo es que fija una serie de indicadores que sirven como baremo para evaluar la eficiencia de las medidas que se llevan a cabo.

Por ejemplo, en el capítulo del patrimonio natural podemos encontrar indi- cadores como los siguientes:

• Disminución del grado de inundabilidad de los edificios. • Mantenimiento de la red de drenaje.

• Incremento del grado de biodiversidad. • Restauración de la superficie forestal.

• Decrecimiento de la tasa de incendios por encima de la tasa de crecimien- to de la masa forestal.

• Mantenimiento de la superficie de espacios protegidos.

• Incremento de la inversión privada en conservación y producción de re- cursos ambientales.

2) La segunda parte de las directrices se organiza a partir de la estructura te- mática, en la que se realiza una serie de directrices sobre los sistemas básicos del modelo territorial.

El primer capítulo aborda los planes territoriales parciales, es decir, las di- rectrices concretas para ámbitos territoriales más pequeños, con unas nece- sidades y unos objetivos específicos. Las DOT fijan ocho planes parciales que van desde la Sierra de Tramontana a la isla de Menorca en su conjunto. El segundo capítulo se dedica al sistema urbano. Las directrices realizan una clasificación de las unidades urbanas en cuatro grupos: nodos estructurantes, núcleos con influencia supramunicipal, núcleos tradicionales y áreas turísti- cas. El tercer capítulo trata sobre el sistema relacional de una manera muy exhaustiva. El carácter insular de las Baleares otorga al sistema de comunica- ciones un papel fundamental. En el análisis se incluyen las comunicaciones viarias, el ferrocarril, los aeropuertos y la comunicación por mar. Además, el estudio incluye un análisis de las infraestructuras hidráulicas, los residuos, la energía y la infraestructura telemática. Finalmente, el estudio sobre el sis- tema productivo trata los sectores clásicos (agricultura, industria, servicios, etc.), aunque, como es obvio, dedica la máxima atención al desarrollo del tu- rismo y su relación con el modelo territorial.

En esta presentación sobre las directrices de ordenación territorial interesa destacar las figuras dinamizadoras, debido a la estrecha relación que se establece con la actividad turística.

El programa ciudad es un instrumento de planificación de la ciudad que in- tenta superar los límites de la planificación urbana. Los elementos clave que de- finen el programa ciudad son la importancia de la participación ciudadana, la relevancia del urbanismo de las ideas, un horizonte temporal amplio, la delimi- tación geográfica más allá del municipio y una metodología basada en el valor del “proyecto de ciudad” y el marketing urbano.

Los programas de renovación, embellecimiento e imagen (PREI) están dise- ñados para los núcleos tradicionales, aquellos que mantienen las señas de iden- tidad de la arquitectura y el urbanismo insular. El programa plantea una verdadera guía de diseño que regule una actuación integral de rehabilitación y renovación de la imagen de estos núcleos. Además de definir los elementos fun- damentales (color, texturas, formas, paisajes, etc.) el plan identifica las ZIP (zo- nas de identidad principal), es decir, el área urbana más representativa del núcleo y a la que se dedicarán más recursos.

El programa estratégico de renovación turística (PERT) es un programa con- cebido para las áreas turísticas del litoral, y tiene como principal objetivo la me-

jora del paisaje urbano y la reducción de los impactos visuales generados por el turismo. La metodología de actuación es muy similar a la del PREI.

El programa de recuperación paisajística (PRP) está pensado para los núcleos tradicionales y las áreas rurales del interior de las islas. En este caso, la interven- ción en el territorio va más allá de los núcleos urbanos e intenta abarcar un ám- bito más amplio: el objetivo es intervenir en los elementos del paisaje. De este modo, además de la atención lógica a las piezas del espacio urbano (fachadas, colores, tejados, materiales, mobiliario urbano, etc.), el programa define ele- mentos territoriales del paisaje (taludes, vallas, vegetación, caminos, etc.).

Finalmente, el parque etnográfico (PE) es una iniciativa de planeamiento que no sólo interviene en el territorio, sino también en las actividades económicas y cultu- rales del mismo. La idea es preservar (o recuperar) las formas de vida tradicionales mediante la re-creación de la artesanía, la agricultura y la cultura popular de las islas (por ejemplo, el parque etnográfico del río Arnoia, en Allariz, Orense).

En definitiva, las directrices de ordenación territorial son un instrumento singular de intervención en el territorio que utiliza unas figuras inéditas para planificar el espacio. Se trata, además, de un planteamiento muy marcado por la fuerte incidencia del turismo en el espacio insular.

3.2. Los “espacios oportunidad”. El Plan territorial parcial

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