• No se han encontrado resultados

PASTOR PERO OVEJA

In document Seminario de Vida en el Espíritu (página 48-51)

Un pastor es el que se deja pastorear, el que se deja guiar y conducir. Para que cada uno de nosotros sea pastor, en primer lugar tiene que dejarse pastorear. Jesús es el único pastor, el principal, el importante, el definitivo.

Para que nosotros podamos llamar a conversión a aquellos que están con nosotros en el camino de Dios, tenemos que entrar primero nosotros mismos en el camino, en proceso de conversión, todo lo que tengamos que decir hacia afuera, lo que tengamos que decir a los otros, primero nos lo decimos a nosotros; lo que queremos que sea evangelización para los otros tenemos primero que evangelizamos cada uno de nosotros, sino no tiene sentido lo que hacemos, si congregamos a la oración y no oramos, nos quedamos en las formas.

Ustedes vienen como pastores, quieren ser pastores, pero Yo siempre los recibiré como ovejas (dice el Señor), es decir, escuchando una única voz, corriendo tras un único Señor, nadie nos sigue a nosotros, sólo siguen al Señor; nosotros solamente somos

medios defectuosos, muy defectuosos, así que primero tenemos que entrar en conver- sión, tenemos que dejar todo lo que es autosuficiente, orgullo, esclavitud, todo lo que en nosotros es crítica destructiva, lo que es palabras duras, lo que es negativo, contrario al plan de Dios, para ser pastores y luego ir a los demás.

Recordemos quienes éramos nosotros antes de estar en el camino del Señor, cuánta compasión nos ha tenido el Señor, cuánta paciencia, siempre ha esperado hasta el último momento la mejor respuesta de cada uno de nosotros.

Antes de conocer al Señor no éramos nada, ahora tenemos un encargo de El, no éramos conscientes ni siquiera del papel que nos había regalado dentro de la Iglesia, ahora lo sabemos, somos servidores de los Grupos de Oración de la RCC y por lo tanto como pastores, eso quiere decir que El ha hecho mucho en nosotros sin que lo merezcamos. Nosotros no elegimos este camino, fue El, el que nos eligió a nosotros, nosotros no nos llamamos, fue El quien nos llamó, la vocación es de El, no de nosotros, la vocación de pastor, de servidor, es un encargo de El, el encargo de El lo ha puesto en tesoro, un tesoro que llevamos en vaso de barro; así por lo tanto, no fuimos nosotros los que nos elegimos, fue El.

La RCC es el reflejo de lo que somos nosotros, de lo que tú y yo somos, y de la cabida que le demos a Dios y si la RCC se nos vuelve una RCC sin juventud en algunas partes, es que nosotros no hemos sabido llegar a ellos.

El segundo punto que el Señor nos cuestiona como pastores lo vemos en Ezequiel 34Ustedes se cuidan a ustedes mismos, se preocupan de si mismos, es decir

forman grupos tan cerrados, pequeños, que nadie puede entrar allí, nadie puede llegar allí. Cuidan a aquellos que les llama la atención, aquellos que son parecidos a nosotros mismos, a los que nos caen bien, a esos son los que cuidamos, pastores que hacen grupos invulnerables, impenetrables. Como dice el Señor en Apocalipsis “han perdido el amor de los primeros tiempos, han perdido el entusiasmo del principio”, es lo que el Señor nos cuestiona.

Lo segundo que el Señor nos cuestiona: No cuidan a la oveja débil; dice el Señor esa es la oveja que prefiero, la que esta débil, la que está sola, dice en Ez 34, la que esta con la pata rota, la que tiene necesidad, la que está vendada herida, es la que el Señor protege, la que El prefiere, la que esta enferma y mal; esas son las que a nosotros a veces no nos gustan, cuantas veces se nos han escapado de las manos para el Reino de Dios, porque no son predilectas nuestras.

 Si tu Grupo de Oración lleva 5, 10, 15 años y es el mismo de siempre, no crece , no aumenta, no madura, qué hay allí en el fondo? tal vez nos cuidamos a noso- tros mismos, pero no cuidamos a las ovejas débiles y las que llegan débiles se van.

Tercero, el Señor nos cuestiona: dejan a algunas ovejas que se dispersen, las dejar ir. Cuántos hermanos hemos dejado ir a sectas, porque nosotros no los hemos pastoreado y cada uno de esos son como una carga para nosotros; los

dejamos ir porque no somos creativos y hay que ser creativo, novedoso; tiene que haber una carga de novedad en nosotros, con nuestro estilo, con nuestra forma de ser, no podemos copiar un estilo, ni de esta secta, ni de este grupo, ni de este otro, tenemos que ser muy nosotros, con una identidad clara.

La cuarta crítica: no buscan a las ovejas, esperan que ellas les lleguen. Hay que buscarlas, hay que ir hacia ellas, mirar en dónde están, nadie nos va a buscar para decirnos porque no me evangelizan, porque no me dan un Seminario de Vida en el Espíritu, porque no me imponen las manos; si no han oído hablar de Jesús, nosotros somos los que debemos sembrar esa inquietud en sus corazones, así que nuestra responsabilidad es esa, cuando critican fuerte es porque se cuidan a si mismos, entonces no cuidan a las ovejas a las débiles, dejan que las ovejas se dispersen y no las buscan; aquí tendríamos que hacer la eterna pregunta de la RCC ¿qué quiere Dios para nosotros?, ¿qué quiere Dios de nosotros?, ¿qué quiere de mi comunidad?, ¿qué quiere del Grupo de Oración en que estoy?, ¿qué quiere del grupo al que sirvo, qué quiere de los hermanos a los que yo pastoreo? porque cuando yo me pregunto qué quiere Dios, estoy abierto, estoy disponible y hago lo que El quiero.

Como dice Pablo, nosotros somos simples colabores tuyos Señor, a tu servicio. Creo que tal vez la invitación es a pastorear en el Espíritu, guiar en el Espíritu de Dios y esto es volvernos cada uno totalmente dóciles a esa acción del Espíritu, manejables, plastilina, barro en las manos del Señor; y eso es posible si le decimos SI. El no llega a forzar a nadie, El no llegar tumbando la puerta, El toca, si tu le abres, El entrará y cenará contigo.

Así hermanos, nosotros somos los primeros llamados a convertirnos y los primeros llamados a dejamos pastorear, a volvemos fuertes en la oración, fuertes en la Palabra de Dios, muy fuertes; de manera que nada ni nadie nos pueda mover y cambiar de sitio porque estamos firmes en el Señor.

In document Seminario de Vida en el Espíritu (página 48-51)