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Es el término usado para designar a los que han sido bautizados en la Iglesia católica. En el lenguaje popular, sin embargo, se usa para señalar a una persona que sabe rezar o acude a misa dominical, a quien se le considera “muy o buen católico”. En ocasiones, se le distingue del “creyente”, que es la persona que, a pesar de que no observa las normas de la Iglesia católica, y más aún, está en contra de aspectos importantes de su disciplina, “cree a su modo” y “va a la Iglesia cuando le nace”. Mas, rara vez se da el calificativo de católico a personas que, sin ser bautizadas, “creen en Dios y en la Virgencita”.
Con el objetivo de tener un acercamiento más preciso al término y de facilitar el trabajo pastoral, parece útil distinguir cuatro tipos de católicos.
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1. El comprometido
Es un término usado en documentos oficiales de la Iglesia para designar al católico que ha realizado en su vida la vocación bautismal no sólo como agente de la Iglesia, sino como constructor de una nueva sociedad y de un nuevo orden de cosas (V. Reino de Dios).
También se le da el nombre de maduro, formado, liberador, apóstol. Este es el ideal que se propone a todos los católicos laicos (EN 70).
La mayoría de estos católicos han sido educados en un proceso de fe. Esto los ha llevado a preferir los contenidos de fe y liturgia oficial de la Iglesia y a ver con suspicacia y no pocas veces con desprecio a la *religiosidad popular. (V. Fe y religiosidad).
Muchos de estos ejercen un *ministerio eclesial. El católico miembro de *comunidad de base, trata de integrar en la evangelización la *cultura y la religiosidad popular; además, gracias al modelo de *catecumenado que vive, ha llegado a comprometerse en el mundo secular, por medio de *estructuras intermedias y de macroestructuras.
El porcentaje de comprometidos es muy reducido en proporción con el número de católicos.
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2. El cautivo
Bajo este término convencional se comprende a aquellos católicos que asisten regularmente a la misa dominical, que creen en contenidos individualistas (“hay un solo Dios”, “hay que confesarse”, “hay que casarse por la Iglesia”, “los viernes de cuaresma son vigilia”, “yo no me quiero condenar”…), que tienden a ser pasivos en la práctica de su fe, que poco incide en su vida familiar, casi nunca en lo social y menos aún en lo político. Han vivido cautivos en esta actitud durante toda su vida.
La mayoría de estos vive tanto de la fe recibida en la Iglesia, como de la religiosidad transmitida a la familia. Esta situación les permite ser “puentes” entre el *agente de pastoral-clérigo y el católico religioso-popular, pudiendo llegar a ser efectivos *promotores de la religiosidad popular en medio de la comunidad. El porcentaje de cautivos en la urbe es muy bajo. Tal vez entre el 5% y el 10% de los católicos. En la provincia es mucho mayor. Tal vez llega al 20-25%.
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3. El religioso popular
Bajo este calificativo se pretende incluir a todos aquellos bautizados que son los portadores de la *religiosidad popular, o por ser descendientes directos de los creadores de ella, o por ser transmisores y promotores del *calendario religioso popular y de sus verdades centrales.
La inmensa mayoría de este tipo de bautizados es *pobre, *indio, o con un mestizaje cercano a la raíz indígena. Su práctica y sus contenidos religiosos están compuestos por las religiones prehispánicas, por el dogma traído en el siglo XVI y XVII por los misioneros españoles (cielo, infierno, juicio, purgatorio, diablo; el nacimiento y la pasión de Jesús; las *devociones a *María la Virgen), además por las prácticas religiosas vigentes en estos siglos, en Sevilla y en Castilla: procesiones, penitencias, cofradías, devociones, etcétera.
El porcentaje de este tipo de católicos es muy alto en las zonas indígenas y campesinas. En la urbe cada día decrece más su número. Probablemente entre un 10-15%.
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4. El alejado
Bajo este término se comprende a aquellos que, habiendo sido bautizados en su niñez, no volvieron a tener contacto regular con la Iglesia católica; sólo recurren a ella por motivos sociales, sea por *compadrazgo, en alguna *fiesta (boda, primera comunión, presentación de tres años…), sea en algún *novenario. Conservan todavía débiles reductos de *religiosidad popular, a veces ya mezclada con *superstición y *magia. No es raro que ya hayan simpatizado con alguna *secta protestante o con religiones asiáticas o autóctonas.
El término “alejado” abarca una gama variada de tipos, que explica el motivo del alejamiento. Entre los principales se encuentran:
--- los anticlericales, --- los indiferentes,
--- los no evangelizados ni catequizados, --- los casi-miembros de alguna secta, --- los desilusionados,
--- los intelectuales, --- los resentidos,
--- los creyentes no practicantes,
--- los catequizados pero no evangelizados,
--- los que sólo recibieron “catecismo para la primera comunión”
Es el grupo de católicos con mayor porcentaje. En la urbe quizás oscile su número entre un 75 u 85%.
La *parroquia ordinaria carece del primer tipo de católicos; se centra en la atención sacramental de los segundos; sobrelleva a los religioso-populares y no llega al mundo
de los alejados. Evangelizar a estos dos últimos grupos constituye el gran reto para una nueva *evangelización.
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BENJAMÍN BRAVO