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DANZA AZTECA-CHICHIMECA
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La danza azteca-chichimeca se denomina así seguramente porque se halla presente en tierras de habitantes aztecas (mexicas) o chichimecas, y por las vestiduras que se identifican como aztecas unas, y como chichimecas otras. Pero sobre todo se llama así porque históricamente los aztecas bebieron la *cultura tanto de las *etnias chichimecas como de los otomíes. Chichimecas fueron los grandes sabios y místicos, como Netzahualcóyotl, de Texcoco, y Ayocuan Cuetzpaltzing, de Tecamachalco. La danza azteca-chichimeca (entendido el término como grupos) está presente en la región centro de nuestra República: Morelos, Edo. De México, Ciudad de México (Gran Tenochtitlan), Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y San Luis Potosí.
1. El Santuario de Chalma, en la semana entre las fiestas de la Ascensión y la de Pentecostés.
2. La Basílica de *Guadalupe, el 11 y 12 de diciembre y el segundo domingo de noviembre, día de la peregrinación de las danzas, que parte de Tlatelolco, en danza y canto continuos hasta llegar a la Basílica, para seguir danzando allí. 3. La Santa *Cruz de Querétaro, el 14 de septiembre. Las danzas llegan allí desde
el 11 por la noche para la velación, y danzan durante esos días hasta el 15. Danzan preferentemente en los atrios de los templos católicos, “obligados” por un impulso interior de “bailarle a Dios y a los santitos”. La *velación es parte integral de toda la danza auténtica. Por la mañana, a las cuatro o cinco, ya comienzan las bajadas de penitencia de algunos grupos. A las seis, ya hay grupos de “concheros” danzando en el atrio del templo.
Los grupos de “concheros”, que se llaman así por usar guitarras mexicanas de cinco cuerdas dobles octavadas, hechas de concha de armadillo, se caracterizan por su danza lenta y asentada.
Hay grupos de danza rápida (llamados “tragasuelos” por los “concheros”) que usan preferentemente sólo instrumentos prehispánicos y se caracterizan por sus trajes más a la usanza prehispánica, por sus pasos muy ágiles y ritmos rápidos. Esta diferente velocidad hace recordar el testimonio del Códice Ramírez, que habla de que los ancianos danzaban a pie quedo y los jóvenes con movimientos rápidos. En los mismos grupos de “concheros”, aún teniendo como común los pasos asentados, se da lo afirmado por el Códice Ramírez: al centro están los instrumentos, el jefe anciano y otros señalados por el jefe, que danzan “a pie quedo”; en el círculo interno están los más hábiles y ágiles; finalmente en el círculo externo están todos los demás, algunos de los cuales son novicios aprendices (1).
En los grupos hay gente variada y con diversas tendencias y motivaciones: algunos viven la síntesis de la religión antigua y la fe católica (2); otros van para vivir una experiencia esotérica; otros más por mero folklore y hasta comercialismo; finalmente, otros por vivir la antigua religión de México (los mexicayotl). Los primeros son gente campesina y popular que van a las fiestas patronales a “bailar a los santitos”. Los de motivación folklórica, por lucirse, pues lo hacen hasta en eventos comerciales. Los demás van a los atrios de los templos católicos porque saben que bajo de ellos están las antiguas pirámides y santuarios de nuestros antepasados, y van a revivir ritos antiguos, a practicar la danza como arte marcial mexicano y medio de ascesis para llegar a una experiencia mística y llenarse de la energía que allí reina. Lo que en estos es consiente, en el pueblo en general es inconsciente. Baste como ejemplo un mito. En el pueblo de San Mateo Buanavista, municipio de Tepeji del Río, Hgo., la gente se disculpa de que su capilla sea pequeña diciendo que antes tenían un templo grande, pero un año la cosecha fue muy mala y el pueblo, enojado con el santo *patrón San Mateo, le arrojó los moloncos (mazorcas raquíticas) con palabras de desprecio y reclamo. Entonces, en castigo, el templo se hundió y por eso ahora sólo tiene esta capilla tan pequeña (3). Este mito alude claramente al centro ceremonial prehispánico que hubo allí. De el hay señales claras, pues se han encontrado piezas arqueológicas de importancia y la pequeña capilla tiene incrustado al frente una de estas piezas. La danza azteca-chichimeca es toda una organización, con su jerarquía propia militar-religiosa. Hay que pasar un tiempo no solo de aprendizaje si no de discernimiento para ver si le gusta y desea
comprometerse por toda la vida. Cuando el aspirante lo desea y el jefe lo admite, se compromete de por vida a ser danzante. Entonces tiene que cumplir con todas las “obligaciones”. Nadie puede, sin más, organizar un grupo; debe contar con las autorizaciones de los máximos jerarcas y de los regionales. Aunque sea heredero de “una palabra”, tiene que contar con el reconocimiento de los jefes regionales y nacionales. Es una organización religiosa independiente del gobierno y de la Iglesia. La danza es un acto de culto a Dios y un acto de conquista del mundo para Dios y para la comunidad. También es colaboración con Dios en la recreación continua del mundo, es decir, es un servicio cósmico. Igualmente es “una obligación” en el sentido de las responsabilidades y penitencias que los jóvenes mexicas cumplían en las escuelas donde eran educados. Que sea conquista y servicio cósmico se ve muy claro en el canto ritual que antecede a la marcha al lugar de la danza: “A la batalla, mi general, ustedes lleva su bella luz, que se comparte en cuatro partes, pa´ que se forme muy bien la cruz.”
Guerra de conquista del universo por Dios y para Dios, quien es la Luz, para llevar la sabiduría (luz) a todo el mundo (cruz cósmica luminosa). Como es conquista, entonces el pueblo o ciudad donde se danza, queda conquistada para siempre. A los danzantes difuntos se les llama por eso en los rituales “ánimas conquistadoras de los cuatro vientos”.
Naturalmente que esta danza es ahora una reelaboración de ambas *culturas y religiones: la del México antiguo y la fe católica que nos vino de España. Los que solo viven la devoción y obligación tradicional viven inconscientemente esa reelaboración, como vive todo el pueblo la *religiosidad popular (4).
La danza es un servicio gratuito. Hay que hacer posible a estos grupos que cumplan su *ministerio de alabanza a Dios y su servicio a la comunidad (5).
“Las fiestas de Yahvéh se celebraban con danzas y coros (Jueces 21, 19-21; 2 San 6, 5-16…”) (6):
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¡Aleluya!
¡Cantad a Yahvéh un cantar nuevo:… Alaben su nombre con la danza,
con tamboril
y citará salmodien para Él! (Salmo 149)