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CLIMATERIO, CONFLICTOS PSICOLÓGICOS

C CABALLO: tanto el caballo como

CLIMATERIO, CONFLICTOS PSICOLÓGICOS

COLÓGICOS: la involución trae consigo una serie de pérdidas que por su significado triste los psicoa- nalistas las denominan duelos. (l)

Duelo por la pérdida del cuerpo

joven: la tragedia ocurre cuando se pierde la belleza juvenil, la ferti- lidad, y aparecen los achaques de la vejez. Las reacciones negativas a este duelo son: la negación, al vestirse de modo provocativo y enredarse en aventuras promis- cuas; la envidia y el odio dirigidos a jóvenes agraciadas; y el chisme envidioso causado por el sexo, los romances y la belleza de los

jóvenes. (2) Duelo por la pérdida

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de la función materna: Los hijos casados ya no necesitan a sus

madres, y éstas reaccionan “me-

tiéndose en todo”, y “saboteando”

a las nueras y yernos, propiciando la culpa en los jóvenes (que ellas

dicen “desagradecidos”), y explo- tando los achaques y la hipocon- dría para llamar la atención. El casamiento de las hijas despierta intensos sentimientos de rivalidad y envidia. Se vuelven mandonas,

“sargentonas” y competitivas, y

les resulta difícil perdonar a sus hijos por haber envejecido. Se pierde el rol de madre, que se basa en la contención, el control, y la autoridad que representa para los hijos. (3) Otros duelos del cli-

materio resultan la falta de interés sexual en el marido, la infidelidad del varón, y la pérdida del trabajo

por la jubilación. (Bar y Vilchans- ky, l976).

CLINOVALENTE: término que deri-

va de “klino” (reclinado) + “valere”

(ser capaz). La palabra designa al hombre que sólo es potente en la posición horizontal.

CLISMAFILIA: la palabra deriva del griego “klusma” (enema) + “filia”

(amante). Se define como una perversión de tipo fetichista, en la que la excitación y el orgasmo

se logran a través de un enema

puesto por el partenaire. Para otros, representaría una perver- sión del tacto, ya que su aspecto más importante deriva del placer

causado por la distensión hidráu- lica del recto. Se sospecha que

esta parafilia pueda ser originada

por el abuso de enemas y supo- sitorios durante la etapa infantil (en la cual el lactante descubre el

erotismo del recto). El marqués de Sade describe la clismafilia del rey

de Cerdeña, que gusta de los ene-

mas, y las recomienda como efi- caces afrodisíacos (Julieta, l796).

CLITORIDECTOMíA: designa la

ablación quirúrgica del clítoris. Se practica entre los indígenas del Perú y en el África musulmana. Cáceres Velazco (1994) cuenta que cuando una muchacha ticuna del Perú llegaba a la pubertad se celebraban ritos religiosos, y una matrona le cortaba el clítoris con sus grandes uñas, o con una

concha afilada. A la indiecita no le

estaba permitido expresar dolor y el rito terminaba con alborozo ge-

neral. En Occidente, los médicos de la época victoriana la utilizaban

en el tratamiento de la mastur- bación femenina, y de esa rara enfermedad llamada ninfomanía

o “fuego uterino”. Términos rela- cionados: circuncisión femenina,

infibulación africana, y sexualidad

precolombina.

CLITORIDISMO: se aplica a las

mujeres cuya excitación sexual se centra en el clítoris y no en la vagina. En el momento actual no se considera una enfermedad, ya que la mayoría de las mujeres

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normales se excitan de modo pri- vilegiado en el clítoris.

CLITORILINGUS: se define como

la caricia y la titilación del clítoris por la lengua del partenaire. Sinó- nimo: cunnilingus.

CLÍTORIS: un pequeño órgano

femenino, localizado en la vulva,

y que contiene tejido eréctil. Los

embriólogos lo consideran una formación masculina del tipo de un pene rudimentario capaz de erectarse. Por su sensibilidad voluptuosa representa la principal zona erógena de la mujer para provocar gozo sexual y orgasmo.

Las hormonas androgénicas na-

turales y artificiales aumentan su

sensibilidad erótica. Este órgano es estimulado por la masturba- ción, las caricias con la mano del amante, el cunnilingus y la copulación. En el informe Hite se describen algunas curiosas opi- niones masculinas sobre el clíto- ris: (l) “Es la parte más sensual del

cuerpo de la mujer”. (2) “Botoncito de amor”. (3) “Llave del placer”. (4) “Maravilloso órgano”. (5) “No me interesa”. (6) “Debería estar dentro de la vagina”. (7) “Es de-

masiado pequeño”. (8) “Nunca he podido encontrarlo”. (9) “Sólo lo he visto en los libros”. (l0) “La

vulva es demasiado complicada, y

a decir verdad no sé dónde está”. CLITORISMO: tiene dos acepcio-

nes: (l) Clítoris aumentado de

tamaño en la masculización de la mujer (ginandrismo). (2) Erección persistente del clítoris.

CLITOROMANíA: significa una mu- jer con deseos sexuales exagera- dos de modo enfermizo. Sinóni-

mos: ninfomanía y “furor uterino”. CLUNICÉNTRICO: es una palabra

que deriva de “clunis” (trasero).

Se aplica a un tipo de hombre con el erotismo centrado en el trasero

femenino. Un clunicéntrico llegó a

decir que las mujeres son hermo- sos culos que hablan y caminan.

Término relacionado: anócrata. COITO: acepción restringida, el coi-

to se define como la penetración

del pene en la vagina hasta el orgasmo. En una acepción más

amplia, coito significa la inserción

del falo en la cavidad oral o el ano, o la frotación del pene contra la vulva, las mamas, las axilas, los pliegues glúteos o los muslos. Si se tiene en cuenta el ciclo sexual según la descripción de Masters y Johnson, la penetración coincide con la fase de excitación, y termi- na con la detumescencia del pene luego del orgasmo. La duración del intercurso animal varía en dependencia de la especie. Los toros, los garañones y los car- neros eyaculan inmediatamente de la penetración. Los gatos, los leones y los monos terminan en l0 segundos. Se relata que el coito del elefante dura 30 segundos. En

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perros, zorros y lobos, la penetra- ción puede llegar a durar más de una hora debido a la hinchazón sanguínea del pene, que hace dolorosa la separación. Las copu- laciones más prolongadas se dan en el visón y la marta, incluyen va- rias eyaculaciones y pueden llegar a durar 8 horas desde la inserción hasta la retirada. La duración del coito humano depende de cos- tumbres culturales y del aprendi- zaje para postergar el orgasmo masculino. En un estudio personal sobre la duración del coito obser- vamos: pocos segundos (1,1 %), menos de 5 minutos (l3, 2 %), de 5 a 9 minutos (27,4 %), l0 minutos (25,4 %), 20 minutos (l5, 9 %), 30 o más minutos (9,5 %), no contesta- ron (7,3 %). En otra investigación sobre estadounidenses se encon- tró que en el 40 % de las parejas duraba menos de 5 minutos, y que en el 34 % terminaba luego de 5 a 10 minutos. Algunos sexó- logos consideran que el orgasmo masculino es prematuro cuando precede al clímax femenino o dura menos de 30 segundos o dos mi- nutos. Los indios hopi de Arizona demoran el orgasmo todo lo que les es posible. Se relata que los hombres de las islas Marquesas de Oceanía retardan la eyacula-

ción a voluntad. Si un varón trukés de Oceanía llega al acmé antes que la mujer, ésta suele reírse y

pedirle que lo intente de nuevo. Por lo general, los mamíferos copulan en una sola posición

(vientre con nalgas: desde atrás

o “forma del perrito”). El hombre también utiliza la postura de atrás,

pero su uso no es predominante en ninguna cultura. De manera ex- cepcional, los simios -que tienen capacidades para experimentar y aprender- suelen practicar acopla- mientos cara a cara. Los huacos peruanos -cerámicas funerarias- nos indican que la cultura moche conocía al menos 8 posiciones coitales. (La postura cara a cara/ hombre arriba no era el tipo de unión más frecuente en este pue- blo). En la India se describen 3l posiciones en el Ananga Ranga, y 35 posturas en el Kama Sutra. En la Europa del siglo XIX, Forberg describe 90 posiciones sexuales, de las cuales sólo 48 correspon- den al coito heterosexual. En Occidente la unión clásica es de cara a cara/ hombre arriba, pero desde la segunda mitad del siglo XX se advierte una tendencia a aumentar la práctica de otras posi- ciones. En la terapia sexual suele recomendarse la postura cara a cara/ mujer arriba. A continuación se describen las 4 posiciones más comunes y sus variantes: (l) Cara a cara: (a) Posición del misione- ro/ hombre arriba. (b) Posición de Andrómaca/ mujer arriba. (c) Posición lateral o de costado. (2) Vientre con nalgas/ desde atrás: (a) Mujer arrodillada o acostada boca abajo. (b) Posición de Are- tino: hombre de espaldas/ mujer arriba. (c) Posición del cisne:

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ambos de costado. (3) De pie: (a) Cara a cara. (b) Vientre con nalgas. (c) Otras. (4) Sentados: (a) Variantes cara con cara. (b) Variantes vientre con nalgas. En un estudio argentino de Gindín y colaboradores, las posiciones pre- feridas fueron: cara a cara/hombre arriba (68,84 %), cara a cara/ mu- jer arriba (42,99 %), vientre con nalgas/ desde atrás (29,3l %), de costado (l8,24 %), sentados (6,47 %), y parados (5,21 %). En la ma- yoría de las culturas, y debido a la

comodidad, se prefieren las pos- turas acostadas. Las 3 posiciones más usadas son la del misionero, la de Andrómaca y desde atrás. En los animales la frecuencia del intercurso depende: del estado de celo, del sexo y de la eyacu- lación en la copulación. Algunos etólogos suponen que los machos poseen más capacidad sexual que las hembras, y ejemplifican con la foca macho de Alaska, que puede tener hasta l00 hembras en

su harén. Por otra parte, durante

el período de celo una hembra puede consumir las fuerzas de va- rios machos con los que cohabita. (La aparente superioridad de la hembra se explicaría por la falta de orgasmo y de períodos refrac- tarios). Muchos animales como las ratas copulan repetidamente sin eyacular en cada ocasión. En el curso de 20 minutos una rata macho puede montar hasta 25 veces, pero solamente eyacula en 3 o 4 ocasiones. La frecuen-

cia sexual del hombre depende de: la edad, el temperamento, el grado de enamoramiento, el sex-appeal y la respuesta de la pareja, la carga laboral, el espacio de tiempo libre, y la cultura con predominio de valores sexuales o antisexuales. La frecuencia de los intercursos varía en las diversas culturas, pero la media es de 2 a 3 veces por semana. En una encuesta sexual sobre parejas estables encontramos: una vez o más por día (l6,37 %), 2 a 3 veces por semana (58,41 %), una vez por semana (l2,6l %), una vez cada l5 días (5,53 %), una vez al mes (4,87 %), no tiene relaciones y no contesta (2,21 %), (Orlandini y colaboradores, l994). Sinóni- mos: la palabra coito es uno de los

términos que tiene más sinónimos

y eufemismos en el lenguaje co- loquial de todas las lenguas. Se

denomina también copulación,

hacer el amor, intercurso sexual, relaciones íntimas, cohabitación, y otras. El vocablo apareamiento se utiliza para indicar el coito de los animales.