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CEREMONIA DE LA LUZ

In document Seminario de Vida en el Espíritu (página 159-163)

Antes de iniciar lo que es propiamente la Ceremonia de la Luz, se aconseja hacer a manera de introducción una breve exhortación a la conversión y una explicación del sentido simbólico cristiano de los diferentes elementos que van a emplearse durante la Ceremonia: La Luz (Dios es Luz: 1º Jn 1, 5; Cristo es la Luz del Mundo: Jn 1, 9-11; 9, 5; nosotros: luz del mundo, Mt 5, 14-16; los hombres amaron más las tinieblas a la Luz: Jn 3, 19; permanezcamos en la Luz porque somos hijos de la Luz: 1º Tes 5, 4-5 y 1º Jn 1, 6-7; 2, 10-11) y la oscuridad. Igualmente, se recomienda realizar la Ceremonia en un ambiente acogedor y tranquilo que permita la reflexión de los participantes.

Será igualmente importante contar con un Cirio Pascual, cuyo significado y simbolismo también deberá ser explicado ( Ejem: El Cirio Pascual representa a Cristo que es la Luz; las letras "" (alfa) y " " (omega) se inspiran en Ap. 22, 13: "Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin"; también figura el año en que fue bendecido; mencionar la ocasión en que fue consagrado: dentro de la Misa de Vigilia Pascual de Semana Santa). En caso de no poder contar con uno, se podrá utilizar un cirio de misa y un crucifijo.

Todos los participantes deberán poseer una vela. Será sumamente importante que la persona encargada de dirigir la Ceremonia vaya explicando claramente a los participantes cuáles van ser los pasos que tiene que cumplir, y cómo hacerlo, a fin de evitar en ellos confusiones.

Se sugiere así mismo iniciar la Ceremonia con el canto ESTA ES LA LUZ DE CRISTO (Nº 402 del Cancionero de R.C.C.).

PASOS:

1. Cada participante se va acercando al Cirio Pascual (ya encendido) y a la vez que enciende su vela va mencionando en voz alta el primer momento en que recibió la Luz de Cristo en su vida en forma consciente. (Ejemplo: "Cristo vino a mi vida el día de mi matrimonio"; "Cristo vino a mi vida el día de mi confirmación"; "Cristo vino a mi vida el día de mi primera comunión"; "... cuando vine por primera vez al grupo de oración y oraron por mí", etc.).

2. Se apaga la luz eléctrica y se inicia la oración del perdón por nuestros pecados. Quien dirige la Ceremonia va haciendo una oración al Señor pidiéndole perdón por nuestros pecados, mencionándolos específicamente, tomando en cuenta diferentes etapas de la vida (Ejemplo: "Perdón Señor, por las veces que me resentí con mi mamá pensando que no me quería y me enviaba al colegio durante mis primeros años...") Mientras va diciendo la oración, al identificarse con lo que se dice o escucha, cada participante va apagando sus velas. Esto se hará hasta que el salón quede a oscuras, únicamente con la luz proveniente del Cirio Pascual.

3. En la sala sólo brilla el Cirio Pascual. Todos pueden irse acercando luego a encender sus velas directamente del Cirio mientras hacen una confesión de Jesús como su Salvador y Señor, a la vez que le expresa su compromiso de brillar con la Luz de Cristo en el mundo. Cuando todos hayan terminado de encender sus velas se puede tener un buen rato de oración de alabanza comunitaria, dando gracias a Dios por los beneficios recibidos.

Oración (cita introductoria) Parábola del hijo pródigo

11También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, 12y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes. 13No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. 15Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos. 16Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”. 20Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. 21El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. 22Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. 23Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse. 25»El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; 26y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello. 27El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano”. 28Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. 29Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo”. 31Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas. 32Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”»

Oración

Renuncia a satanás y entrega a Jesús cono Señor y Salvador

Padre Santo, en el nombre de Jesús tu hijo amado, y con la dirección de tu Santo Espíritu, me pongo en tu presencia para darte gracias por permitirme acercarme a ti y reconocer mi estado de pecado.

Hoy, como el hijo pródigo quiero voluntariamente reconocer que he pecado contra el cielo y contra ti, que me arrepiento de haberte ofendido con la vida de miseria que llevo. Por eso ante ti Señor confieso mi pecado, reconozco que no soy digno de ser llamado hijo tuyo, pero se y creo que por tu infinita misericordia y por la Salvación que me ha dado Jesús en la Cruz, me reconcilias contigo.

Por eso Señor, en este instante quiero renunciar públicamente a todo aquello que me ha separado de ti.

Renuncio a satanás; esto es al pecado, como negación de Dios; a la mentira, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria al amor.

Renuncio a las obras de satanás; a la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria y sensualidades, la gula, la pereza, al odio, cobardía e indiferencia, la injusticia; falta de fe, esperanza y caridad.

Renuncio a todas las seducciones de satanás; a los abusos, a la discriminación, la hipocresía, el cinismo, el orgullo, al desprecio a los demás.

Renuncio a la vida materialista que me ofrece el mundo, al dinero como aspiración suprema, al placer ante todo, al provecho propio por encima del bien común.

Renuncio a todo ídolo que yo mismo me haya forjado durante mi vida, posición social, hijos, esposa, mascota, bienes, y otros; creencias opuestas al cristianismo, rosacruz, masonería, control mental, meditación trascendental, hinduismo, y demás; prácticas de ocultismo, brujería, cartas, satanismo, ouija, espiritismo, budu y otros similares.

Señor, habiendo renunciado a satanás padre y príncipe del pecado, al cual en este instante repudio y expulso de mi vida, me pongo al lado de Jesús mi Señor y Salvador para declarar públicamente con mi boca, que:

Creo en ti Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra,

Creo en Jesucristo tu único hijo, que nació de Santa María Virgen, murió y fue sepultado, resucitó entre los muertos, y está sentado a tu derecha Padre Santo, a quien desde ahora declaro mi Señor y Salvador, el que en la Cruz pagó con su sangre por todos mis pecados, dándome así la libertad de los Hijos de Dios.

Creo en el Espíritu Santo, mi consolador, abogado, maestro, guía, compañero y defensor, Señor y dador de vida, el intercesor que Cristo nos ha dado.

Creo en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y en la vida eterna.

Gracias Señor por perdonar mis pecados, y acogerme en tu casa como al hijo pródigo, Gloria y Honor a tu Santo Nombre; Amén.

CUESTIONARIO

In document Seminario de Vida en el Espíritu (página 159-163)