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La planificación de los espacios urbanos monumentales

In document Planificación territorial del turismo (página 155-160)

Capítulo III. Diseño de planes turísticos del territorio

2. Planes sectoriales y planes territoriales

2.2. La planificación de los espacios urbanos monumentales

Los espacios monumentales han recibido, en los últimos años, una mayor atención en los procesos de planificación del espacio turístico. Durante décadas, el turismo urbano interesado por el patrimonio histórico y artístico se ha desa- rrollado de forma espontánea en los centros históricos de los ámbitos urbanos. Las repercusiones de este crecimiento no planificado han sido mucho menores que en las áreas litorales o de montaña, aunque en algunas ciudades concretas sí que ha creado disfunciones importantes.

La falta de planificación en los espacios urbanos monumentales puede dar lugar a los siguientes impactos no deseados.

1) Degradación del espacio urbano. Un número muy elevado de visitantes en los núcleos urbanos de rango internacional puede generar, en casos extremos, procesos de degradación del espacio urbano: deterioro de los monumentos, defi- ciencias en la prestación de servicios públicos (jardinería, limpieza, etc.), que pue- den llegar a poner en peligro la supervivencia del patrimonio, como en el caso de Altamira.

2) Pérdida de identidad del espacio histórico. Paradójicamente, la presen- cia frecuente de turistas puede generar impactos negativos sobre la identidad del espacio urbano como consecuencia de la presión residencial que con fre- cuencia va de la mano del crecimiento turístico. A un lado del péndulo, ha- llaríamos situaciones en las que la oferta de suelo residencial en el espacio histórico se realiza en detrimento de los edificios tradicionales o de la trama urbana histórica. Al otro lado la re-creación de la arquitectura tradicional en los núcleos históricos puede derivar en un proceso de “pesebrismo” o de “museización”.

3) Desertificación. En algunas ciudades, la fuerte presión turística puede ge- nerar una pérdida progresiva de la función residencial, aunque la relación entre turismo y la reducción de la población no siempre es evidente. En algunos nú- cleos urbanos, los centros históricos están desprovistos de la principal condi- ción del carácter urbano, que son sus habitantes.

4) Monofuncionalidad turística. De forma paralela, el turismo puede gene- rar una presencia masiva de actividades turísticas o complementarias que des- placen otras actividades urbanas (comerciales, administrativas, industriales, servicios…).

La ciudad de Venecia puede ser considerada como un ejemplo paradigmático de los impactos del turismo en las ciudades monumentales. Desde los años cin- cuenta, la ciudad de Venecia ha perdido población, de manera que de los 174.000 habitantes de 1950 se bajó hasta los 111.000 en 1970, 78.000 en 1990 y sólo 64.000 en 2002. Si tomamos el año 1950 como índice 100, el índice de 2002 es de 37.

Figura 3.3. Evolución de la población de Venecia

Fuente: Oficina Estadística de Venecia.

Mientras tanto, el número de turistas que llegan a la ciudad no ha dejado de crecer. Un estudio de 1992 cifraba en 1,2 millones el número de turistas que vi- sitaron la ciudad, con 2,6 millones de pernoctaciones. Los datos de 2002 revelan que el número de turistas se elevó hasta 1,5 millones (2,7 millones en el total de la comuna) y 3,6 millones de pernoctaciones. A éstos tenemos que sumar los seis millones de excursionistas que visitan la ciudad durante el día pero se alojan en otro espacio.

Aunque no es fácil determinar la relación causa-efecto, parece existir una es- trecha relación entre la pérdida de la función residencial de Venecia y el incre- mento de la función turística. Indovina (1988) ha estudiado de forma rigurosa el “consumo urbano” de la ciudad por parte de los diferentes “usuarios” de la misma, y ha comprobado que la concentración de visitantes en áreas concretas de la ciudad llega a colmar la propia capacidad física del espacio urbano. Ade- más de los problemas de congestión, el incremento del precio de la vivienda o los conflictos de uso (comercial, turístico, residencial) han favorecido la lenta transformación de Venecia en una suerte de museo al aire libre.

La planificación del espacio monumental puede incidir en los siguientes as- pectos: la ordenación física y funcional del espacio, la gestión de los flujos de visitantes y la determinación de la capacidad de acogida.

2.2.1. La ordenación del espacio

Obviamente, el primer paso para la gestión y ordenación de los espacios ur- banos monumentales consiste en la rehabilitación de las piezas del patrimonio histórico y monumental que necesiten una intervención pública. Existen cuatro procesos complementarios de intervención en el patrimonio histórico, en tér- minos de planificación turística y urbana:

a) Recuperación y rehabilitación de monumentos y edificios singulares. El primer paso en la ordenación de los espacios urbanos monumentales suele ser la intervención en los monumentos y los edificios históricos que han sufrido un proceso de degradación por el paso del tiempo o por el abandono. Un ejemplo paradigmático es la recuperación de La Habana Vieja desde la Oficina del Historiador.

b) Catalogación de los elementos singulares. Algunos edificios o conjun- tos monumentales requieren un sistema de protección específico, que regule de forma precisa cómo puede intervenirse en este elemento y qué restriccio- nes se establecen para su modificación. Hay una extensa normativa sobre este ámbito.

c) Planificación urbanística de los centros históricos. El instrumento más co- mún de intervención urbanística es el plan especial de rehabilitación interior. Los PERI son un programa de actuación en el medio urbano de áreas degradadas (comúnmente en los centros históricos), que afectan a los criterios urbanísticos básicos (usos, morfología urbana, características de la edificación, transporte, paisaje urbano, etc.).

d) Planes integrales. Los planes integrales son instrumentos de planificación que no sólo se refieren a los elementos urbanísticos de los centros históricos, sino que también incluyen consideraciones sobre el desarrollo económico, la gestión del tráfico, la imagen y la promoción turística del centro, etc.

2.2.2. La gestión de los flujos

Un segundo ámbito de intervención en las ciudades o conjuntos monumen- tales es la gestión de los flujos de visitantes. Como sabemos, los visitantes sólo consumen una porción del espacio urbano visitado. Las dos características de los recorridos espaciales de los visitantes en los centros históricos son, según María García Hernández (2003):

1) la concentración 2) la selectividad espacial

Esta selección espacial implica la concentración extrema de los visitantes en una serie de nodos considerados sight seens, y una escasa incidencia de los flujos turísticos en el resto del espacio urbano.

Los visitantes se centran en unos pocos elementos principales, de manera que incluso nodos de interés secundario de la ciudad tienen niveles de afluencia muy bajos. Por ejemplo, sólo el 10% de los visitantes de Venecia se detienen en el Palacio Ducal o tan sólo el 14% de los turistas de Florencia visitan la Galería de los Uffizzi, una de las pinacotecas más importantes del mundo.

Los instrumentos de gestión para la redistribución de flujos son los si- guientes:

1) Creación o potenciación de nodos secundarios. La potenciación de nodos de interés secundario y la habilitación de vías de acceso que conecten éstos con los nodos principales permite redistribuir una parte de los flujos hacia nuevos espacios urbanos. Esta estrategia se basa en la hipótesis del punto ancla (anchor

point hipothese). Según esta hipótesis, un elemento singular de la ciudad es uti-

lizado como punto, a partir del cual el visitante estructura de forma jerárquica la imagen de la localidad y la forma de los recorridos.

2) Planificación del tráfico y los accesos. El principal instrumento de inter- vención en los flujos de visitantes es la gestión del tráfico y la accesibilidad. La creación de aparcamientos disuasorios o centros de recepción de visitantes, las políticas de peatonalización (o de prioridad invertida) en los centros históricos

o la creación de sistemas de transporte público convencionales o específicos (buses turísticos, tranvías, etc.) son utensilios muy eficaces para la gestión de los flujos de visitantes.

3) Gestión de la información turística. La información turística estática (ofi- cinas de información y turismo, señalización, etc.) o dinámica (guías, intérpre- tes, informadores, etc.) es un instrumento muy eficiente en la redistribución de los flujos turísticos. Algunas ciudades empiezan a incorporar criterios de gestión de colas y sistemas de flujos de visitantes que tienen una larga tradición en otros ámbitos como centros comerciales o parques temáticos. Un ejemplo especial- mente sugerente es el de Salamanca, que además utiliza las nuevas tecnologías para su implantación.

Los flujos turísticos de los núcleos urbanos tienden a concentrarse en un es- pacio muy reducido de la ciudad. Los principales instrumentos de gestión que permiten mitigar este impacto son los mecanismos de gestión de la información (estática y dinámica), la planificación del tráfico y los accesos y la potenciación de centros secundarios de interés. Estas medidas se complementan con la ges- tión de la capacidad de acogida de las ciudades históricas.

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